Defender la industria desde la universidad es el camino sostenido de la UTN Villa María
Una universidad tecnológica vinculada con la producción
En la Universidad Tecnológica Nacional, la relación con la industria es parte de su propia identidad. En Villa María, esa característica se traduce en una política que busca conectar formación profesional, investigación, transferencia tecnológica y necesidades concretas del sector productivo.
Bajo la conducción de Gaspar Cena, esa vinculación fue tomando distintas formas: convenios con empresas e instituciones, fortalecimiento de laboratorios, prácticas profesionales, proyectos tecnológicos y articulaciones con gobiernos y actores del entramado regional.
No se trata solamente de formar ingenieros para que después entren al mundo laboral. La universidad también puede intervenir sobre los desafíos productivos con conocimiento, investigación y capacidades técnicas propias.
De los laboratorios a las fábricas
Uno de los ejemplos más recientes es el acercamiento con Fábrica Militar Villa María. Después de varios encuentros entre ambas instituciones, representantes de la planta recorrieron los laboratorios y espacios de investigación de la Facultad.
Cena lo explicó así: "La intención es contarles acerca de las distintas actividades que hace nuestra Universidad Tecnológica Nacional en las 30 facultades regionales y, en particular, las actividades que hace nuestra Facultad Regional".
El proceso avanzó incluso hacia la posibilidad de generar prácticas supervisadas y oportunidades para estudiantes avanzados. Desde Fábrica Militar, el mayor ingeniero Gabriel Burgón sostuvo que el objetivo era "fortalecer los lazos entre ambas instituciones, fortalecer el intercambio de conocimientos educativos y tecnológicos y establecer un acuerdo entre instituciones que nos beneficie".
Esta experiencia resume bien una idea central de esta política: acercar a quienes se están formando a procesos industriales reales y, al mismo tiempo, acercar las capacidades universitarias a la industria.
Convertir conocimiento en soluciones
El convenio desarrollado a través de la Unidad de Vinculación Tecnológica (UVT) con Mastil S.A. profundiza otra dimensión de esta política. Equipos técnicos y de investigación de la Facultad trabajan junto con profesionales de la empresa en ensayos, evaluaciones y análisis orientados a optimizar procesos industriales.
La propia UTN definió esta experiencia como "una articulación que impulsa la transferencia de conocimiento, la innovación y el desarrollo de soluciones con impacto en el sector productivo de nuestra región".
El vínculo tiene, además, un antecedente que no es menor: Mastil se sumó como aportante para sostener el desarrollo de Ingeniería Civil, dentro de una articulación en la que también participan la Municipalidad de Villa María y el Colegio de Ingenieros Civiles. Universidad, Estado, profesionales y sector empresarial quedan así relacionados tanto en la formación como en el desarrollo productivo.
Una vinculación que atraviesa la región
Esta estrategia también va más allá de los límites de Villa María. Durante Agroactiva 2026, Cena participó de la firma de un convenio entre la UTN y el Gobierno de Santa Fe orientado a promover la vinculación tecnológica y potenciar al sector productivo.
El acuerdo contempla capacitaciones para empresas y emprendedores, proyectos de innovación, investigación y desarrollo, incubación de empresas y pasantías, siempre con la idea de conectar las capacidades de la Universidad Tecnológica Nacional con las necesidades de la producción regional.
Este antecedente amplía la escala de una política que aparece en distintos espacios: desde una fábrica de Villa María hasta empresas regionales y articulaciones que cruzan provincias.
Los laboratorios también son política industrial
Detrás de cada convenio hay una infraestructura que lo hace posible. Laboratorios, investigadores, docentes, equipamiento y estudiantes son capacidades que permiten que una universidad tecnológica no solo enseñe, sino que también pueda investigar, hacer ensayos y transferir soluciones.
Por eso el financiamiento universitario tiene también una dimensión productiva. Si bajan las capacidades científicas, tecnológicas y humanas de las universidades, se debilitan al mismo tiempo herramientas que las industrias necesitan después para innovar y desarrollarse.
Esta función tampoco depende únicamente de convenios circunstanciales: la vinculación tecnológica forma parte de la propia estructura institucional de la Facultad y de su relación con las demandas que vienen del sector productivo.
Defender la industria desde la universidad
En el Día de la Industria, este recorrido permite leer bajo una misma mirada acciones que a primera vista podrían parecer independientes. Fábrica Militar, Mastil, Ingeniería Civil, Agroactiva, los laboratorios, las prácticas profesionales y la transferencia tecnológica son distintos eslabones de una misma relación entre conocimiento y producción.
Ahí cobran sentido también las posiciones que Cena sostuvo sobre financiamiento universitario, ciencia y formación profesional: una universidad tecnológica necesita recursos no solo para mantener abiertas sus aulas, sino también para conservar su capacidad de investigar, formar ingenieros y responder a los desafíos tecnológicos del territorio.
Defender la industria, desde esta mirada, empieza mucho antes de la fábrica. Supone formar a quienes van a trabajar en ella, investigar aquello que va a permitir transformarla y construir capacidades propias para que innovación y conocimiento también puedan producirse en la región.
Ese es el punto donde universidad, ciencia, trabajo e industria terminan encontrándose.
Ingeniería con más mujeres, un cambio que se consolida
En el marco del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, la UTN Facultad Regional Villa María destacó el protagonismo cada vez mayor de las mujeres en una de las profesiones históricamente más masculinizadas, reconociendo a quienes con talento y compromiso impulsan soluciones que generan impacto en las comunidades e inspiran a las próximas generaciones. Hoy ocupan espacios cada vez más relevantes en la ingeniería civil, mecánica, química, electrónica, en sistemas, industrial, ambiental, y también en áreas nuevas como la inteligencia artificial, la automatización y las energías renovables.
Desde la universidad sostienen que una ingeniería con mayor participación femenina también fortalece la calidad del conocimiento que se produce: la diversidad de experiencias y de formas de abordar los problemas enriquece la innovación y ayuda a encontrar soluciones más creativas para los desafíos productivos, ambientales y sociales. En la Argentina esa presencia crece año a año, aunque en las ingenierías más tradicionales todavía persisten brechas respecto de otras disciplinas.
La representación importa: ver mujeres liderando proyectos tecnológicos, dirigiendo investigaciones o desarrollando innovaciones ayuda a romper estereotipos y ampliar el horizonte de las próximas generaciones. El desafío que queda pendiente es seguir construyendo universidades, empresas e instituciones capaces de acompañar ese crecimiento y garantizar que el talento tenga las mismas oportunidades de desarrollarse, más allá del género.
Fuente: Foto Colegio de Ingenieros Civiles
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