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Camilo Veloz: “El 90% fue el vestuario, el grupo y el compromiso entre nosotros”

Figura bajo los tres palos y protagonista de una nueva consagración de Lambert de Monte Maíz, Camilo Veloz pone al colectivo por encima de cualquier actuación individual para explicar el título. En el marco del Día del Futbolista el pasado 21 de agosto, el arquero repasa los sacrificios de su carrera, el valor de aprender de las derrotas, la concentración, el acompañamiento de la hinchada y una pertenencia que ya lo hace sentirse montemaicino. Para el campeón, las remontadas recientes dejaron una certeza: antes de trasladarse a la cancha, la fortaleza del equipo se construyó dentro del vestuario

Un Día del Futbolista con otro sabor


La efeméride encuentra al arquero del rojo atravesando uno de esos momentos que modifican el sabor de cualquier celebración. Después de levantar un nuevo título con Lambert, admite que el Día del Futbolista sigue siendo una jornada más dentro del calendario, aunque esta vez llega acompañado por la satisfacción de haber sido campeón.

 

“Es un día más, pero con otro gustito. Después de ser campeón tiene otro condimento”, expresa Veloz. La consagración todavía está cerca y, aunque asegura no haber festejado demasiado, reconoce que transitar los días posteriores a una final ganada permite disfrutar de otra manera aquello que exige tanto trabajo durante la temporada.

 

De Pascanas a construir su lugar en Lambert


Nacido en Pascanas, el arquero comenzó su camino futbolístico en Atlético antes de atravesar una experiencia formativa importante en Gimnasia y Esgrima La Plata, donde permaneció durante tres años y medio. Posteriormente pasó por 9 de Julio y Tiro Federal de Morteros y por Centro Social de Brinkmann.

 

En 2022 llegó a Lambert y desde entonces encontró continuidad bajo los tres palos del conjunto rojo. Los años transcurridos fueron construyendo un vínculo que actualmente excede la camiseta: su trabajo, su casa y su familia también se encuentran en Monte Maíz, localidad que terminó convirtiéndose en su lugar.

 

“Ya estoy acá, radicado acá, con mi trabajo, mi casa, mi familia”, asegura quien acaba de sumar su nombre a otra página importante de la historia deportiva del club.

 

Los sacrificios que no se ven los domingos


Detrás de cada partido aparecen decisiones cotidianas que difícilmente sean percibidas desde la tribuna. El cuidado personal constituye una parte fundamental de la preparación y obliga a administrar actividades, alimentación y tiempos pensando permanentemente en la próxima competencia.

 

“Tenés que privarte de un par de cosas”, reconoce el futbolista. Sin embargo, su manera de entender esos cuidados no implica abandonar todo aquello que sucede fuera de una cancha. Durante la entrevista ofrece un ejemplo concreto: “Hoy justo nos estamos comiendo un asado en familia, pero un asado tranquilo. Mañana tenemos que jugar”.

 

La responsabilidad está precisamente en encontrar ese equilibrio. Se puede compartir, disfrutar y realizar otras actividades, pero siempre teniendo presente que al día siguiente habrá que responder físicamente y mentalmente. “Hay muchos sacrificios detrás de cada domingo”, sintetiza.

 

“La carrera de futbolista es muy corta”


Al momento de dejar una reflexión para quienes recién comienzan, el campeón evita colocarse en el lugar de quien pretende impartir recetas. “No soy nadie para recomendarle”, aclara, aunque inmediatamente comparte aquello que aprendió durante su propio recorrido.

 

“Como opinión, que disfruten todo lo que tengan que disfrutar sanamente. Que no se priven de nada, que se coman el asado con la familia, con los amigos tranquilos”, señala. Su mirada intenta reconciliar las exigencias del alto rendimiento con una vida que no debería quedar completamente subordinada al deporte.

 

“Es corto el tema de la carrera de futbolista, y es muy corta como para andar dejando cosas de lado”, reflexiona. La fórmula que propone es sencilla: disfrutar “lo más sano que se pueda”, hacer aquello que gusta y conservar siempre la responsabilidad de saber que el fin de semana vuelve la competencia.

