Cinco años guardando pequeños aportes para construir su casa
“Hace más o menos cinco años empecé a pagar para tener mi casita”. Así resume Cecilia el comienzo de un camino que nació en medio de un cambio profundo.
Después de una separación, tuvo que reorganizar su vida, sostener el alquiler y afrontar una nueva etapa. “Había que empezar de nuevo”, recuerda. Fue en ese contexto cuando comenzó a imaginar la posibilidad de tener un hogar propio.
El proceso no fue rápido ni sencillo. “Fue un paso a paso. Alquilando se hace difícil”, explica. Sin embargo, esa dificultad no anuló el proyecto. Por el contrario, lo volvió más importante. La vivienda empezó a representar cierre, autonomía y un nuevo comienzo.
“Fue peso a peso, todos los meses, con mucho esfuerzo. Había que mantener familia, había que pagar alquiler y había que guardar los pedacitos para tener la casa”.
La frase expresa con claridad una realidad compartida por muchas familias. Ahorrar por cuenta propia suele volverse imposible cuando los ingresos se consumen en las necesidades cotidianas. En ese escenario, el sistema cooperativo funcionó para ella como una forma de ordenar el esfuerzo y sostenerlo en el tiempo.
“Es una posibilidad de ahorrar que de otro modo por ahí no lo hacemos”, afirma. Saber que el aporte debía realizarse cada mes permitió transformar pequeñas sumas en un proyecto acumulativo.
Al momento de recomendar la experiencia, la respuesta es contundente. “Absolutamente lo recomiendo”. Y vuelve sobre la enseñanza principal de su historia. “Es posible, es posible”.
La experiencia de Cecilia muestra que volver a empezar no significa hacerlo desde cero. También puede significar construir con paciencia, guardar cada pequeño aporte y convertir una etapa difícil en la base de un hogar propio.
Fuente: Testimonio de Cecilia Brómbalo, asociada de la Cooperativa Horizonte.
Cobertura Esfera Asociativa – Revista Vértices.
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