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Bell Ville tuvo su primera entrega de Horizonte y ya se volvió una vidriera del sueño posible

La primera entrega de viviendas de la Cooperativa Horizonte en Bell Ville no solo marcó un hecho histórico para la ciudad. También funcionó como una demostración concreta de cómo la economía social puede transformar alquiler, espera y esfuerzo en casa propia. Durante la visita y adjudicación del pasado sábado, socios y no socios compartieron miradas distintas pero convergentes sobre una misma certeza. Cuando la vivienda se vuelve visible, el proyecto cooperativo gana confianza, legitimidad y nuevos futuros asociados.

Una primera entrega que abre una etapa nueva en Bell Ville


La jornada del sábado dejó algo más que una entrega. Dejó una escena fundacional para Bell Ville. La posibilidad de recorrer una vivienda ya concretada, observar sus terminaciones, escuchar a quienes están más cerca de adjudicar o ya comenzaron la construcción, y también registrar la mirada de personas que todavía no son socias, pero empiezan a imaginar allí su propio proyecto.

 

Esa combinación entre realidad material y expectativa social hizo que la visita funcionara no solo como acto institucional, sino también como una herramienta de difusión viva del modelo cooperativo. La casa ya no apareció como promesa abstracta. Apareció como hecho visible, recorrible y discutible por quienes buscan una alternativa habitacional.

 
Los testimonios de socios y visitantes, entre el alivio del alquiler y la cercanía del objetivo


Soledad y el paso de alquilar a pagar algo propio


Soledad fue una de las voces más claras al explicar qué significa ver una casa terminada dentro del sistema cooperativo. “Es una hermosa casa”, dijo, y enseguida puso el foco en algo central para muchas familias trabajadoras. La posibilidad de dejar de pagar alquiler para empezar a sostener un proyecto propio.

 

Contó que alquila desde hace siete años y que hace dos se sumó a la cooperativa. Explicó también que una de las fortalezas del sistema está en la flexibilidad. Según relató, cuando una persona no puede cumplir de la misma manera, puede hablar con la cooperativa y recibir facilidades. Su conclusión fue directa. “Que aprovechen que es una gran oportunidad que uno tiene de tener la vivienda propia”. En su caso, el testimonio muestra cómo la cooperativa aparece como salida concreta para quienes viven desde hace años bajo la presión del alquiler.

 

Gisela y la perseverancia que empieza a dar frutos


Gisela Núñez ya adjudicó en noviembre y en marzo comenzó la construcción. Su mirada en la visita fue la de quien todavía no recibió la casa, pero ya la siente cerca. “Es un sueño cumplido”, afirmó, aun antes de verla terminada. Dijo que no se imagina lo que será cuando esté lista, y resumió el proceso con una fórmula simple pero potente. “Es perseverancia, es disciplina, y llegan sus frutos después”.

 

También explicó que viene alquilando desde hace unos diez años y que la visita le sirvió para observar terminaciones, ver cómo trabaja la cooperativa y bajar un poco la ansiedad. Valoró especialmente el acompañamiento humano. “Muy linda la construcción y muy lindo el grupo de trabajo en sí”. Cuando le preguntaron qué palabra elegiría para quienes se quieren sumar, respondió sin vueltas. “Confianza”. En su relato, Horizonte no aparece solo como estructura constructiva, sino como sostén emocional y organizativo del proceso.

 

Sonia y los primeros pasos dentro de una ciudad con pocas alternativas


Sonia también se expresó desde el lugar de quien ya se asoció y empieza a recorrer el camino. Dijo que la casa le pareció “preciosa”, destacó la amplitud y la luminosidad, y subrayó algo que da marco territorial a toda la experiencia. “Acá en Bell Ville no hay muchas opciones para tener casa propia”.

 

En su caso, alquila hace cinco años y recién comenzó a dar los primeros pasos dentro del sistema. Su testimonio tiene valor porque muestra que la visita no solo entusiasma a quienes están avanzados, sino también a quienes están apenas comenzando. La primera entrega en Bell Ville funciona así como una validación para los socios recientes, que necesitan ver para creer y recorrer para sostener el esfuerzo.

 

La socia de cinco años que ve el sueño cada vez más posible


El quinto testimonio también correspondió a una socia con cinco años de recorrido dentro del proyecto. Valoró la visita con una frase simple. “Me encantó”. Observó que la tipología visitada estaba “mucho más avanzada, mucho más agradable”, y dejó un mensaje convocante para quienes todavía no se animan. “Si no tienen una casa propia, pueden prender esto y es posible”.

 

Su mirada suma otra capa a la nota. La de quienes, sin haber llegado aún, encuentran en las visitas y entregas una forma de renovar energía y confirmar que el objetivo es alcanzable. En estos casos, la vivienda ajena no genera distancia, sino impulso.

 

 Cintia y Sebastián y la vivienda como inversión posible


Dentro de los testimonios de no socios, el caso de Cintia y Sebastián resulta especialmente importante porque muestra el efecto expansivo de la primera entrega. No fueron como adjudicatarios ni como asociados. Fueron como observadores que empezaron a proyectarse.

 

Destacaron la amplitud de la tipología y, sobre todo, la posibilidad de modificar y ampliar la vivienda. Dijeron que no se trata solamente de un casco inicial, sino de una base que puede personalizarse. Esa valoración técnica no es menor. Para quienes todavía no están en el sistema, ver que la casa admite crecimiento y adaptación familiar vuelve mucho más atractiva la propuesta.

 

Sebastián fue todavía más explícito. Dijo que la visita le permitió pensar la vivienda como una “futura inversión” y como “un buen comienzo” para construir algo a futuro. También recomendó que otras personas puedan visitar viviendas para comprobar la calidad de construcción y la comodidad que ofrecen. El testimonio funciona como puente entre la curiosidad y el eventual ingreso al sistema. No expresa todavía pertenencia, pero sí una decisión en formación.

 
Una pedagogía de la casa terminada


Tomados en conjunto, los cinco testimonios muestran que la visita del sábado tuvo una dimensión pedagógica. Enseñó con hechos. Para los socios, permitió confirmar calidad, reducir ansiedad y renovar la constancia. Para los no socios, permitió transformar una idea lejana en una posibilidad concreta.

 

La primera entrega de Bell Ville tuvo entonces un efecto doble. Por un lado, celebró el avance de quienes ya están dentro. Por otro, construyó legitimidad pública para el proyecto asociativo. En ciudades medianas, donde muchas veces faltan opciones habitacionales accesibles, ver una casa terminada opera como argumento más fuerte que cualquier folleto.

 
Horizonte en Bell Ville, de la primera entrega a la construcción de confianza


Lo que dejó la jornada no fue solo una casa entregada. Fue una comunidad observando que el cooperativismo puede materializarse en obra real, en terminaciones visibles y en procesos de acompañamiento sostenido. Las palabras que más se repiten no son casuales. Confianza, posibilidad, amplitud, apoyo, oportunidad.

 

La primera entrega de Horizonte en Bell Ville inaugura así una etapa nueva. Una en la que el proyecto asociativo deja de presentarse como expectativa y empieza a instalarse como experiencia concreta para trabajadores, familias y jóvenes que buscan un modo posible de llegar a la vivienda propia.

 

 
Fuente: Testimonios relevados durante la visita y primera entrega de viviendas de la Cooperativa Horizonte en Bell Ville. Cobertura especial de Revista Vértices

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