Agalma: Salud mental, cine y memoria colectiva
Un proyecto que nace desde la práctica y el encuentro
La iniciativa comenzó a gestarse el año pasado. Las impulsoras coinciden en distintos ámbitos laborales y, entre conversaciones informales, apareció una idea que se repetía. “Siempre charlando surgía la posibilidad o la idea, las ganas de abrir algún espacio juntas”, explican.
El objetivo era claro desde el inicio. No querían limitarse únicamente a la clínica tradicional. “Pensarlo desde cómo nos gustaría laburar a nosotras, qué cosas nos gustaría hacer”. En esa búsqueda coincidían en un punto central. “No ser solamente la clínica, el consultorio, sino pensar más allá”.
La oportunidad concreta llegó hacia finales del año pasado. “En octubre se concretó la posibilidad del espacio físico y ahí fue como que nos embalamos y dijimos, bueno, es ahora”. Así nació el proyecto que combina consultorios individuales con actividades abiertas a la comunidad.
Del consultorio a los espacios colectivos
Las tres profesionales desarrollan su práctica clínica en consultorio, pero desde el inicio plantearon ampliar la propuesta. “Nuestra fuerza en la práctica tiene que ver con el consultorio, las tres hacemos consultorios”, señalan, aunque inmediatamente agregan que la idea siempre fue abrir otras instancias.
Entre ellas aparecen talleres grupales y actividades culturales. “Siempre pensando en la posibilidad de abrir otros espacios, ya sea talleres grupales o estas actividades como lo que es el ciclo de cine”.
El objetivo es construir un puente entre la clínica y lo social. “Son actividades pensadas para la comunidad”.
Cine debate para pensar la época
El ciclo comenzó este año con encuentros que combinan proyección de películas y debate interdisciplinario. Apenas lanzaron la práctica clínica, decidieron activar estas propuestas abiertas.
“Arrancamos con Mujeres al borde de un ataque de nervios para pensar lo femenino”, cuentan. Luego continuaron “de cara al 8 de marzo con la película Belén”.
Cada encuentro suma invitados de distintos campos. En el primero participó una psicoanalista. En el segundo convocaron a una abogada de Católicas por el Derecho a Decidir para discutir la vulneración de los cuerpos femeninos desde una perspectiva jurídica.
El tercer encuentro incorpora otra dimensión. Un abogado especializado en derechos humanos dialogará sobre memoria histórica y los procesos judiciales vinculados a los centros clandestinos de detención de Córdoba.
Memoria, salud mental y presente
El proyecto también intenta conectar la memoria histórica con las problemáticas actuales. Las organizadoras explican que el objetivo es “leer e interpretar la época actual”.
La reflexión no se limita a los hechos del pasado. “No solamente la del 76 y lo sucedido en la dictadura, sino cómo repercute y sigue repercutiendo actualmente”.
La aparición de nuevas identidades entre los restos encontrados en excavaciones reabre preguntas sociales profundas. “Alguien que estaba desaparecido, que figuraba con un NN, ahora es nombrado, es presente”.
Desde esta perspectiva, la memoria funciona como herramienta para comprender el presente. “Apelamos a la memoria para reelaborar un presente”.
Los desafíos de ejercer salud mental en el contexto actual
Las profesionales reconocen que abrir un espacio privado en el contexto económico actual ya es un desafío en sí mismo. “De por sí para nosotros abrir un espacio privado en el momento y en la época en la que estamos ya nos resulta desafiante”.
Las problemáticas sociales llegan directamente al consultorio. “Todas las situaciones sociales y económicas llegan como demandas sintomáticas”.
Entre los temas más frecuentes aparece el aumento de los consumos problemáticos. “Las problemáticas de consumo están absolutamente disparadas”, señalan, especialmente en el sistema público de salud, donde “los dispositivos no están dando abasto”.
En el ámbito privado, esas demandas aparecen con otra forma. “Más del orden de lo ansioso y trastornos del estado de ánimo”.
Ansiedad, crisis económica y nuevas formas de malestar
En su experiencia clínica identifican un patrón recurrente. Muchas consultas provienen de mujeres jóvenes que atraviesan cuadros de ansiedad o depresión.
Las causas suelen estar ligadas al contexto social. “Se exacerban por limitaciones en lo económico, por preocupaciones de no llegar con la plata, pagar las cuotas o sostener la vida cotidiana”.
También aparecen situaciones familiares complejas. Madres que crían solas, duelos, rupturas y redes de contención debilitadas.
La apuesta al lazo comunitario
Frente a ese escenario, el proyecto busca reconstruir vínculos colectivos. “Siempre apostamos a hacer lazo”, explican.
En un contexto donde la lógica dominante empuja al individualismo, proponen lo contrario. “Si leemos la época en términos de que cada vez se acentúan más las logicas individuales y mercantiles, nosotros apostamos al encuentro con otros”.
Por eso buscan articular con distintas instituciones y colectivos sociales.
Actualmente el equipo está formado por dos psicólogas y una psiquiatra, aunque ya se sumaron una fonoaudióloga y una psicopedagoga para desarrollar nuevos espacios grupales.
Las patologías del presente
Durante la entrevista aparece una reflexión sobre el clima social actual. Para las profesionales, muchas de las manifestaciones clínicas tienen un carácter colectivo.
“Somos seres sociales”, señalan, y agregan que muchos problemas que se presentan como individuales responden en realidad a procesos sociales más amplios.
En la clínica observan lo que llaman “patologías del acto”. Conductas impulsivas, autolesiones, intentos de suicidio y consumos problemáticos que aparecen como respuestas ante la angustia.
Según explican, estos fenómenos tienen relación directa con el contexto social. “Tiene que ver con una época que empuja hacia eso, hacia la toxicomanía, las adicciones y las respuestas inmediatas frente al malestar”.
Un espacio que recién comienza
El proyecto lleva apenas unos meses de funcionamiento, pero sus impulsoras ya imaginan nuevas propuestas. Talleres grupales, espacios interdisciplinarios y encuentros comunitarios forman parte de los próximos pasos.
“Llevamos cuatro meses nomás”, dicen con cautela, pero con entusiasmo por el camino recorrido.
La apuesta es clara. Crear un lugar donde la salud mental no se piense únicamente en el consultorio, sino también en el encuentro social, la memoria colectiva y el debate público.
Fuente: En exclusiva para Revista Vértices.
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