Cooperativas eléctricas apuestan por transformadores con aceite de soja
Una innovación nacida en el territorio
La presentación y ensayo oficial de los BioTrafos se realizó en la planta de Copeq, en la localidad de Quilino, con la participación de cooperativas eléctricas de la región norte cordobesa, autoridades provinciales y referentes del sector energético.
Del encuentro participaron el ministro de Cooperativas y Mutuales, Gustavo Brandán; el subsecretario de Infraestructura Eléctrica, Ezequiel Turletto; la intendenta de Quilino, Mabel Godoy; junto a representantes de cooperativas e instituciones de distintos puntos de Córdoba.
La principal novedad consiste en la utilización de aceite vegetal de soja como sustituto de los fluidos tradicionales derivados del petróleo utilizados en transformadores eléctricos.
Según se explicó durante la jornada, el producto posee características de alta biodegradabilidad, origen renovable y mayores niveles de seguridad ambiental frente a los aceites minerales convencionales.
La economía social como articuladora de innovación
La relevancia de esta experiencia no radica únicamente en el componente tecnológico. También muestra una dinámica característica de la economía social: la capacidad de articular distintos actores para resolver problemas concretos de desarrollo.
Las cooperativas eléctricas fueron históricamente protagonistas de la expansión de los servicios públicos en gran parte del interior argentino. Allí donde las inversiones privadas no encontraban rentabilidad suficiente, fueron las entidades asociativas las que construyeron redes, ampliaron infraestructura y garantizaron el acceso a la energía.
Hoy el desafío es diferente. Ya no se trata solamente de llegar con electricidad, sino de hacerlo incorporando criterios de sustentabilidad, eficiencia energética y reducción del impacto ambiental.
En ese sentido, los BioTrafos aparecen como una herramienta capaz de combinar innovación tecnológica con desarrollo territorial.
Del campo a la energía
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es la vinculación entre distintos eslabones de la economía nacional.
El aceite vegetal utilizado proviene de una cadena productiva fuertemente vinculada al agro argentino. Esto permite transformar una materia prima renovable en un insumo de alto valor agregado para la infraestructura energética.
La lógica es similar a la que impulsan numerosos sectores de la economía social: producir, industrializar y agregar valor dentro del país, generando empleo y desarrollo local.
La propuesta también fortalece la idea de circularidad económica. La producción agrícola deja de ser únicamente una actividad primaria para convertirse en parte de una cadena tecnológica capaz de abastecer nuevas demandas energéticas.
Cooperativas eléctricas y transición energética
Durante la actividad se realizaron ensayos y demostraciones prácticas para mostrar el comportamiento y la resistencia del nuevo fluido aislante, permitiendo que representantes de cooperativas conocieran directamente sus prestaciones.
Este aspecto resulta central porque son precisamente las cooperativas eléctricas quienes administran una parte significativa de la infraestructura energética del interior cordobés.
La adopción de tecnologías más limpias y eficientes puede convertirse en una herramienta para modernizar redes, reducir riesgos ambientales y fortalecer la autonomía tecnológica de las comunidades.
Una agenda de futuro
La jornada también funcionó como un espacio de intercambio entre cooperativas, organismos públicos y actores del sector eléctrico para impulsar proyectos conjuntos de innovación y desarrollo energético.
La experiencia de Quilino muestra cómo la economía social puede intervenir en debates que suelen quedar restringidos a grandes empresas o centros tecnológicos. La innovación no aparece aquí como un fenómeno aislado, sino como el resultado de la cooperación entre industria nacional, sector público y organizaciones asociativas.
En tiempos donde la transición energética ocupa un lugar creciente en la agenda global, iniciativas como los BioTrafos permiten observar que las cooperativas no solo pueden administrar servicios esenciales, sino también convertirse en protagonistas de los procesos de innovación que definirán el desarrollo de las próximas décadas.
Fuente: Copeq – Fábrica de Transformadores. Presentación oficial de BioTrafos en Quilino.
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