De la parrilla al tratado: el acuerdo con EE.UU. puede vaciar la mesa argentina
Alineamiento internacional y apertura total
“Yo creo que en todo el espectro de la orientación internacional está adoptando una posición alineado con Estados Unidos, como lo ha demostrado incluso en votaciones en el marco de las Naciones Unidas”. Graciela Treber agrega que “él está en esa tesitura”, aunque advierte una contradicción relevante “Trump hacia la economía interna de Estados Unidos en cierta forma proteccionista” mientras que “Milei hacia adentro y hacia afuera de la economía argentina es una economía de apertura total”. En esa línea, sostiene que “no deja de ser coherente” porque “a Estados Unidos le interesa una economía nuestra, Argentina, como un país, quizás de una localización estratégica en América Latina”.
En este marco, Argentina no puede renunciar al acuerdo mientras EE.UU. si puede hacerlo con pocas obligaciones a cargo. También menciona el alineamiento con “Israel”, que “lo ha demostrado no solamente en lo económico, sino también en otra esferas”.
Un déjà vu histórico y una potencia declinante
Sobre los paralelos históricos, Graciela es directa “es un déjà vu en cierta forma porque Argentina está cometiendo por segunda vez en su historia una misma situaci;on, que es aliarse a una potencia en decadencia”. Señala el punto en común con acuerdos previos “eso es lo que tiene en común el pacto Roca Runciman y el pacto que se hizo actualmente con Estados Unidos”.
En aquel momento “Argentina se cuelga a Inglaterra en el momento en que Inglaterra es una potencia declinante” y hoy “hace un pacto de adhesión con Estados Unidos que también es históricamente una potencia declinante”. Aclara un matiz importante “eso no quiere decir que no sea un país poderoso”, pero remarca que “en la relación económica e histórica es una potencia en decadencia”.
Ganadores y perdedores en Córdoba
Cuando baja la discusión al territorio, La economista no deja margen a dudas “en nuestra provincia de Córdoba, sinceramente, no encuentro muchos sectores que vayan a ganar”. En su lectura, “la apertura a productos industriales” e incluso “habilitando importaciones de productos usados” “es perjudicial para la industria de Córdoba, que ya está golpeada por una apertura general”.
En el agro tampoco ve una ganancia clara “en la parte agropecuaria, la verdad que tampoco veo muchos beneficios, salvo algún beneficio parcial por quienes producen carne”, pero advierte que “es bastante poco”. Su argumento estructural es que “las economías de Estados Unidos y de Argentina no son complementarias, sino que son competitivas”. Por eso insiste “me cuesta un montón encontrar algún beneficio para la economía de Córdoba”, y anticipa impacto directo en sectores sensibles “la industria automotriz va a ser fuertemente golpeada” porque “permite la importación de automotores estadounidenses”, en un contexto donde también “se están importando autos chinos”.
Tecnología, propiedad intelectual y obligaciones asimétricas
Treber amplía el foco y señala que el problema no se agota en lo productivo tradicional “si hablamos de propiedad intelectual, de cesión de bancos de datos, de esos aspectos, ni hablar”. Afirma que el acuerdo “tiene centenares de frases que comienzan con Argentina debe”, mientras que las equivalentes para la otra parte “son muy pocas, alcanzan los dedos de la mano para contarlas y están condicionadas”.
Incluso sobre la carne advierte que “ni siquiera está fijado en el acuerdo en sí” y que “forman parte de un protocolo adicional”, por lo cual “tampoco está muy claro”. La idea de fondo es categórica “esto trata de una especie de pacto de adhesión, donde la mayor cantidad de los beneficios los tiene Estados Unidos y Argentina tiene muy pocos”.
Carne, precios y un golpe al consumo interno
En uno de los pasajes más sensibles, la profesional plantea un escenario de impacto cotidiano “yo lo que creo que sí puede ocurrir es que la carne sea más cara en Argentina”. Y lo explica con una imagen potente “nosotros les estaríamos mandando nuestra buena carne, y ellos nos van a estar mandando su mala carne”. Remata la idea con crudeza “nosotros vamos a dejar de comer la buena nuestra, y vamos a recibir la mala de ellos”. En esa línea advierte que, si los precios ya son altos, “si hoy está 30 mil pesos al kilo, puede llegar a 50, 60”. También suma un punto crítico “ni hablar del tema medicamentos”, porque el esquema “nos obliga a depender de los laboratorios norteamericanos y a dar por bueno lo que ellos nos manden”.
Mercosur, Europa y una incompatibilidad sin explicación
Sobre el acuerdo Mercosur Unión Europea, Treber recuerda que “se estuvo trabajando muchos años” y que “finalmente se firmó”, pero “está medio congelado” porque “los países tienen oposición a que entren los productos latinoamericanos” ya que “son competencia de los productos agrícolas del mercado común”.
Aun así, marca un conflicto de coherencia “me parece como incompatible el acuerdo que había firmado con Estados Unidos, poniéndole condicionamientos para comerciar con otros lugares del mundo, con el acuerdo del Mercosur”. Lo deja abierto con honestidad “cómo van a resolver este tema, no lo sé”. Respecto a ganadores y perdedores del Mercosur, afirma “pierden los productores europeos” y “ganan los productores latinoamericanos de productos agrícolas”, aunque advierte que “los que van a ganar fundamentalmente son los productores brasileños”.
Inflación, vida cotidiana y una medición distorsiona
En el tramo final, la ex candidata a gobernadora en el 2011 junto a Eduardo Fernández, pone el foco en la economía doméstica “el índice de precios del consumidor es un índice que rige la vida de los argentinos y argentinas”, porque “pone el techo a los acuerdos de paritarias”, “sirve de guía para el ajuste de jubilaciones” y “tiene inherencia en el día a día”. Advierte que aunque algunos crean que no afecta, “sí, te afecta en todas y cada una de las cosas de tu vida cotidiana”.
Sobre la inflación, sostiene que con canasta 2004 “es lo mismo que decir mal medido”, porque “llevamos 20 y tantos años con esa canasta” y “la medición está distorsionada”. Señala además que en recesión “2,8, 2,9 son índices extremadamente altos”, y aporta un dato socialmente delicado “en el conurbano bonaerense alimentos y bebidas están en 4 y 5 por ciento”. También alerta por tarifas y regulados “en enero y en febrero va a haber fuertes incrementos de esos servicios, que van a impulsar el índice hacia arriba”.
Córdoba, pymes y un semillero de conflictos sociales
Al mirar la provincia, La analista sintetiza “muy complicado, muy complicado en todos los factores”. Describe “desempleo muy alto y mucha pérdida de empleo”, cierre de locales “basta con caminar por el centro y ver la cantidad de negocios que están cerrados”, y una dependencia estructural “la economía cordobesa es muy dependiente de cómo les va a las pymes, que son las principales dadoras del empleo”.
Advierte sobre la fragilidad fiscal “muy complicado a nivel recaudación”, “muy complicado a nivel coparticipación” y recuerda que Córdoba depende mucho de “ingresos brutos” y que “si la actividad y el consumo están para atrás, la recaudación también está para atrás”. Cierra con una lectura social de alto voltaje “esto es un semillero de conflictos sociales”. Y suma una definición política sobre el Estado que busca interpelar “la gente no comprendió qué significa destruir el Estado”, porque “el Estado son los médicos”, “los maestros”, “la policía”, y si “el fisco no tiene con qué pagarles” vamos a tener “menos seguridad, menos educación”.
Fuente: En exclusiva para Revista Vértices.
Redacción
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