Alberto Arce: “La mejor Selección fue la que logró combinar organización con talento”
La mejor Selección no siempre es la que levanta la copa
Cuando se le pregunta cuál fue la mejor Selección Argentina que vio en toda su carrera periodística, Alberto Arce evita responder automáticamente con la campeona del mundo en Qatar. Antes de llegar a Lionel Scaloni, recorre casi cincuenta años de historia futbolística y propone mirar los procesos mucho más que los resultados.
"He visto prácticamente a todas las selecciones muy de cerca", cuenta. Entre esos recuerdos aparecen el Mundial de Estados Unidos 1994, las Copas América, las Eliminatorias y distintas generaciones que, para él, dejaron una huella mucho más profunda de lo que indican simplemente los títulos obtenidos.
Por eso, antes de hablar de Messi, el periodista recuerda inmediatamente a la Selección del Coco Basile.
"Esa selección fue increíble por los recursos que tenía, por la calidad, por la cantidad y sobre todo por el funcionamiento", afirma.
No era una casualidad. Aquella Argentina había conquistado la Copa América de Chile en 1991 y repetiría el título dos años más tarde en Ecuador. Lo llamativo, recuerda Arce, es que aquella generación no contaba con Diego Maradona.
"Curiosamente ganó sin Maradona. Diego llegaría después para las Eliminatorias del Mundial del 94. Pero esa Selección, con Leo Rodríguez en un estado de gracia, jugó un fútbol extraordinario."
El 5 a 0 con Colombia no alcanza para borrar una obra
Para Arce existe una injusticia histórica con aquella Selección. La derrota por 5 a 0 frente a Colombia en el estadio Monumental terminó convirtiéndose en una especie de fotografía definitiva de un proceso que, según su mirada, había sido brillante.
"Ese equipo estuvo invicto durante más de treinta partidos." El periodista insiste en contextualizar aquel partido: "No era cualquier Colombia. Era probablemente la mejor versión del fútbol colombiano."
Entonces aparece otro nombre al que admira profundamente: Francisco "Pacho" Maturana. Con una sonrisa recuerda incluso una anécdota personal.
"En la puerta de su casa tiene una placa que dice: 'Recinto de un loco feliz'."
Aquella Colombia de Valderrama, Asprilla, Rincón y compañía desplegaba un fútbol moderno, ofensivo y técnicamente refinado que terminó sorprendiendo al mundo entero.
Por eso Arce considera injusto reducir el ciclo de Basile únicamente a aquella derrota "el funcionamiento de esa Selección fue extraordinario."
Para entender a Scaloni primero hay que entender a Menotti
Sin embargo, cuando la conversación retrocede todavía más en el tiempo, el periodista ubica un punto de inflexión mucho más importante.
Ese año César Luis Menotti asumió la conducción del seleccionado nacional. Para Alberto, allí comenzó realmente el fútbol argentino moderno.
Y utiliza una comparación que resume toda su valoración "si tuviéramos que llevar esto a términos patrióticos, te diría que el Flaco Menotti fue nuestro San Martín."
No lo dice por el campeonato mundial de 1978. Ni siquiera por la revolución futbolística. Lo dice porque entiende que Menotti organizó un fútbol que hasta entonces funcionaba prácticamente sin planificación.
"Había grandes jugadores, pero no había organización."
Mucho más que un entrenador
Arce sostiene que la importancia del Flaco no puede medirse solamente por los resultados deportivos. Lo verdaderamente revolucionario fue la estructura que dejó instalada.
"Hubo cuestiones que quedaron para siempre."
Entre ellas menciona la planificación de largo plazo, la prioridad absoluta para la Selección Nacional, la organización del trabajo con juveniles, la observación permanente de futbolistas y una relación completamente distinta entre la AFA y los clubes.
"El salto de calidad fue enorme."
Aquella transformación no solamente permitió ganar un Mundial. También cambió definitivamente la manera de producir futbolistas.
La revolución comenzó en el interior
Uno de los aspectos menos recordados —y que Alberto Arce reivindica especialmente— fue la decisión de Menotti de mirar al país entero.
"No se quedó solamente en Buenos Aires."
El entrenador armó seleccionados de Córdoba, Rosario, del Interior y distintos combinados provinciales que disputaban amistosos, torneos de verano y competencias internacionales.
"El Flaco iba mirando."
Aquellos equipos servían para observar jugadores permanentemente. Así aparecieron futbolistas que, de otra manera, difícilmente habrían llegado al seleccionado.
"La Pepona Reinaldi y varios jugadores de Talleres integraron esas selecciones experimentales."
También recuerda los tradicionales torneos de Mar del Plata, donde la Selección enfrentaba combinados extranjeros o provinciales mientras continuaba evaluando nuevos talentos.
"Después vino Toulon, y de ahí salieron muchos jugadores que terminaron integrando la Selección mayor." Para Arce, esa mirada profundamente federal fue una de las grandes herencias de Menotti.
La exportación de futbolistas también fue consecuencia de ese proceso
El periodista también invita a observar otro fenómeno. La Selección campeona del mundo de 1978 tenía apenas un futbolista que jugaba en Europa: Mario Kempes. El resto actuaba en el campeonato argentino.
"A partir de ahí empezamos a exportar jugadores."
Arce aclara inmediatamente que hubiese preferido que el país exportara industrias, automóviles o tecnología antes que futbolistas. Pero reconoce que aquella apertura internacional terminó posicionando al jugador argentino como uno de los más valorados del mundo.
La Selección del 82 ya era distinta. La del 86 mucho más. Y todas las generaciones posteriores fueron construyéndose con futbolistas que competían semanalmente en las mejores ligas del planeta.
La política también construye fútbol
Durante la entrevista aparece un tema que atraviesa toda la conversación: la relación entre fútbol y política.
Arce rechaza la idea de que ambas dimensiones deban analizarse por separado "la política y el fútbol siempre se miraron con desconfianza, pero se necesitaron tanto."
Para él, la política no puede reducirse únicamente a los partidos políticos.
"La política es acción." Y desarrolla una definición mucho más amplia "cuando ayudás a un amigo, cuando sos solidario, cuando te ponés en el lugar del otro, también estás haciendo política."
Trasladado al deporte, esa misma lógica explica muchas decisiones estratégicas. Transformar a la Selección en prioridad implicó decisiones institucionales muy fuertes.
Entre ellas, limitar durante determinados períodos las ventas de futbolistas al exterior para permitir que el seleccionado pudiera trabajar con continuidad.
"No era tan sencillo decir que la Selección pasaba a ser una prioridad." Aquello exigía acuerdos con los clubes, exigía comprensión dirigencial y también respaldo del Estado.
Por eso considera que el éxito futbolístico argentino jamás puede analizarse únicamente desde lo deportivo. Detrás hubo planificación, organización, políticas públicas y una construcción institucional que atravesó distintos gobiernos y distintas conducciones de la AFA.
Fuuente: En exclusiva de Revista Vértices.
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