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De los ladrillitos de la infancia al hogar propio

Evelyn Pascheta, vecina de Villa María y trabajadora en relación de dependencia, vivió uno de los días más importantes de su vida al recibir su vivienda en una nueva entrega de la Cooperativa Horizonte. La emoción atraviesa cada una de sus palabras. “Siento mucha emoción porque fue algo que siempre lo quise tener desde muy chica, fue mi sueño, tener mi casa desde chiquita”. No se trata solo de una adjudicación, sino del cierre de una etapa que comenzó muchos años atrás, cuando ese deseo todavía era apenas una proyección infantil.

 

La nueva propietaria cuenta que hubo momentos en los que parecía difícil llegar al sueño de la viivenda propia. “En algún momento ese sueño, por cosas que van pasando, que uno no puede llegar”, pero cuando apareció la posibilidad concreta de sumarse al sistema, algo cambió. “Cuando se presentó la posibilidad de poder llegar a Horizonte, fue ahí donde yo lo pude ver y lo vi materializado”. Esa materialización no fue inmediata, fue un proceso sostenido, constante, que fue creciendo en el tiempo.

 

Evelyn inició sus aportes el 3 de marzo del 2021 y adjudicó la vivienda el 14 de marzo del 2025. Entre esas dos fechas se despliega una historia de constancia y expectativa. “Después año a año uno va agregándole, va sumando”, explica, y describe cómo el entusiasmo se retroalimenta. “Una vez uno que empieza con el plan, cada vez te vas entusiasmando más y más y más”. El avance porcentual no es un simple número, es una señal concreta de proximidad. “Cuando vos vas viendo que ese porcentaje aumenta, es ahí donde crece más la expectativa por tener la casa”.

 

El momento decisivo llega con el llenado de sobres. “Cuando ya llega el momento donde uno se decide a presentarse al llenado de sobres y bueno, cuando ganas ahí te cambia todo, ahí es como que ya lo hiciste realidad”. En esa frase se condensa el paso de la proyección al hecho concreto, de la ilusión al hogar.

 

Su llegada a la cooperativa no fue impulsiva. “Yo me enteré en realidad por la página y viendo entregas o conocidos o alguien que me recomendaba”. Fue a dos reuniones antes de empezar a aportar y lo dejó “en stand-by”, hasta sentirse segura. Incluso continuó asistiendo antes de adjudicar “como para tener siempre una información precisa”, buscando claridad y tranquilidad a la hora de tomar cada decisión.

 

Al final del recorrido, el relato vuelve a la escena íntima, ella regresa a la imagen que atraviesa toda la historia. “Desde muy chica siempre quise tener mi casa. Hacía con ladrillitos”. Hoy, aquellos juegos se transformaron en paredes reales, en techo propio, en un espacio que define con sencillez y firmeza. “Sí, es mi hogar, es mi hogar”.

 

Fuente: En exclusivo para Revista Vértices.

 


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