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El IMFC reivindica el 25 de Mayo como una tarea de soberanía y justicia social

En una declaración por el aniversario de la Revolución de Mayo, el Consejo de Administración del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos reivindicó el pensamiento emancipador de 1810 y lo vinculó con los desafíos actuales de la democracia, la soberanía nacional, la integración latinoamericana y la justicia social. El texto plantea que los ideales de igualdad, independencia y distribución de la riqueza siguen siendo tareas abiertas frente a nuevas formas de dependencia, concentración económica y subordinación cultural.

La Revolución de Mayo como punto de partida


A 216 años de la Revolución de Mayo, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos difundió una declaración en la que recupera el sentido político, social y cultural de aquel proceso fundacional. El texto parte de una afirmación central. “Los cooperativistas sostenemos nuestro compromiso con los ideales inconclusos de aquellos utópicos fundadores de la Patria”.

 

La evocación de Mayo no aparece solo como una fecha ceremonial, sino como una oportunidad para revisar el presente argentino desde una perspectiva histórica. Para el IMFC, la Revolución de 1810 expresó la decisión de romper con un “orden colonial caduco” y abrir paso a un nuevo tiempo americanista, marcado por procesos de independencia nacional y anticolonialistas.

 

En esa lectura, el nacimiento de la Patria no fue un hecho administrativo ni una simple sustitución de autoridades. Fue una ruptura histórica, política e ideológica, impulsada por hombres y mujeres que comprendieron la necesidad de construir una nación libre, no solo de España, sino también “de toda otra dominación extranjera”.

 

Los ideales de igualdad y justicia distributiva


La declaración sostiene que, tanto en el pasado como en el presente, las ideas de igualdad social, igualdad cultural y justicia distributiva chocaron con los intereses de los poderes internos y externos. El IMFC vincula esos ideales con figuras como Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Bernardo de Monteagudo y José de San Martín.

 

La referencia no es casual. La declaración busca mostrar que el proceso revolucionario argentino tuvo una dimensión profundamente política, pero también social. No se trataba únicamente de declarar la independencia formal, sino de disputar el sentido de la nación que se estaba construyendo.

 

Desde esa perspectiva, Mayo sigue siendo una pregunta abierta. Qué tipo de país se quiere construir, quiénes participan de sus decisiones, cómo se distribuye la riqueza y qué lugar ocupa el pueblo en la vida democrática siguen siendo interrogantes centrales para el presente.

 

Comunicación, pensamiento crítico y disputa cultural


Uno de los puntos más fuertes de la declaración es la recuperación del rol de la comunicación en los procesos emancipatorios. El IMFC recuerda que en tiempos de Moreno no se hablaba de “batalla cultural” ni de “concentración mediática”, pero la confrontación de ideas y la necesidad de estimular el pensamiento crítico ya formaban parte de la agenda revolucionaria.

 

En ese sentido, el texto destaca la fundación de La Gaceta de Buenos Aires como una decisión política vinculada a la formación de conciencia ciudadana. Moreno, según la declaración, convocaba a no limitarse a reemplazar al colonialismo imitando sus concepciones e indolencias, sino a avanzar con audacia en transformaciones profundas.

 

Esta mirada permite unir pasado y presente. La democratización de la palabra, el acceso a la información, la construcción de pensamiento crítico y la disputa contra los discursos de resignación aparecen como tareas fundamentales para cualquier proyecto democrático.

 

Castelli y la derrota de la fatalidad colonial


La declaración también recupera el papel de Juan José Castelli en los días previos al 25 de Mayo. El Cabildo aparece como el escenario donde se enfrentaron las ideas revolucionarias y aquellas que buscaban conservar la dependencia de la metrópoli.

 

El texto recuerda la respuesta de Castelli frente a quienes justificaban la continuidad del sistema colonial. Su intervención fue presentada como una derrota política e ideológica de la “cultura de la fatalidad histórica del colonialismo”.

