Logo de Revista VERTICES

Cooperativas, transición energética y comunidad: la mirada de Luis Castillo

Luis Castillo, referente del sector cooperativo, presidente de la Cooperativa de Oncativo e integrante de FECESCOR, reflexionó sobre el rol actual del cooperativismo en las localidades del interior. En su mirada, las cooperativas no son simples prestadoras de servicios, sino organizaciones comunitarias sin fines de lucro que reinvierten sus excedentes, fortalecen el capital social y permiten garantizar derechos esenciales allí donde el Estado no llega y el capital privado no encuentra rentabilidad.

Las cooperativas como comunidad organizada


Para Luis Castillo, las cooperativas cumplen un papel central en el desarrollo y la calidad de vida de las localidades del interior. No se trata solamente de entidades que brindan servicios, sino de organizaciones que pertenecen a la propia comunidad y que nacen para resolver necesidades concretas de sus asociados.

 

Desde esa perspectiva, el dirigente sostiene que las cooperativas aparecen allí donde muchas veces el Estado no está presente y donde el capital privado no ve un mercado suficientemente lucrativo. En esos espacios, la comunidad se organiza desde su propio capital social para construir soluciones colectivas, sin perseguir el lucro como finalidad principal.

 

Reinvertir excedentes para ampliar derechos


Una de las diferencias centrales entre las cooperativas y las empresas con fines de lucro está en el destino de los excedentes. Mientras una empresa privada distribuye ganancias entre sus propietarios, una cooperativa reinvierte sus recursos en nuevos servicios, mejoras de infraestructura y respuestas comunitarias.

 

El dirigente cooperativista remarca que esa lógica permite socializar necesidades esenciales y ampliar beneficios para los asociados. Por eso las cooperativas no sólo prestan servicios públicos o esenciales, sino que también aportan al desarrollo de la cultura, el deporte, la educación, la salud y distintas áreas de la vida comunitaria.

 

El asociado no es un cliente


Uno de los desafíos más importantes que observa el referente cooperativo tiene que ver con la comunicación y la formación interna. Para Castillo, las cooperativas deben trabajar fuertemente en formar a sus asociados como cooperativistas y no como simples clientes o consumidores de un servicio.

 

Esa diferencia resulta clave para sostener el modelo. El asociado tiene voz, voto y capacidad de incidencia sobre la gestión de su propia empresa social. En cambio, en una empresa privada el usuario no participa de las decisiones estratégicas y queda reducido al lugar de consumidor.

 

Una herramienta frente a la concentración económica


En un mundo cada vez más atravesado por la concentración de la economía y de la riqueza en pequeños grupos, Luis considera que el cooperativismo tiene más vigencia que nunca. El asociativismo aparece como una herramienta capaz de fortalecer a los sectores económicamente más vulnerables y de construir alternativas frente a modelos excluyentes.

 

Desde esa mirada, las cooperativas no son instituciones del pasado, sino instrumentos actuales para defender comunidades organizadas, sostener servicios de calidad y generar oportunidades en territorios donde otras formas empresariales no muestran interés.

 

Calidad de servicio y cercanía territorial


El presidente de la Cooperativa de Oncativo también destaca la capacidad de las cooperativas para garantizar servicios con atención personalizada y cercanía territorial. En muchas pequeñas y medianas localidades, las entidades cooperativas conocen directamente a sus asociados, atienden de manera cotidiana sus necesidades y mantienen un vínculo de puerta a puerta.

 

Esa proximidad no es un dato menor. Permite construir confianza, mejorar la respuesta ante problemas concretos y sostener un modelo de gestión donde la comunidad no está afuera de la empresa, sino dentro de ella.

 

Transición energética y nuevos desafíos


El referente cordobés sostiene que las cooperativas están preparadas para afrontar los cambios que plantea la transición energética. Para eso deberán invertir en energías alternativas, incorporar nuevas tecnologías en los sistemas de distribución y fortalecer sus estructuras de gestión empresarial.

 

También considera fundamental avanzar hacia una mayor integración del sector, promoviendo estrategias comunes y fortaleciendo la participación de jóvenes y mujeres. Ese recambio generacional, afirma, debe realizarse de manera ordenada, cuidando la identidad cooperativa y garantizando continuidad institucional.

 

Comunicación, formación y convicciones


El riesgo de perder protagonismo siempre está presente. Sin embargo, Castillo entiende que cada desafío puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el modelo. La clave, según su mirada, está en la formación y en las convicciones de sus dirigentes.

 

Defender el cooperativismo implica sostener una idea de empresa social y una forma de vida comunitaria. No alcanza con administrar servicios: también hay que comunicar, formar, integrar y construir conciencia cooperativa.

 

Un modelo con ejemplos en el mundo


Para Luis, el cooperativismo argentino tiene mucho por desarrollar y puede mirar experiencias internacionales que muestran el potencial del modelo. Menciona casos como Mondragón, en España, el cooperativismo brasileño, experiencias de Israel y el fuerte desarrollo cooperativo eléctrico en Estados Unidos.

 

También observa en el Mercado Común Europeo una muestra de articulación cooperativa a gran escala. Desde esa perspectiva, entiende que será la inteligencia y la visión estratégica de los dirigentes la que permitirá generar nuevas formas de desarrollo, producción de riqueza y distribución social bajo un modelo cooperativo.

 

Comunidades organizadas con oportunidades para todos


La mirada de Castillo coloca al cooperativismo en el centro de una discusión más amplia sobre desarrollo territorial. Allí donde una cooperativa funciona, no solamente se presta un servicio: se sostiene una comunidad, se fortalece la participación democrática y se construyen oportunidades colectivas.

 

Por eso insiste en que las cooperativas deben defender su identidad, formar a sus asociados, modernizarse frente a los cambios tecnológicos y sostener sus principios fundacionales. En tiempos de concentración económica, el cooperativismo aparece como una herramienta concreta para construir desarrollo con arraigo local y beneficio comunitario.

 

Fuente: En exclusiva para Revista Vértices.

 

Contenidos relacionados

No hay resultados para mostrar.