De Villa María a Perú: Carlos Lasa expone sobre el futuro del pensamiento político contemporáneo
De Argentina a Arequipa: una convocatoria académica que se volvió sostenida
La actividad de Carlos Lasa en Perú comenzó en 2023, cuando fue contactado por la Universidad Católica San Pablo de Arequipa para desarrollar una serie de cursos y actividades académicas. Aquella primera invitación lo llevó a permanecer alrededor de diez días en la ciudad, experiencia que luego se repitió en octubre del mismo año con nuevas clases, encuentros con profesores y espacios de formación.
“Me contactaron desde el año 2023 y me invitaron a estar una semana, diez días, la primera vez en marzo, después en octubre nuevamente diez días”, relata el docente. A partir de ese primer vínculo, la relación académica se fue consolidando hasta derivar en el dictado de materias online y en su incorporación como profesor en la Maestría en Humanidades de la Universidad Católica San Pablo.
Arequipa, ciudad peruana de alrededor de un millón y medio de habitantes, se convirtió así en un nuevo espacio de trabajo intelectual para el investigador argentino. “También dicto en la Maestría en Humanidades, soy profesor recién en la Maestría en Humanidades”, explica, al describir una tarea que combina presencialidad, formación virtual y participación en instancias universitarias de posgrado.
Cursos, congresos y una presencia cada vez más estable
La convocatoria no quedó limitada al primer año. En 2024, Lasa volvió a ser invitado para exponer en un congreso realizado en octubre, y durante el presente año fue nuevamente contratado junto a otro profesor argentino radicado desde hace dos décadas en Chile para dictar cursos destinados a docentes y desarrollar otras actividades académicas durante el semestre.
“Este año me contrataron junto con un profesor argentino que hace muchos años vive en Chile, por este semestre, para dictar algunos cursos a profesores y algunas otras cosas más”, señala. Esa continuidad muestra que su presencia en Perú dejó de ser una actividad ocasional para transformarse en una experiencia académica sostenida, vinculada tanto a la enseñanza como a la reflexión filosófica de fondo.
Antes de regresar a la Argentina junto a su esposa, el docente también tiene previsto dictar un seminario de filosofía de invierno, en el marco del receso invernal peruano, y ofrecer una conferencia pública en la Biblioteca Mario Vargas Llosa de Arequipa. Ese encuentro aparece como uno de los momentos centrales de su paso actual por Perú.
La Biblioteca Mario Vargas Llosa y una conferencia sobre el siglo XX
La conferencia que Lassa prepara en la Biblioteca Mario Vargas Llosa tendrá como eje una lectura transpolítica del siglo XX. Según anticipa, la idea es examinar cómo el marxismo heredó y organizó buena parte de su interpretación histórica alrededor de una categoría central: la revolución.
“La idea es cómo leer transpolíticamente el siglo XX desde el marxismo, cómo el marxismo heredó una categoría llamada revolución, a partir de la cual se enhebraron todos los hechos históricos”, explica. Desde ese punto de partida, buscará mostrar cómo esa categoría funcionó como eje interpretativo de grandes procesos políticos, sociales e ideológicos del siglo pasado.
Sin embargo, su lectura no se limita a reconstruir la importancia histórica del marxismo. Por el contrario, el investigador sostiene que esa tradición filosófica y política terminó encontrando una contradicción interna que, según su interpretación, condujo a su propio agotamiento. “El marxismo se suicidó porque llevaba una contradicción intrínseca”, afirma.
La tesis sexta sobre Feuerbach y la crítica al materialismo histórico
Uno de los núcleos filosóficos de la conferencia estará puesto en la tesis sexta de Marx sobre Feuerbach. Lassa la vincula con lo que denomina el materialismo histórico o teoría del reflejo, es decir, la idea de que las categorías, las instituciones y la propia conciencia son producto de determinadas condiciones históricas.
Según su planteo, si todo es reflejo histórico, también el marxismo debe ser entendido como una construcción histórica situada y, por lo tanto, como un momento que puede haber quedado atrás. “Si todo es un reflejo histórico, incluidas las categorías, también el marxismo es un momento más de la historia que ya ha pasado”, sostiene.
Desde esa lectura, el docente considera que la categoría de revolución, central para el pensamiento marxista del siglo XX, terminó dando lugar a nuevas formas de nihilismo contemporáneo. Allí aparece uno de los ejes más densos de su exposición: el paso desde las grandes categorías revolucionarias hacia un escenario donde, a su juicio, se debilitan los principios universales, los ideales comunes y las referencias morales compartidas.
Michéa y la crítica a la izquierda contemporánea
Para desarrollar esa lectura, Lasa retoma autores contemporáneos como Jean-Claude Michéa, a quien presenta como un filósofo francés proveniente de la izquierda. En particular, menciona su obra El imperio del mal menor, donde el autor plantea una crítica severa a la izquierda y, especialmente, a la ultraizquierda.
