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Cooperativismo, paz y soberanía: una mirada desde el 9 de Julio

Marta Gaitán reflexionó sobre el cooperativismo como una alternativa constructiva frente a la confrontación, los discursos de odio y un escenario internacional atravesado por fuertes tensiones. En el marco del Día Internacional de las Cooperativas y del 9 de Julio, vinculó la paz con la soberanía política, la independencia económica, la justicia social y la construcción democrática desde las bases.

Una alternativa frente a la confrontación permanente


Marta Gaitán propuso pensar “el rol del cooperativismo como una alternativa constructiva frente a la confrontación estéril y los mensajes de odio”, en un escenario atravesado por profundas disputas culturales y por la necesidad de volver a discutir el significado de la paz.

 

Según señaló, “asistimos a un escenario global de profundas batallas culturales, donde las palabras son vaciadas de contenido y resignificadas al antojo de los centros del poder”.

 

La preocupación está puesta en la distancia que muchas veces existe entre los discursos y las acciones. En ese sentido, Gaitán marcó la contradicción de observar cómo “quienes se autoperciben pacificadores, e incluso reclaman galardones internacionales, son los mismos que bombardean naciones enteras”.

 

Para la referente, esta situación pone en riesgo la estabilidad mundial “por meras motivaciones comerciales y financieras”, mientras se ejecuta “exactamente lo contrario de lo que predican”.

 

Construir puentes para transformar


Frente a lo que la dirigente social definió como una “confusión planificada”, la perspectiva cooperativa propone otro camino. “Nuestra batalla cultural no busca destruir, sino transformar”, afirmó.

 

La diferencia resulta central. Mientras algunos discursos se organizan alrededor de la confrontación permanente, el cooperativismo busca construir vínculos, acuerdos y espacios comunes.

 

Según expresó, esa transformación se da “ante todo construyendo puentes cooperativos”, capaces de posibilitar “diálogos y acuerdos genuinos”.

 

Esos puentes deben respetar “los pactos preexistentes, las identidades históricas y las independencias de los pueblos”.

 

Desde esta mirada, el diálogo no implica abandonar convicciones ni aceptar imposiciones. Se trata de construir acuerdos desde el respeto a la soberanía, la historia y la capacidad de decisión de cada comunidad.

 

Una paz con soberanía y justicia social


Marta Gaitán sostuvo que “el cooperativismo propone una paz real”.

 

Pero esa paz no puede limitarse a la ausencia de conflictos armados ni a declaraciones formales. Según expresó, solo es posible “con soberanía política, independencia económica y justicia social”.

 

La paz cooperativa se construye “desde las bases, mediante la ayuda mutua y la gestión democrática”.

 

Esta definición permite pensar la paz como una construcción cotidiana. Allí donde existe participación, cooperación, igualdad y capacidad colectiva para resolver necesidades, también se fortalecen las condiciones para una sociedad más justa.

 

El cooperativismo aporta una forma de organización basada en la participación y no en la imposición, en el trabajo conjunto y no en la competencia permanente.

 

El 9 de Julio y la independencia como tarea permanente


La reflexión de Marta Gaitán adquiere una significación especial en el marco del 9 de Julio, una fecha que recuerda la decisión histórica de las Provincias Unidas de declararse libres e independientes.

 

Gaitán recuperó “aquel Congreso Constituyente de 1816, que nos declaró un pueblo libre, soberano e independiente de toda dominación extranjera”.

 

La evocación del 9 de Julio no queda reducida a una celebración histórica. También abre una pregunta sobre el presente: qué significa hoy ser un país soberano, quiénes toman las decisiones económicas fundamentales y hasta qué punto los pueblos pueden definir libremente su propio destino.

 

Desde una perspectiva cooperativa, la independencia no se agota en una declaración política. También requiere soberanía económica, capacidad productiva, justicia distributiva y participación democrática.

 

Por eso, el 9 de Julio dialoga directamente con los valores del cooperativismo. Ambos recuperan la idea de autonomía, decisión colectiva y construcción de un destino común.

 

Dos fechas que dialogan entre sí


Gaitán señaló que julio presenta una “encrucijada histórica de doble significación”.

 

Por un lado, se celebra el Día Internacional de las Cooperativas, bajo el lema global de la Alianza Cooperativa Internacional: “Cooperativas por un Mundo en Paz”.

 

Por otro lado, el 9 de Julio recuerda la afirmación de una voluntad soberana y la decisión de romper toda dependencia extranjera.

 

Ambas fechas pueden leerse desde un mismo horizonte. La paz necesita pueblos soberanos y la independencia necesita sociedades capaces de garantizar justicia, igualdad y participación.

 

Desde esta mirada, cooperativismo e independencia comparten una raíz común: la capacidad de organizarse colectivamente para decidir sobre el propio presente y construir futuro.

 

La mirada de la Secretaría de Géneros


Desde la Secretaría de Géneros del IMFC, Gaitán propuso unir ambas efemérides. “Hoy más que nunca, desde la Secretaría de Géneros del IMFC, queremos unir estas efemérides”, afirmó.

 

La perspectiva se inscribe en una construcción “diversa, plural e incluyente”, que recupera valores universales desde distintos credos, tradiciones y corrientes de los feminismos.

 

Marta destacó que desde ese espacio “militamos los valores universales con una mirada diversa, plural e incluyente”.

 

La propuesta apunta a construir una comunidad donde las diferencias no sean utilizadas para dividir, sino reconocidas como parte de una convivencia democrática.

 

No habrá patria libre sin justicia


Uno de los planteos centrales de la intervención fue la relación entre libertad y justicia. “Sabemos, estamos seguras, que no habrá patria libre si no es una patria justa”, sostuvo la dirigente social

 

La afirmación resignifica también el sentido del 9 de Julio. La independencia política no puede estar separada de las condiciones sociales, económicas y culturales en las que vive un pueblo.

 

Una nación no puede considerarse plenamente libre cuando existen desigualdades profundas, exclusión, concentración económica o pérdida de capacidad para decidir sobre sus propios recursos.

 

La misma reflexión se extiende al escenario internacional.

 

“No habrá un mundo en paz si permitimos que las corporaciones destruyan la dignidad de los pueblos, de las personas”, señaló.

 

Desde esta perspectiva, paz, justicia e independencia no son conceptos separados. Forman parte de un mismo proyecto de emancipación.

 

Cooperar para transformar


El cierre de la intervención propone renovar el compromiso del movimiento cooperativo. “Este julio nos convoca a redoblar el compromiso transformador”, afirmó Marta Gaitán.

 

La cooperación aparece así como una práctica que no se limita a administrar organizaciones o prestar servicios. También significa construir otra forma de relacionarse, decidir, producir y distribuir.

 

En ese marco, la referente resumió la idea central de su reflexión: “Cooperar es, esencialmente, pacificar y emancipar contra todas las opresiones”.

 

El 9 de Julio y el Día Internacional de las Cooperativas permiten recuperar, desde historias diferentes, una misma aspiración: construir pueblos libres, comunidades organizadas y sociedades donde la paz esté sostenida por soberanía, democracia y justicia social.

 

Fuente: Fuente: intervención de Marta Gaitán en el programa Desde la Gente, sobre cooperativismo, paz, soberanía, justicia social y el vínculo entre el Día Internacional de las Cooperativas y el 9 de Julio.

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