Debate laboral: no es modernización, es precarización
Lo que está en juego según Bellocio, derechos o ganancias
Para el referente sindical, el debate parlamentario de febrero y marzo no se explica como una simple actualización normativa. Lo define como una ofensiva política y económica. “El interés es quitar derechos” y “más ganancias para el capitalismo”, sostiene, y remata con una idea sin rodeos. “Los derechos de los trabajadores no tienen por qué existir” para ese proyecto.
En su lectura, la discusión no se separa del contexto social. Advierte que llega “en un contexto de inflación y de bajos salarios” y que la consecuencia directa sería “miseria” y “quita de derechos”.
Memoria histórica y comparación con otras etapas de ajuste
Bellocio enmarca la discusión en una línea histórica de conflictos laborales y resistencias. Trae el ejemplo de Estados Unidos y recuerda lo ocurrido en Chicago con los mártires obreros. “Mandaron a la horca a siete trabajadores” por reclamar derechos y por eso, afirma, se conmemora el 1 de mayo.
También vincula el presente con intentos previos. “No es nada nuevo esto”, dice, y señala que ya fue promovido por los mismos sectores y figuras políticas. En ese recorrido, anticipa un escenario de tensión y respuesta colectiva. “No creo que les vaya bien”, porque “en esto estamos todos juntos” y “nos afecta a todos”.
"Porque en ésto, los trabajadores y el pueblo estamos juntos. Ésta movida de los poderosos nos afecta a todos".
Justicia social y el rol histórico del sindicalismo
Bellocio advierte que el debate laboral no es solo económico, sino profundamente democrático. Señala que detrás de la llamada modernización hay una intención de “borrar la memoria y la historia”, algo que ya fue intentado en otros momentos críticos del país. “Lo intentó el golpe de Estado”, recuerda, y subraya que, pese a la represión y los desaparecidos, “la llama sigue viva”.
Desde esa lectura, el sindicalismo aparece como un actor clave para sostener la justicia social. Para Bellocio, los derechos laborales no son un privilegio sino una conquista colectiva que garantiza acceso a salud, jubilación y organización. “Convivíamos con la Ley de Contrato de Trabajo, con obra social y jubilación, y funcionaba”, afirma, y advierte que desmontar ese esquema implica retroceder décadas en términos sociales y humanos.
Este eje refuerza una idea central de la entrevista. La reforma laboral no se discute solo en el Congreso. Se discute en la calle, en la memoria colectiva y en la defensa de un modelo de país donde el trabajo siga siendo un derecho y no una mercancía.
Estrategia sindical, unidad y calle
El dirigente plantea una salida simple y directa. Organización y presencia masiva. “Estaremos en la calle reclamando lo nuestro” y afirma que la respuesta “va a ser contundente”.
Describe además una coordinación sindical que, según su mirada, se vuelve clave. “La CTA y la CGT están en el mismo camino”, y anticipa reuniones en Córdoba con participación de delegaciones locales. Para Bellocio, el discurso oficial busca suavizar lo que propone. “No es reforma, es modernización. Una vergüenza”, afirma, y concluye con una advertencia política. “No le va a ser tan fácil” porque “vamos a resistir”.
Fuente: En exclusiva para Revista Vértices.
Redacción
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