 

Esa idea tiene una fuerte actualidad. Para el IMFC, en todos los tiempos existen discursos que presentan la dependencia, la subordinación o la desigualdad como si fueran inevitables. Frente a eso, Mayo aparece como una enseñanza histórica. Los pueblos pueden romper los límites de lo que se les presenta como “lógico”, “responsable” o “posible”.

 

Belgrano y la necesidad de salir de la inacción


La declaración apela también al pensamiento de Manuel Belgrano para llamar a la acción colectiva. En uno de los pasajes citados, se recupera la necesidad de “despertar de la inacción”, sacudir el yugo extranjero y buscar los medios para sacar a la Nación de su abatimiento.

 

Ese llamado belgraniano permite leer la coyuntura actual desde una clave productiva, soberana y democrática. Para el IMFC, cada país posee riquezas que deben ser trabajadas para fortalecerlo frente a quienes buscan oprimirlo. La riqueza, entonces, no aparece como un privilegio concentrado, sino como una capacidad social que debe ponerse al servicio del pueblo.

 

Desde la mirada cooperativa, esa reflexión dialoga directamente con los valores de la economía social. Trabajo, producción, participación, comunidad y solidaridad forman parte de una misma respuesta frente a modelos de dependencia y concentración.

 

La historia como fuerza viva


El IMFC reivindica el valor de la historia como herramienta para pensar el presente. No se trata de repetir consignas ni de mirar el pasado como una pieza de museo. Se trata de recrear el pensamiento y el camino transitado por el pueblo argentino para comprender que las crisis sociales y culturales pueden ser enfrentadas con participación ciudadana.

 

La declaración cuestiona los discursos que se presentan como “lo moderno” mientras niegan la historia, las luchas populares y las experiencias colectivas acumuladas. Frente a esa idea de vacío histórico, el texto recuerda que el devenir del pueblo argentino está cargado de disputas, uniones, desencuentros y luchas.

 

En esa línea, Mayo y Julio aparecen como momentos fundacionales de una misma tradición emancipadora. Una tradición que no está cerrada, porque sus metas siguen incompletas.

 

Democracia participativa y protagonismo popular


Hacia el cierre, la declaración plantea preguntas centrales para el siglo XXI. Cómo garantizar el bienestar y la paz de la humanidad, cómo preservar el planeta, cuál es el contenido de la democracia en este tiempo y cómo construir una Argentina auténticamente democrática.

 

La respuesta del IMFC se ubica en los valores y principios de la cooperación. Los cooperativistas nucleados en el Instituto se reconocen como parte activa de la tarea de conformar un país basado en una democracia participativa, con el pueblo como protagonista.

 

Esa definición resulta clave. La democracia no es entendida solo como un mecanismo electoral, sino como una forma de organización social, económica y cultural. Una democracia plena necesita participación popular, distribución de la riqueza, democratización de la palabra, derechos humanos y soberanía nacional.

 

Las metas inconclusas de la Patria


La declaración concluye con un llamado a retomar las metas inconclusas de los fundadores de la Patria. Para el IMFC, celebrar el 25 de Mayo implica también asumir los desafíos pendientes. Entre ellos, vencer las resistencias de los poderes que se oponen a la distribución de la riqueza y a la democratización de la palabra.

 

También se plantea la necesidad de sumar voluntades para consolidar la integración con los pueblos de América Latina, afirmar la soberanía nacional y garantizar el cumplimiento pleno de los derechos humanos.

 

En esa lectura, Mayo no es apenas una efeméride. Es una convocatoria política, ética y social. Una invitación a pensar la independencia no como un episodio terminado, sino como una tarea histórica que debe actualizarse frente a cada forma de dependencia, desigualdad y subordinación.

 

Fuente: Fuente: Declaración del Consejo de Administración del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos Coop. Ltda. por el 25 de Mayo de 2026

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