De la batalla digital a la disputa cultural y política en Córdoba
Un proyecto audiovisual para informar y construir comunidad
Oviedo explica que su trabajo en redes no surge como una estrategia de posicionamiento personal, sino como una respuesta política a un vacío comunicacional. “Yo trabajaba como asesor, como sabés, con el diputado Eduardo Fernández y venía haciendo mucho lo que era el área comunicacional”, señala, y agrega que ese recorrido le permitió aprender el funcionamiento de las redes y su potencia política.
A partir de esa experiencia, tomó una decisión clara. “Un día dije quiero esto mismo que aprendí plasmarlo y mostrárselo a la gente”. En paralelo, empezó a advertir que se estaba librando una nueva disputa. “Se estaba dando una nueva batalla y esa nueva batalla era justamente la digital, la batalla cultural digital”.
En ese marco, su proyecto se propone informar donde otros callan y construir un espacio de intercambio. “Tener un canal que hable cosas que quizás no en la televisión pasen o en otros canales de las redes sociales mismas no informen”, explica, remarcando que el vínculo con quienes lo siguen es activo. “Leo mucho los comentarios que me dejan, les respondo y se crea más que nada una comunidad”.
La política desde abajo: demandas sociales y escucha activa
El comunicador describe que el contacto cotidiano con la gente marca el pulso de su contenido. “Lo más triste es que mucha gente me escribe que la está pasando mal”, relata, y aclara que no se trata solo de opiniones políticas sino de situaciones concretas de vida.
Oviedo cuenta que muchas personas no solo consumen sus videos, sino que también aportan información. “Me ayudan, me entregan información, me enriquecen con datos para que yo después pueda sacarlos a la luz”. Esa dinámica, dice, refuerza la idea de que las redes pueden ser una herramienta colectiva y no solo un espacio de consumo pasivo.
Incluso frente al hostigamiento digital, mantiene una mirada clara. “En Instagram no tengo mucho ataques”, comenta, aunque reconoce que en TikTok la situación cambia. “Es una red muy copada por los libertarios y por la derecha, ahí recibo más puteadas”, pero subraya que nunca recibió amenazas directas.
Un peronismo cordobés fragmentado y sin síntesis
Al pasar al análisis político, Oviedo es contundente. “El peronismo en Córdoba está muy fragmentado”, afirma, y estima que hoy existen “entre tres y cuatro ramas”. En ese mapa, el cordobesismo ocupa un lugar problemático. “Yo creo que más bien ha perdido mucho los valores de lo que fue el movimiento”, sostiene, y remarca que ya no representa al peronismo histórico.
En contraste, señala la existencia de otros espacios. “Sectores populares, fuerzas provinciales y fuerzas nacionales como Fuerza Patria o Defendamos Córdoba”, que a su entender expresan mejor al campo nacional y popular, aunque también con problemas de representación.
La elección legislativa es leída como un punto de inflexión. “Fue un gran error no haberse juntado”, afirma, y advierte que la dispersión tuvo consecuencias directas. “Los resultados reflejaron ese no ir unidos”, mientras la oposición avanzó sobre ese escenario de fragmentación.
El poder provincial, las presiones y la estrategia de Schiaretti y Llaryora
El influencer describe un sistema político provincial basado en la presión y la disciplina interna. Al analizar los movimientos legislativos y municipales, sostiene que “hubo aprietes muy fuertes desde la cúpula alta del gobierno provincial hacia los mandos bajos”, lo que explica, en parte, la falta de rupturas visibles.
Sobre la relación entre Schiaretti y Llaryora, es tajante. “Hoy no veo que tengan un acuerdo”, afirma, y plantea que el modelo cordobesista “ya quedó obsoleto”. En ese marco, la designación de Miguel Siciliano aparece como una jugada estratégica. “Lo han puesto en este ministerio para tratar de instalarlo en la capital”, explica, pensando en la disputa futura por la intendencia.
A la vez, advierte sobre el crecimiento de La Libertad Avanza. “Hay que tener cuidado con la marca, porque es la que está arrastrando votos”, señala, alertando sobre la posibilidad de candidatos outsider que capitalicen el descontento social.
La batalla cultural y el desafío del campo nacional y popular
En el cierre, Oviedo vuelve al punto de partida. “El peronismo tiene que dar la lucha digital, la lucha cultural y la batalla cognitiva”, afirma, convencido de que la política ya no se disputa solo en las instituciones tradicionales.
Para él, la fragmentación del campo popular no es solo electoral, sino también simbólica. “No hubo autocrítica”, señala sobre los armados recientes, y remarca que muchos dirigentes “se derramaron en silencio o desaparecieron” después de las elecciones.
Sin embargo, deja abierta una posibilidad. “Si podemos reagrupar ese peronismo”, sostiene, el espacio puede volver a alcanzar niveles históricos de representación. En ese camino, la comunicación aparece como una herramienta central para reconstruir sentido, disputar hegemonía y volver a hablarle a una sociedad atravesada por la crisis.
Fuente: En exclusivo para Revista Vértices.
Redacción
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