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David Salto, industria nacional, reciclaje electrónico y defensa del trabajo argentino

David Salta, dirigente de ATE Río Tercero, analiza la situación de Fabricaciones Militares en un contexto atravesado por tensiones productivas, salarios atrasados, reforma laboral y desafíos gremiales. Desde la planta de Río Tercero, el referente sindical advierte que la producción química tiene previsibilidad, pero que la metalmecánica atraviesa un escenario complejo. Frente a esa situación, propone una salida estratégica vinculada al reciclado de chatarra electrónica, la economía circular, el trabajo ferroviario y la generación de empleo genuino. En paralelo, cuestiona la reforma laboral, la pérdida de representatividad de las centrales obreras y la necesidad de reconstruir una identidad de clase frente a una batalla cultural que busca reemplazar al trabajador por la figura del “colaborador”.

Fabricaciones Militares, entre la producción química y la incertidumbre metalmecánica
David Salto describe una situación productiva atravesada por contrastes dentro de Fabricaciones Militares de Río Tercero.

 

Sin embargo, el contexto internacional y algunas paradas de mantenimiento en plantas de ácido sulfúrico del país abrieron una oportunidad inesperada. “Eso nos dio la posibilidad de corregir algunas cuestiones para que nosotros podamos vender el ácido sulfúrico y el nitrato de amonio”, señala.

 

El referente gremial agrega que la coyuntura geopolítica también incidió, porque China cerró exportaciones de ácido sulfúrico y eso generó mayor demanda.

 

Por eso aclara que, en términos de producción química, la situación está relativamente ordenada. Pero inmediatamente marca un límite. “Con lo que respecta a la metalmecánica, estamos bastante complejos”, advierte.

 

Chatarra electrónica, economía circular y una salida estratégica


Ante ese escenario, el dirigente plantea una propuesta que busca unir producción, ambiente y empleo. La idea es crear una planta recicladora de chatarra electrónica a gran escala en Fabricaciones Militares.

 

“Encontramos una cuestión que es un problema en Argentina y en el mundo, que tiene que ver con la generación de residuos electrónicos”, explica. El referente menciona celulares, computadoras, televisores, baterías, lavarropas, heladeras y el futuro crecimiento de los autos eléctricos como parte de un problema ambiental creciente.

 

Según los estudios que cita, Argentina genera “520.000 toneladas de chatarra electrónica por año” y es “el quinto país de América más generador de chatarra electrónica”.

 

Frente a eso, ATE propone transformar un problema ambiental en una unidad de negocio estratégica. “Si nosotros montamos esta planta para reciclar solamente el 10%, nos da la posibilidad de mover los ácidos, solucionamos un problema ambiental y generamos más de 840 puestos de trabajo”, sostiene.

 

Un proyecto con impacto industrial, ferroviario y ambiental


La propuesta no se limita al reciclado. El dirigente explica que también permitiría darle vida a la metalmecánica, mover la industria ferroviaria y generar trabajo genuino a largo plazo.

 

El reciclado permitiría recuperar materiales como oro, plata, litio, zinc y cobre, que podrían revenderse en el mercado. Además, generaría un subproducto llamado nitrato de sodio, útil para fertilizantes y agroquímicos.

 

“Te mueve la economía circular”, resume el dirigente.

 

El proyecto fue presentado ante Fabricaciones Militares y también llevado al Congreso de la Nación a través de la diputada Gabriela Esteves.

 

“En ese camino vamos, en el marco de la adversidad que vemos con el industricidio que está generando el Gobierno Nacional”, afirma. “Estamos menos mal, pero no estamos bien”


Salto aclara que no se puede hablar de viento a favor sin matices. “No es que tenemos un viento a favor”, corrige. Lo que existe, según explica, es producción en la planta química, pero eso no significa que estén resueltos todos los problemas.

 

“Los salarios siguen atrasados, el modelo económico a nosotros nos asfixia”, advierte.

 

El referente sostiene que un trabajador de Fabricaciones Militares atraviesa las mismas dificultades que buena parte de la sociedad.  Tarjetas de crédito, fin de mes y pérdida salarial aparecen como problemas cotidianos.

 

“Quizás estamos menos mal, por así decirlo, eso no significa que estemos bien”, define. En la planta química hay previsibilidad porque la producción de ácido sulfúrico está vendida para todo 2026 y parte de 2027. Pero en la metalmecánica la situación sigue siendo compleja.

 

Reforma laboral y rechazo sindical


Consultado por la reforma laboral, el dirigente de ATE plantea una posición tajante. “Repudiamos esa reforma”, afirma. Para el referente, la reforma no resolverá la falta de generación de empleo ni regularizará a trabajadores informales.