 

El vestuario, la verdadera fortaleza del campeón


Cuando la conversación ingresa en las razones del campeonato, el arquero desplaza rápidamente el protagonismo desde las individualidades hacia el grupo. Su explicación del recorrido de Lambert se concentra especialmente en aquello que ocurrió puertas adentro.

 

“Desde el Lambert, el 90% fue tema vestuario, tema grupo, tema compromiso entre nosotros.”

 

La afirmación cobra mayor dimensión cuando se observan las situaciones adversas que el equipo debió atravesar. El Rojo necesitó remontar marcadores complicados tanto en instancias previas como en la definición y, para el protagonista, semejantes reacciones no pueden explicarse solamente desde las condiciones futbolísticas.

 

“Yo creo que la final no la juegan las piernas. El 90% te lo gana el grupo, el vestuario, la unión y todos para el mismo lado”, sostiene.

 

Del vestuario hacia la cancha


La unidad no elimina las responsabilidades individuales. Cada futbolista tiene una función que cumplir y existe un cuerpo técnico encargado de señalar aquello que debe hacerse dentro del terreno. Pero para el guardameta hay una condición colectiva que aparece antes.

 

“Tenés un objetivo, cada uno tiene una responsabilidad dentro de la cancha, que el técnico, la persona de turno, te lo dice, y si lo seguís creo que se cumple ese objetivo”, explica.

 

Después aparece una frase que sintetiza buena parte de su concepción del equipo: “Llega de adentro para afuera, del vestuario a la cancha”.

 

Las remontadas recientes funcionan para él como demostración. “Las últimas dos finales que se tuvo que dar vuelta, incluso la semifinal, veníamos de un 2 a 0 abajo también. Yo creo que lo levanta el grupo, el vestuario, lo anímico”.

 

Remontar también significa mantener la calma


Ese componente anímico, aclara, tampoco debe confundirse con gritos o arengas desmedidas. Estar dos goles abajo exige fortaleza, pero también inteligencia para comprender qué necesita el partido.

 

La fortaleza mental que destaca consiste entonces en conservar al grupo unido incluso cuando el resultado amenaza con quebrarlo.

 

La derrota también enseña


Paradójicamente, una de las principales enseñanzas del campeón proviene de los partidos que no se ganan. Veloz considera que una derrota ofrece una oportunidad particularmente valiosa para detectar problemas.

 

“Yo creo que es más estudiable en la derrota que la victoria.”

 

El resultado positivo, explica, puede esconder equivocaciones. “Cuando uno gana se tapa un montón de cosas. Está todo bien, son todos amigos”, mientras que perder obliga a observar con mayor detenimiento las desconcentraciones y los errores propios y colectivos.

 

“Yo creo que es más analizable cuando perdés que cuando ganás”, insiste. Una reflexión que ayuda a comprender por qué el éxito reciente no aparece en su discurso asociado al conformismo.

 

Disfrutar sin perder la concentración


Al repasar las distintas etapas que atravesó desde sus comienzos hasta la actualidad, el futbolista elige quedarse con el presente. No solamente por los resultados, sino por la manera en que aprendió a transitar su carrera.

 

“Me voy a quedar con esta por cómo me lo estoy tomando. No te digo relajado, pero lo estoy disfrutando. Lo que puedo lo disfruto”, cuenta. Ese disfrute alcanza al entrenamiento, la convivencia cotidiana y cada oportunidad de jugar.

 

Para un arquero, sin embargo, disfrutar durante el partido presenta una dificultad adicional. “Son 100 minutos concentrados”, explica. Aunque no recorra las mismas distancias que un jugador de campo, la exigencia mental es permanente y cualquier desconexión puede resultar determinante.

 

Por eso la recompensa adquiere otra dimensión cuando llega el resultado buscado: “Cuando se da la victoria, por ejemplo como el domingo, es una satisfacción enorme y se disfruta el doble”.

 

La gente roja que recorre cientos de kilómetros


Hay otro protagonista al que el Camilo reserva un reconocimiento especial: la hinchada. Después de haber pasado por diferentes instituciones, admite haber encontrado en Lambert situaciones que todavía lo sorprenden.

 

“Hubo partidos que para mí los gana la hinchada, con el aliento, con el recibimiento”, afirma.

 

La imagen que utiliza para explicarlo proviene de los viajes por torneos provinciales. En destinos pequeños y alejados, incluso en pleno verano, siempre aparecían simpatizantes acompañando al equipo.

