Amor, endorfinas y rendimiento físico
Amor, ejercicio y bienestar que se nota en el cuerpo
En su mirada como especialista en educación física, Gerardo Piva propone pensar el Día de San Valentín desde un lugar concreto y cotidiano. “Te voy a hablar desde el punto de vista de un profesional del ejercicio” y también “relacionado con el amor, esto de San Valentín y la importancia en la salud mental, emocional y física y orgánica que puede traer el sentirse enamorado, el estar en pareja”.
Amor y salud mental: lo que cambia por dentro
Más allá de lo poético o lo religioso, Gerardo sostiene que “biológicamente cuando uno está enamorado y cuando uno está en pareja” el cuerpo responde. “Fundamentalmente lo que libera son neurotransmisores de oxitocina, dopaminas, entre otros, que mejoran un bienestar, un bienestar mental, emocional y físico”. Para él, ese efecto se siente. “Uno se siente mejor, se siente bien”, y ese bienestar se traslada a lo diario. Se convierte en “predisposición hacia la vida diaria”, “actitud de lograr cosas, de proyectar” y “mayor rendimiento físico”.
Parejas que entrenan
Gerardo aclara que habla desde la práctica y la experiencia social que observa en su trabajo. “Parejas que entrenan”, vínculos que se fortalecen en la rutina del ejercicio. En ese marco plantea una diferencia respecto de personas que entrenan solas, no para juzgar, sino para describir lo que suele suceder cuando se entrena acompañado.
Destaca un punto concreto y práctico. “El entrenar con el otro optimiza tiempo”, especialmente en parejas con hijos o con vida conyugal organizada. “El hecho de entrenar juntos afianza la relación de pareja, los vínculos que tienen entre la pareja” y además permite “hacer los dos en un mismo tiempo” y liberar energía para otras tareas.
No idealizar. El amor también se conversa
El profesional pone un límite a la mirada ingenua. “El amor no es todo color de rosa”, dice, y advierte que hay momentos de idealización y que existen “discusiones o puntos de vista distintos”, cuestiones que se tienen que hablar, negociar y acordar. Aun así, insiste en el núcleo de su argumento. “En líneas generales cuando una persona está enamorado potencia”, tanto “de lo biológico” como “desde la predisposición psicológica y emocional” hacia “una mejor calidad de vida”.
El ejercicio como aliado. Moverse también regula
En su enfoque, el ejercicio no queda como complemento, sino como base. “Está bueno primero hacer ejercicio”, afirma, porque “el ejercicio también potencia neurotransmisores”, mencionando endorfinas, dopamina y serotonina, asociados al bienestar y a la regulación emocional. Para él, lo que se activa con el movimiento se potencia cuando hay vínculos saludables. “Sumados al bienestar en el amor o sentirse querido” generan un equilibrio más fuerte en un contexto social que muchas veces empuja al aislamiento.
Amor sin ataduras
Gerardo define un tipo de vínculo que considera clave para que ese bienestar sea real. “Está bueno vivir un amor sin ataduras, sin castración de la otra persona”, acompañar proyectos, “potenciar al otro y que nos potencien” y que “sea recíproco”. Si esa complicidad se expresa en entrenar juntos, mejor. “Si la complicidad puede ser desde el entrenarse junto, desde practicar actividad física junto y demás, fantástico”.
Pareja, amor propio y movimiento
Hacia el final, Gerardo no limita su mensaje a quienes están en pareja. “Celebro el día de San Valentín para todos”, dice, “para el que está enamorado de otra persona y pueda disfrutar”, pero también “para el que está enamorado en un momento solo y enamorado de su vida y de la vida misma”. La idea que repite como síntesis es clara. “Todo lo que uno proyecte desde el sentimiento potencia nuestro estado biológico y emocional”. Y lo traduce en una invitación sencilla. “Feliz San Valentín para todos, a moverse y a moverse en pareja que es mucho mejor”.
Fuente: En exclusiva para Revista Vértices.
Redacción
No hay resultados para mostrar.
Todos los derechos reservados.
v2.10.1