 

También introduce una crítica fuerte al propio Estado. “El principal precarizador es el Estado”, sostiene. Según su lectura, la informalidad no se explica por exceso de derechos laborales ni por la llamada industria del juicio.

 

Al contrario, considera que ese discurso es parte de una construcción política contra los trabajadores.

 

ART, salud laboral y el mito de la industria del juicio


David cuestiona especialmente el relato de la industria del juicio laboral. “Entre el 80% y el 90% de los juicios laborales tienen que ver con cuestiones de ART”, explica.

 

Según el dirigente, muchas demandas se originan porque las aseguradoras no pagan lo que corresponde ante accidentes, patologías o enfermedades laborales.

 

“Si la justicia le da la razón al trabajador es porque las ART, que son entidades privadas, le están restringiendo parte del pago indemnizatorio”, afirma.

 

Para el representante gremial, el problema no es un exceso de litigiosidad obrera, sino la negativa de empresas privadas a reconocer derechos básicos de salud laboral. En Fabricaciones Militares, aclara, la reforma todavía no fue aplicada.

 

El convenio colectivo, el régimen horario, las horas extras y los diagramas de turno se mantienen. Pero advierte que, si intentan aplicarla, volverán a presentar batalla.

 

Centrales obreras, representatividad y distancia con las bases


El dirigente también realiza una autocrítica hacia el movimiento obrero. “Tenemos grandes falencias en términos generales que tienen que ver con las centrales obreras”, sostiene.

 

Menciona tanto a la CGT como a la CTA y señala problemas de representatividad. Para Salto, cuando los dirigentes se alejan de las bases pierden capital político.

 

“El capital político es la credibilidad de las compañeras y los compañeros”, define. Si las bases no creen en sus dirigentes, no acompañan. Pero también reconoce otra dificultad.

 

Cuando el salario no alcanza, resulta mucho más difícil pensar en una huelga, en una lucha o en un proyecto de sociedad. “El compañero lo único que está pensando es en cómo llena la olla para alimentar a su familia o cómo paga las cuentas”, afirma.

 

Trabajadores pobres y disciplinamiento social


El referente de ATE vincula la pérdida salarial con una forma de disciplinamiento social. “Tener trabajadores y trabajadoras pobres” debilita la capacidad de organización colectiva. Quien termina su jornada y debe seguir trabajando para sobrevivir tiene menos tiempo y menos energía para participar políticamente.

 

Por eso, según su mirada, la crisis salarial no solo afecta el bolsillo. También afecta la organización obrera, la capacidad de lucha y la construcción de horizontes colectivos.

 

Aun así, observa nuevas señales de reorganización. Sindicatos y bases empiezan a juntarse para buscar espacios comunes de pelea.

 

Semana de Mayo y batalla cultural


De cara a la Semana de Mayo, Salto plantea una tarea central. “Empezar a replantearnos una estrategia comunicacional para dar la batalla cultural”, sostiene.

 

El dirigente considera que hay prácticas que no deben perderse, como las asambleas y el contacto cotidiano con compañeros y compañeras.

 

Pero también advierte que las organizaciones libres y colectivas son atacadas de manera permanente.

 

Para el referente, la disputa no es solamente gremial o salarial. También es cultural. Nadie dice “quiero ser sindicalista” Una de las reflexiones más fuertes aparece cuando recuerda una pregunta típica de la escuela.

 

“¿Qué quieren ser cuando sean grandes?”. Algunos respondían médico, jugador de fútbol, bombero, policía, enfermero o doctor.

 

Pero, según Salto, hay algo llamativo. “Nadie dice sindicalista”. Para el dirigente, eso no es casual. Es parte de una construcción cultural que buscó romper la identidad de la clase trabajadora.

 

“Las empresas no nos llaman más trabajadores, hoy somos colaboradores”, advierte. Ese cambio de lenguaje, sostiene, busca romper el ADN y la identidad trabajadora.

 

Memoria obrera, escuelas y organización colectiva


El referente propone recuperar la memoria histórica del movimiento obrero. Menciona la Patagonia Rebelde, la Semana Trágica y otras huelgas históricas como parte de una tradición que debe volver a enseñarse.

 

“Nada sale de un repollo”, afirma. Para Salto, construir memoria colectiva implica trabajar con las bases, pero también articular con docentes para llegar a las escuelas.

 

La idea es hablar con los pibes y explicar una historia que muchas veces no aparece en ningún lado.

 

La importancia de los sindicatos y las organizaciones gremiales, dice, debe ser recuperada como parte de la formación social y política.

 

Porque, en su definición final, son esas organizaciones las que deberían darle liberación a la clase trabajadora.

 

Fuente: Entrevista a David Salta, dirigente de ATE Río Tercero, en exclusiva para Revista Vértices.

Información

Fuente: Foto Cadena Urbana

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