 

“Pueblos chiquitos, lejísimos... y siempre había gente roja en la tribuna. Vos decís: no sé si todos los clubes se van a comer 400 kilómetros en pleno enero, con 40 grados, a un partido de fútbol con un club que no conocés.”

 

“Yo creo que eso no lo he visto, la verdad”, reconoce.

 

Hacer “su librito” dentro de la historia de Lambert


El título también coloca a esta generación dentro de la extensa historia deportiva de la institución. El protagonista reconoce la dimensión de lo conseguido, pero evita presentar el presente como algo desconectado de quienes vistieron anteriormente la camiseta roja.

 

“Si uno por ahí se sienta un ratito, es muy grande lo que se logró. Pero bueno, es un club con mucha historia”, reflexiona.

 

“Estaría bueno quedarse en la historia del club, pero hubo grandes jugadores, grandes nombres. Está bueno que cada uno haga su historia, su librito dentro del club.”

 

Precisamente esa historia funciona también como una exigencia permanente. No alcanza con haber sido campeón si inmediatamente aparece un nuevo compromiso. “Es Lambert y no se puede relajar, no puede regalar un partido. Eso creo que también es la historia de Lambert”, sostiene.

 

Un “arquero trabajador”


Cuando debe definirse futbolísticamente, Veloz encuentra dos palabras que condensan su recorrido: “arquero trabajador”.

 

Lejos de considerar que el campeonato representa un punto de llegada, plantea como desafío personal “seguir laburando para aprender cosas nuevas” y reforzar aquellas falencias o desventajas que todavía pueda encontrar en su juego.

 

En lo colectivo, el horizonte permanece ligado a la identidad competitiva que describe durante toda la entrevista: “Seguir ganando cosas, seguir escribiendo la historia”.

 

También reconoce la tradición particular que existe bajo los tres palos de Lambert. Al repasar junto a otras personas los nombres de quienes defendieron el arco rojo durante las últimas décadas, observó que varios permanecieron durante largos períodos y consiguieron resultados importantes. “Habla muy bien del club y de las personas que han pasado”, valora.

 

Campeón el domingo, pensando en volver a ganar el lunes


Quizás ninguna imagen describa mejor su mentalidad que aquello que ocurrió inmediatamente después de la consagración. La satisfacción fue enorme, pero duró poco antes de que reapareciera el próximo desafío.

 

“Estoy muy contento con lo que se logró, agradecido y uno siempre quiere más, la verdad”, asegura.

 

“El domingo terminó la final y el lunes, justo fue feriado, pero yo estaba pensando que el domingo teníamos que jugar otra vez. Ya quería ganar otro campeonato.”

 

Sabe también cuánto cuesta llegar. “Es muy lindo ganar, es complicado llegar, más que todo este torneo que ganamos. Pero la satisfacción fue muy grande, entonces siempre querés seguir ganando”.

 

Mucho más que 22 jugadores detrás de una pelota


Sobre el final, el arquero vuelve involuntariamente al punto que atraviesa toda la conversación. Aunque el fútbol ocupa una parte fundamental de su vida, asegura que no es un fanático.

 

“Yo no soy gran seguidor de fútbol. No miro fútbol. Yo laburo, hago las dos horitas que voy a entrenar por día y me desconecto totalmente.”

 

Quizás esa distancia le permita observar con especial atención todo aquello que rodea al juego. “No todo es fútbol. Hay otras cosas mucho más lindas y más interesantes”, afirma, antes de volver a mencionar aquello que considera determinante: el vestuario, el calor de la hinchada y el sentido de pertenencia del club como familia.

 

Detrás de “22 jugadores corriendo atrás de una pelota”, como define con humor la imagen más elemental del deporte, aparecen trabajo, familia, compañeros, sacrificios, hinchas, pertenencia y relaciones humanas. En la experiencia reciente del Lambert campeón, Camilo Veloz tiene claro cuál de esos factores terminó siendo decisivo: “El 90% fue el vestuario, el grupo y el compromiso entre nosotros”.

 

Fuente: Entrevista de Revista Vértices a Camilo Veloz, arquero de Lambert de Monte Maíz, realizada en el marco del Día del Futbolista y tras la reciente consagración del conjunto rojo.

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