Adolfo Pérez Esquivel: nadie se salva solo cuando la respuesta es colectiva
La frase “nadie se salva solo” atraviesa buena parte de la mirada de Adolfo Pérez Esquivel. En la entrevista recuperada por Entrevistas en Acción IV, el Premio Nobel de la Paz reflexiona sobre derechos humanos, democracia, educación, organización popular y compromiso con las comunidades.
Su recorrido está marcado por una idea concreta: las grandes transformaciones no se producen desde arriba ni dependen únicamente de liderazgos individuales. Se construyen mediante procesos colectivos, organizaciones sociales y comunidades capaces de sostener derechos y generar respuestas frente a las desigualdades.
Pérez Esquivel plantea que la seguridad no puede reducirse únicamente a una respuesta policial o punitiva. Desde su perspectiva, también debe pensarse como seguridad social: trabajo, vida digna, educación y condiciones que permitan a las personas desarrollar un proyecto de vida.
Esta mirada encuentra un punto de contacto directo con la economía social y el asociativismo. Cooperativas, mutuales, organizaciones comunitarias y redes solidarias nacen precisamente de la necesidad de resolver colectivamente problemas que, de manera individual, resultan imposibles de enfrentar.
La organización aparece entonces como una herramienta de dignidad. No se trata solamente de asistir a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, sino de construir condiciones para que las personas puedan participar, decidir y formar parte activa de sus comunidades.
A lo largo de la entrevista, Pérez Esquivel también destaca la importancia de la educación. Para él, acompañar a los pueblos significa apoyar sus procesos organizativos, respetar a las comunidades originarias y fortalecer espacios donde puedan construir autonomía.
Esta concepción se vincula con uno de los principios fundamentales del asociativismo: las personas no son simples destinatarias de una política o de un servicio, sino protagonistas capaces de organizarse alrededor de necesidades y objetivos comunes.
El referente de los derechos humanos insiste además en la necesidad de avanzar hacia una democracia participativa, no puramente delegativa. Esa definición invita a mirar la democracia también desde los espacios cotidianos: organizaciones barriales, clubes, asociaciones, cooperativas y movimientos sociales.
La participación no se agota en el momento electoral. Se construye en aquellos espacios donde las personas deliberan, organizan recursos y toman decisiones sobre los problemas que atraviesan su vida cotidiana.
La entrevista también plantea una crítica a la concentración económica y a las grandes corporaciones que priorizan sus beneficios por encima del desarrollo de los países y de las condiciones de vida de las comunidades.
Frente a ese escenario, la solidaridad aparece como una práctica política y social. No como un gesto individual de buena voluntad, sino como una forma de organización que puede transformar relaciones y sostener derechos.
La experiencia y el pensamiento de Pérez Esquivel permiten recuperar una idea profundamente ligada a la economía social: ninguna comunidad se construye desde el aislamiento.
La cooperación, la participación y la organización colectiva siguen siendo herramientas fundamentales para construir sociedades con más derechos, más democracia y mayor dignidad.
Fuente: Entrevistas en Acción IV, entrevista “Nadie se salva solo”, Adolfo Pérez Esquivel, por Pablo Tassart. Acción–IMFC. [Leer aquí]
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