Cuando la economía social cuida el empleo
El Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos presentó una reflexión de Pablo Tissera en el marco del Día Internacional de las y los Trabajadores, una fecha que recuerda la fuerza, la dedicación y la lucha de quienes construyen la riqueza del mundo con su esfuerzo cotidiano.
La conmemoración del primero de mayo remite históricamente a los llamados mártires de Chicago de 1886, cuando trabajadores de Estados Unidos iniciaron huelgas para exigir una jornada laboral de ocho horas.
Aquella lucha derivó en represiones sangrientas, muertes, encarcelamientos y ejecuciones injustas contra dirigentes sindicales. Por eso, cada primero de mayo no solo se recuerda un hecho histórico, sino que se reivindica una lucha vigente por condiciones laborales justas y dignas.
Tissera remarcó que sostener la vigencia de los derechos laborales, reivindicar la jornada justa y dignificar el trabajo son objetivos que atraviesan el siglo XX y continúan presentes en el siglo XXI.
En ese marco, también destacó que las y los cooperativistas conmemoran esta fecha porque el trabajo cooperativo se expresa en cientos de empresas autogestionadas en la Argentina.
Las cooperativas y las empresas recuperadas por sus trabajadores y trabajadoras cumplen un papel central en tiempos de crisis. Permiten sostener miles de fuentes laborales, mantener abiertas unidades de producción y servicios, y conservar espacios económicos que resultan claves para la vida local y regional.
Desde esta mirada, el cooperativismo no aparece únicamente como una forma empresarial alternativa. Se presenta como una estrategia concreta para defender el trabajo, organizar la producción y evitar que la crisis destruya capacidades instaladas en los territorios.
En un contexto nacional atravesado por políticas de fuerte ajuste, desregulación y debilitamiento de los derechos sociales, las experiencias cooperativas adquieren una relevancia mayor. Allí donde muchas empresas cierran, reducen personal o abandonan actividades productivas, la autogestión puede convertirse en una forma de resistencia económica y social.
Pablo Tissera señaló que, a nivel mundial, se estima que las cooperativas son responsables de 300 millones de puestos de trabajo, lo que equivale al 10% de la población ocupada.
En la Argentina, el conjunto de las cooperativas genera más de 400 mil puestos de trabajo a lo largo y ancho del país. Esa presencia permite la inserción laboral digna de jóvenes y trabajadores en sectores como la producción, los servicios, el hábitat y el consumo.
En la provincia de Córdoba, entre cooperativas y mutuales, se estima la generación de 40 mil puestos directos de trabajo, con un efecto multiplicador sobre empleos indirectos.
Ese volumen representa aproximadamente entre el 8% y el 9% del mercado laboral del sector privado provincial, lo que muestra que la economía social no es un actor marginal, sino una parte significativa del entramado laboral cordobés.
El dato permite discutir una idea de fondo. Cuando se habla de empleo, producción y desarrollo, el cooperativismo debe ser considerado como un actor económico real, con capacidad de sostener trabajo, generar arraigo y distribuir valor en las comunidades.
Las cooperativas no solo producen bienes o prestan servicios. También construyen vínculos sociales, sostienen circuitos económicos locales y permiten que la riqueza generada por el trabajo no quede concentrada en pocas manos.
Por eso, la reflexión de Tissera vincula directamente el primero de mayo con la defensa del cooperativismo. En ambos casos, el eje es el trabajo humano como fuente de dignidad, derechos y organización colectiva.
El mensaje final convocó a seguir transformando el esfuerzo en riqueza y a continuar luchando para que esa riqueza se distribuya de manera equitativa en la sociedad, bajo los principios de la solidaridad y el bien común.
En tiempos donde el trabajo vuelve a estar amenazado por la precarización, la pérdida de ingresos y la concentración económica, el cooperativismo aparece como una respuesta concreta. No como nostalgia, sino como una herramienta actual para defender la producción, el empleo y la vida comunitaria.
Fuente: Micro del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos presentado por Pablo Tissera en Revista Acción, en defensa del cooperativismo y el país.
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