Cuando el barrio se organiza, el hambre retrocede
En diálogo con Revista Vértices, Lulo (Luciano Schillaci) describe que “la vianda comunitaria consiste en un espacio comunitario solidario de militancia voluntaria donde los vecinos, las vecinas del barrio forman parte de la construcción de la vianda social comunitaria”. La experiencia retoma el espíritu de las ollas populares, pero con una lógica más amplia. “Los vecinos, las vecinas construyen esa vianda solidaria, construyen ese reparto de comida, lo cocinan, lo militan en base a donaciones y en base a voluntad de personas que se juntan a militar y a activar por un mundo mejor y por una justicia social que el Estado nos niega”.
El proyecto se sostiene sobre una premisa central. “Muestra la cara más solidaria de la organización comunitaria que se construye en base a las necesidades concretas del barrio”, afirma Lulo. En cada jornada, el objetivo sigue siendo llegar “con un plato de comida a los vecinos y a las vecinas de cada barrio”, un gesto simple pero decisivo en tiempos de crisis alimentaria.
La participación barrial ocupa un lugar clave. “La participación en la militancia y en las ollas es lo esencial para el desarrollo y la construcción del poder popular en los barrios”, explica. La vianda comunitaria no es solamente un dispositivo de asistencia, sino un espacio político y comunitario que activa vínculos, recupera la solidaridad y sostiene a quienes más lo necesitan.
La organización popular demuestra una vez más que, frente al abandono estatal, es la comunidad la que garantiza derechos básicos. La vianda social comunitaria de San Pedro es una respuesta colectiva ante la urgencia, pero también una apuesta por el futuro.
Redacción
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