“El imperio del mal menor describe que hay que ir contra la izquierda, y sobre todo contra la ultraizquierda”, señala Lassa al recuperar esa perspectiva. Según explica, Michéa sostiene que una parte importante de la izquierda contemporánea terminó haciendo propia la agenda del liberalismo político-cultural.
En esa interpretación, el liberalismo político es entendido como una concepción que reduce al ser humano a un sujeto de deseos. “El hombre es un ser de deseos puramente, a los cuales hay que satisfacer, y esa satisfacción se llama derechos”, resume el docente. Desde esa mirada, advierte que si los deseos son infinitos, también los derechos tienden a multiplicarse sin un principio ordenador, desplazando cualquier idea de bien común, universalidad o ideal compartido.
Liberalismo cultural y relativismo de los valores
El otro componente que Lasa analiza es el liberalismo cultural, entendido como la relativización absoluta de todos los valores. En su reconstrucción, esta crítica también aparece vinculada a Michéa y a George Orwell, especialmente cuando se plantea que una sociedad sin valores objetivos queda expuesta a la imposibilidad de fundar una vida individual y colectiva orientada al bien.
“Si no hay ningún valor objetivo, la única afirmación es que no hay ningún valor objetivo”, explica. Y agrega que, cuando no queda ningún valor objetivo en pie, “lo único que queda es el poder por el poder mismo”.
Desde esa perspectiva, la crítica no se dirige solamente a una corriente partidaria o ideológica, sino a una transformación cultural más amplia. Para Lasa, el triunfo del liberalismo político-cultural se expresa en la adopción de determinadas agendas por parte de sectores que antes se reivindicaban como críticos del liberalismo.
La agenda liberal asumida por izquierdas y derechas
El docente sostiene que una de las grandes paradojas del presente es que sectores de izquierda y derecha liberal coinciden en muchas de las agendas político-culturales actuales. Para explicar esa convergencia, recuerda debates vinculados a la moral sexual, al matrimonio igualitario y a políticas relacionadas con la natalidad y los derechos individuales.
En ese recorrido menciona también el informe Kissinger de 1974, que proponía estrategias de control demográfico en América Latina desde una perspectiva geopolítica estadounidense. Según el investigador, en aquel momento buena parte del marxismo rechazaba esas políticas por considerarlas parte de un proyecto hegemónico del imperio, mientras que hoy muchos sectores progresistas terminaron promoviendo agendas similares.
“Hoy la izquierda ha hecho propia la agenda del liberalismo político-cultural”, afirma, atribuyendo esa lectura a autores como Michéa, Michel Onfray y Régis Debray. El punto central de su argumento es que ya no alcanza con dividir el escenario político en izquierda y derecha, porque ambas categorías, según su análisis, fueron atravesadas por una misma matriz liberal.
Gramsci y la transformación del marxismo
Otro tramo central de la conferencia estará dedicado a Antonio Gramsci. Allí el Docente plantea una posición fuerte: considera que Gramsci no debe ser leído estrictamente como un marxista, sino como un pensador más cercano a Giovanni Gentile.
“De la mano de Gramsci se produce esa muerte definitiva del marxismo y el paso a este liberalismo político-cultural”, anticipa. Para sostener esa tesis, menciona tres categorías que trabajará en su exposición: sociedad política, hegemonía y bloque histórico.
Según su interpretación, esas nociones modifican profundamente el marco conceptual del marxismo clásico y abren el camino hacia una lectura cultural, política y hegemónica que ya no respondería a los fundamentos originales de Marx. Allí se ubica uno de los núcleos más polémicos de su reflexión: la idea de que el marxismo no fue simplemente derrotado desde afuera, sino transformado desde adentro hasta perder su propia identidad filosófica.
Una filosofía política con vocación moral
Más allá de los nombres propios y de las tradiciones filosóficas que recorre, el paso de Carlos Daniel Lasa por Perú permite observar una preocupación constante en su trayectoria intelectual: pensar la política desde una dimensión moral. No se trata solamente de analizar sistemas ideológicos, sino de preguntarse qué concepción del ser humano, de la comunidad, del bien y de la verdad sostiene cada modelo político.
En esa línea, su conferencia en Arequipa buscará poner en discusión las categorías heredadas del siglo XX y su capacidad real para explicar el presente. Para el docente, el debate filosófico sigue siendo indispensable porque permite advertir contradicciones que muchas veces quedan ocultas detrás del lenguaje político cotidiano.
Su reflexión parte de una convicción clara: cuando las ideas pierden fundamento, la vida pública queda reducida a la administración de deseos, intereses o relaciones de fuerza. Por eso insiste en volver a discutir los presupuestos filosóficos de las grandes corrientes contemporáneas, no como un ejercicio académico aislado, sino como una necesidad política y moral.
Fuente: Entrevista exclusiva a Carlos Lassa para Revista Vértices
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