Cooperativas eléctricas: sostener servicios donde el mercado muchas veces no llega
El Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos presentó un nuevo espacio junto a Pablo Tissera, centrado en el debate abierto en la provincia de Córdoba alrededor de las tarifas eléctricas y el papel de las cooperativas de servicios públicos.
La reflexión tomó como punto de partida un comunicado de FECESCOR, la Federación de Cooperativas Eléctricas y de Obras y Servicios Públicos de la Provincia de Córdoba, titulado “Cooperativismo, Compromiso y Desarrollo para el Interior de Córdoba”.
El documento fue difundido en un contexto de cuestionamientos públicos, tanto en medios de comunicación como en redes sociales, sobre el costo de la energía eléctrica prestada por las cooperativas.
Desde la federación se advirtió que muchas de esas opiniones parten de un desconocimiento sobre el funcionamiento del mercado eléctrico provincial, la conformación de los costos de distribución y el marco regulatorio vigente.
Uno de los puntos centrales del comunicado es que las tarifas no son definidas unilateralmente por las cooperativas. Forman parte de un sistema regulado y sujeto al control del organismo competente.
Por eso, comparar directamente la estructura tarifaria de una cooperativa de una localidad pequeña con la de una gran distribuidora urbana puede conducir a conclusiones incompletas.
Las condiciones de prestación son profundamente diferentes.
Las cooperativas distribuyen energía en pueblos y ciudades con menor concentración de usuarios, grandes extensiones geográficas y una importante cantidad de kilómetros de líneas rurales.
Según se señaló en el espacio, mientras abastecen aproximadamente al 30% de los usuarios del servicio eléctrico provincial, tienen bajo su responsabilidad redes que alcanzan cerca del 70% del territorio cordobés.
Esta diferencia territorial modifica las escalas operativas, los costos de mantenimiento y las exigencias de infraestructura.
No es lo mismo prestar el servicio en un área urbana densamente poblada, donde una red reducida puede abastecer a miles de usuarios, que sostener tendidos eléctricos extensos para llegar a comunidades pequeñas, establecimientos rurales y zonas alejadas.
Mucho más que una distribuidora de electricidad
El comunicado también planteó que reducir la discusión sobre las cooperativas exclusivamente a la factura eléctrica significa desconocer el lugar que ocupan estas instituciones en el interior provincial.
Allí donde funciona una cooperativa de servicios, no existe solamente una empresa encargada de distribuir electricidad.
En muchos casos, también hay una institución que genera empleo local, realiza inversiones, sostiene actividades sociales y reinvierte los recursos dentro de la misma comunidad.
Las cooperativas pertenecen a sus asociados y asociadas. Son los vecinos quienes, mediante los mecanismos democráticos previstos en el modelo cooperativo, participan y tienen la responsabilidad de decidir sobre el futuro de la organización.
Por eso, hablar de cooperativismo de servicios también implica hablar de salud, educación, cultura, deporte, conectividad, inclusión y desarrollo territorial.
Los recursos generados por estas entidades permanecen en las localidades y pueden volver a la comunidad transformados en nuevas obras, ampliación de servicios, infraestructura y oportunidades.
Esta característica marca una diferencia importante respecto de otros modelos de prestación donde las decisiones empresariales y la acumulación de recursos pueden localizarse fuera de los territorios donde se genera la actividad económica.
Desde esta perspectiva, el valor de las cooperativas no puede medirse únicamente desde una mirada comercial. También debe analizarse su impacto comunitario, su aporte a la generación de empleo y el papel histórico que tuvieron en la ampliación del acceso a servicios esenciales.
Servicios esenciales para pueblos que habían quedado relegados
Uno de los aspectos más destacados del pronunciamiento de FECESCOR es el papel histórico de las cooperativas en el desarrollo del interior cordobés.
Durante décadas, el esfuerzo solidario de generaciones de asociados permitió llevar electricidad, agua potable, telecomunicaciones y otros servicios a localidades que, bajo una lógica exclusivamente comercial, podían resultar poco atractivas para grandes operadores.
En numerosos pueblos, la organización comunitaria fue la respuesta frente a necesidades que no encontraban soluciones inmediatas.
Vecinos y vecinas se organizaron, aportaron recursos, crearon instituciones y construyeron redes que permitieron acceder a servicios indispensables para la vida cotidiana y el desarrollo productivo.
Ese recorrido explica por qué las cooperativas forman parte de la identidad económica y social de numerosas comunidades del interior. Plantear su desaparición o minimizar su aporte, sostuvo el comunicado, implica observar únicamente una parte de la realidad.
La discusión tarifaria necesita información y responsabilidad
El debate sobre el costo de los servicios públicos es legítimo y afecta directamente la economía de las familias, los comercios y las pequeñas empresas.
Sin embargo, esa discusión requiere información precisa sobre cómo se estructura cada sistema de prestación, cuáles son sus costos y qué responsabilidades corresponden a cada actor.
Desde el movimiento cooperativo se reclama que el análisis no termine señalando automáticamente a las entidades locales como únicas responsables del costo final de la energía.
La prestación incluye componentes vinculados con generación, transporte, distribución, regulación y mantenimiento de redes, dentro de un sistema complejo en el que intervienen diferentes actores.
Por eso, el debate público debe distinguir responsabilidades y evitar comparaciones entre estructuras territoriales y operativas completamente diferentes. La defensa del cooperativismo no implica negar la necesidad de transparencia, eficiencia o control.
Por el contrario, implica reconocer que las comunidades necesitan instituciones fuertes, información clara y espacios de participación para discutir cómo garantizar servicios accesibles y sostenibles.
Diálogo frente a los enfrentamientos
El tramo final del comunicado rechazó las divisiones y los enfrentamientos estériles, y propuso fortalecer la construcción colectiva, el respeto institucional y el diálogo sincero.
Los problemas que atraviesan las comunidades no pueden resolverse mediante acusaciones simplificadoras.
El costo de la energía, la sostenibilidad de los sistemas de distribución y el acceso universal a servicios básicos requieren consensos, información responsable y decisiones que prioricen el bien común.
Desde el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos se expresó adhesión al planteo y se destacó la necesidad de difundir con mayor claridad el funcionamiento, los objetivos y la importancia económica y social del movimiento cooperativo y mutual.
El mensaje central es que las cooperativas han demostrado durante décadas su compromiso con el interior provincial.
No solamente llevaron servicios a lugares donde resultaba difícil hacerlo bajo una lógica de rentabilidad inmediata. También construyeron comunidad, generaron empleo y sostuvieron proyectos locales.
Por eso, la discusión sobre su futuro no puede reducirse a comparaciones tarifarias aisladas de la realidad territorial. Defender servicios accesibles para los usuarios y reconocer la importancia de las cooperativas no son objetivos incompatibles.
El desafío es construir mecanismos de diálogo, regulación y participación capaces de garantizar ambas cosas. Porque detrás de cada red eléctrica rural, cada servicio de agua, cada conexión de telecomunicaciones y cada institución cooperativa hay décadas de organización comunitaria.
Y porque el desarrollo del interior también depende de que sus recursos, sus decisiones y sus instituciones permanezcan vinculados con las comunidades que les dieron origen.
Fuente: Micro del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos presentado junto a Pablo Tissera en Revista Acción, a partir del comunicado de FECESCOR “Cooperativismo, Compromiso y Desarrollo para el Interior de Córdoba”.
Foto: Fuente Diario El Tiempo
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