Aylén Braida: el mutualismo como respuesta para las nuevas generaciones
Una nueva generación para un movimiento con historia
El reciente encuentro juvenil vinculado al mundo mutualista tuvo un objetivo que fue más allá de reunir representantes de diferentes puntos del país. La dirigente Aylén Braida explica que existieron experiencias nacionales anteriores y una generación juvenil muy activa, cuyos integrantes, con el paso del tiempo, llegaron a ocupar cargos directivos en sus respectivas mutuales.
La pandemia y los cambios políticos posteriores dificultaron esa continuidad generacional. De allí surgió la necesidad de recuperar un espacio nacional que permitiera volver a encontrarse, pero fundamentalmente reconstruir organización desde los territorios.
“Estaba muy pensado desde lo institucional, verdaderamente como un laboratorio, en el sentido de volver a barajar, de alguna manera, la cuestión más institucional y la situación de cada uno de los representantes de las provincias y ver desde ahí cómo construir organización”, explica.
Por eso, resume la referente juvenil, detrás de la convocatoria existía una finalidad concreta: “El objetivo era construir dirigencias o dotar de herramientas a las dirigencias juveniles”.
Dieciocho federaciones para diagnosticar el presente
La convocatoria reunió a representantes de 18 federaciones mutualistas del país, una composición que permitió observar las enormes diferencias existentes entre territorios y, simultáneamente, reconocer problemas compartidos.
“¿Dónde estamos parados? ¿Cómo estoy en mi federación?”, fueron algunos de los interrogantes utilizados para comenzar a construir ese diagnóstico. En las mesas aparecieron cuestiones vinculadas con las desigualdades territoriales, la federalización de programas y las dificultades de conectividad que también condicionan la participación de los jóvenes.
La metodología permitió contrastar “lo que a mí me pasa en mi provincia, lo que le pasa al otro en su provincia”, para luego identificar desafíos comunes. Ese diagnóstico territorial fue posteriormente relacionado con las transformaciones socioeconómicas que atraviesan Argentina y con cambios de alcance global.
La apuesta fue, entonces, pasar de las experiencias particulares a una lectura colectiva: conocer qué sucede dentro de cada federación para después preguntarse qué respuestas puede construir el movimiento frente a problemas que exceden a cada organización.
Un mutualismo que debe mantenerse en movimiento
Las transformaciones económicas y tecnológicas también ocuparon un lugar central. Para Braida, el mutualismo no puede limitarse a una representación estática de intereses porque su propia naturaleza obliga a interpretar permanentemente los cambios sociales.
“El mutualismo es un sector en movimiento, no es estático”, sostiene.
Desde allí surgió la discusión sobre cuáles son los nuevos procesos que el sector pretende acompañar. La innovación tecnológica constituye uno de ellos, pero la entrevistada incorpora además la necesidad de construir posicionamiento y representación política.
El desafío es pensarse “en términos de representación hacia adentro del movimiento y hacia afuera también”, superando una lógica limitada a la defensa de un interés puntual. La heterogeneidad existente entre organizaciones y territorios obliga precisamente a construir acuerdos más amplios.
“Hay una pluralidad gigante. Y reconocerla fue el punto de partida para pensar esta agenda a nivel federal a corto y a largo plazo”, remarca.
De participar a tener capacidad de decisión
La construcción de nuevas dirigencias requiere también que los jóvenes encuentren espacios reales dentro de las estructuras institucionales. En ese sentido, la Confederación Argentina de Mutualidades cuenta con representación juvenil dentro de su Consejo Directivo.
La referente cordobesa destaca una característica fundamental: esa participación no es solamente consultiva, sino que tiene carácter vinculante. Es decir, las juventudes pueden formar parte de los ámbitos donde se toman decisiones.
A partir del encuentro apareció además la propuesta de construir un Consejo Federal de Innovación, nombre surgido durante el laboratorio y sujeto a su posterior recorrido institucional. La intención es que exista representación provincial de las federaciones y una conexión directa con los espacios decisorios de la Confederación.
El paso que intenta dar esta generación resulta así significativo: no solamente participar de actividades juveniles, sino intervenir progresivamente en las decisiones y construir las dirigencias que deberán asumir responsabilidades dentro del mutualismo futuro.
Un mundo laboral que ya cambió
El encuentro definió también una referencia generacional: considerar dentro del espacio juvenil a quienes tengan hasta 39 años. La decisión responde a las propias características de las federaciones, donde dirigentes de 33 o 34 años continúan expresando las problemáticas y experiencias de las nuevas generaciones.
Pero la discusión de fondo no está solamente en la edad. Las juventudes actuales enfrentan condiciones económicas, laborales y tecnológicas profundamente diferentes a las de generaciones anteriores.
“No vamos a volver ya a un sistema parecido al que teníamos hace 20 años atrás. Estamos todos de acuerdo: el mundo laboral y económico cambió”, plantea la representante cordobesa.
Es precisamente ante ese escenario donde la entrevistada considera que el mutualismo puede recuperar una función histórica y, al mismo tiempo, transformarla en una alternativa para quienes hoy encuentran mayores dificultades para construir proyectos laborales y colectivos.
“La mutualidad permanece allí donde el sector privado se retira”
Para Braida, una de las fortalezas fundamentales del sector aparece cuando otras respuestas económicas dejan de existir. “La mutualidad permanece allí donde el sector privado se retira”, afirma.
No se trata únicamente de incorporar jóvenes a organizaciones ya existentes. El interrogante que atravesó el encuentro fue también qué puede ofrecer concretamente el mutualismo a una generación atravesada por un escenario de incertidumbre y transformación.
Las 49 personas que participaron y acompañaron el documento surgido de la actividad coincidieron, según relata, en que el sector puede constituirse en una respuesta frente a esa crisis por su propia forma de organización y por la prioridad que concede a las soluciones colectivas.
“Creemos en lo colectivo como salida y no desde un lugar de consignas, sino de estadística, de cómo se puede mostrar”, sostiene la referente de FEMUCOR.
Una respuesta para las nuevas generaciones
La propuesta hacia adelante consiste en lograr que más jóvenes conozcan al mutualismo no solamente por su trayectoria histórica, sino por su capacidad para adaptarse a diferentes transformaciones económicas y sociales.
“Avanzamos a pensar en que más personas y más jóvenes puedan conocer no solamente un sistema que permanece y perdura, sino un sistema que se adapta a todo lo que se pudo adaptar en estos últimos 180 años”, explica.
Para la dirigente, esa capacidad histórica constituye precisamente una fortaleza frente a un escenario donde las formas tradicionales del empleo y de organización económica están cambiando. Por eso, innovación, federalismo, participación y renovación dirigencial aparecen conectados dentro de una misma agenda.
“Creemos en esta cualidad de adaptación y estamos convencidos de que, o por lo menos trataremos, sea una opción viable para el sostenimiento de la juventud”, señala.
El planteo que deja la referente es, en definitiva, que las nuevas generaciones no deberían ser consideradas únicamente como el recambio futuro del mutualismo. También pueden encontrar hoy, dentro de sus herramientas económicas, sociales y organizativas, una alternativa frente a problemas presentes. Y ante la certeza de que “el mundo laboral y económico cambió”, deja una definición política sobre la continuidad del sector: “El mutualismo seguirá vigente”.
Fuente: Entrevista de Revista Vértices a Aylén Braida.
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