Logo de Revista VERTICES

Del ranking al territorio: la integración que potencia al cooperativismo lácteo cordobés

Tres de las cuatro cooperativas que aparecen entre las 40 principales industrias lácteas argentinas son cordobesas. Manfrey, Arroyo Cabral y El Craikense reúnen más de 830 mil litros diarios, pero representan apenas la parte más visible de un entramado provincial que también incluye cooperativas de menor escala, como Las Cuatro Esquinas de Villa María, y otras experiencias asociativas vinculadas a la producción primaria, industrialización y agregado de valor.

El nuevo Ranking de Industrias Lácteas de Argentina 2025/26 dejó un dato significativo para Córdoba: de las cuatro cooperativas identificadas entre las primeras 40 receptoras de leche del país, tres pertenecen a la provincia. Se trata de organizaciones que, además de representar diferentes escalas industriales, forman parte de una tradición asociativa estrechamente relacionada con el desarrollo de las principales cuencas lecheras cordobesas.

 

Manfrey ocupa el 10° puesto nacional con 512.369 litros diarios; la Cooperativa Arroyo Cabral aparece 22°, con 207.916 litros; y El Craikense se ubica 34°, con otros 110.000 litros. Entre las tres alcanzan 830.285 litros diarios, alrededor del 87% del volumen correspondiente a las cuatro cooperativas identificadas dentro del ranking nacional.

 

Sin embargo, esas posiciones muestran fundamentalmente la escala industrial. Cuando se amplía la mirada hacia las organizaciones que reúnen productores, prestan servicios, reciben leche, elaboran productos o articulan comercialmente a los tamberos, aparece una geografía cooperativa considerablemente más extensa.

 

Del top 40 a casi 40 cooperativas en el territorio


Un primer relevamiento permite identificar al menos 22 cooperativas lácteas cordobesas a partir de organizaciones vinculadas con FECOLAC, la Comisión de Lechería de FECOFE y experiencias de primer grado como Manfrey. Pero incluso ese número no representaría la totalidad del sector: estimaciones existentes dentro del entramado lácteo ubican en cerca de 40 las cooperativas vinculadas directa o indirectamente con esta actividad en Córdoba.

 

La diferencia entre ambos números requiere una aclaración. Las 22 corresponden a entidades que pueden individualizarse dentro de los espacios relevados para esta nota, mientras que la cifra cercana a 40 debe entenderse como una estimación del universo provincial, no como un padrón definitivo. Además, no todas cumplen la misma función: algunas industrializan leche y otras concentran su actividad en producción primaria, servicios, recepción, comercialización o asistencia a productores.

 

Esto permite una primera conclusión: el ranking nacional muestra solamente la parte industrialmente más grande de un movimiento cuya extensión territorial es bastante mayor. Los litros permiten comparar escala empresarial; la cantidad y distribución de las cooperativas permiten observar, en cambio, la capilaridad que el modelo asociativo conserva dentro de la lechería cordobesa.

 

FECOLAC: diez cooperativas articuladas desde Villa María


Una expresión importante de esa integración aparece en FECOLAC, con sede en Villa María y conformada por diez cooperativas. Allí se encuentran la Cooperativa Agrícola Tambera de James Craik, Arroyo Cabral, La Litiniense de San Antonio de Litín, San Isidro de Alicia, Charles Gide de Arroyo Algodón y Las Cuatro Esquinas de Villa María.

 

También integran ese espacio Los Lecheritos de Villa María, Las Varas, Huanchilla y Pueblos del Sur. La nómina muestra cómo alrededor de Villa María y de localidades relativamente próximas existe una trama que excede ampliamente a las cooperativas que alcanzan suficiente volumen para ingresar en el ranking de las 40 principales industrias.

 

Esa articulación resulta particularmente significativa porque demuestra que integrarse no significa necesariamente fusionarse. Cooperativas con identidad y autonomía propias pueden construir herramientas comunes para resolver problemas de escala, desarrollar proyectos productivos, agregar valor o mejorar sus condiciones de inserción dentro de la cadena.

 

Otra extensa red hacia el noreste y este cordobés


La Comisión de Lechería de FECOFE permite observar otra parte de esa geografía. Entre las entidades cordobesas relevadas aparecen La Unión y La Flor de Brinkmann, Morteros, Dos Hermanos, El Trabajo de Devoto, La Selecta de La Paquita y El Chipión de Altos de Chipión.

 

A ellas se agregan Tamberos Unidos de Arroyito, El Alba de Colonia Vignaud, Las Cañitas de El Tío y Dos Hermanas de Serrano. Así, el mapa se extiende desde Villa María y su zona de influencia hacia localidades del este y noreste provincial, territorios donde la actividad tambera constituye históricamente una parte relevante de sus economías.

 

No se trata solamente de contar organizaciones. Su distribución muestra una característica estructural de la economía social: la actividad económica permanece vinculada al lugar donde están los productores y las comunidades que dieron origen a las entidades. Allí radica una diferencia importante entre medir únicamente concentración industrial y analizar extensión territorial.

 

Diferentes escalas, pero una misma lógica asociativa


Dentro de ese universo conviven realidades muy distintas. Manfrey puede competir entre las diez mayores receptoras de leche del país, mientras Arroyo Cabral y El Craikense también alcanzan escala suficiente para aparecer en el ranking. Otras cooperativas operan con volúmenes considerablemente menores y algunas concentran su función en servicios o articulación de productores.

 

Por eso, las casi 40 cooperativas estimadas no pueden sumarse automáticamente como si fueran 40 industrias lácteas. Su importancia radica precisamente en la diversidad de funciones que cumplen dentro de la cadena: organizar productores, brindar servicios, recibir materia prima, elaborar productos, comercializar, agregar valor o construir soluciones colectivas frente a problemas que un tambero difícilmente podría resolver individualmente.

 

El caso de Las Cuatro Esquinas de Villa María permite visualizar esa otra escala. Aunque no aparece entre las primeras 40 industrias nacionales, mantiene una trayectoria vinculada con productores y elaboración de quesos. Su presencia, junto con Los Lecheritos y otras organizaciones regionales, incorpora además a Villa María como uno de los puntos relevantes dentro de esta geografía asociativa.

 

Integrar la extensión territorial para ganar escala


Aquí aparece probablemente el principal desafío. Córdoba tiene cooperativas capaces de competir industrialmente a nivel nacional y, simultáneamente, posee una extensa base de organizaciones distribuidas por sus territorios. La posibilidad de conectar ambas fortalezas mediante mayores niveles de integración puede convertirse en una herramienta estratégica para el sector.

 

La intercooperación puede traducirse en logística compartida, compras conjuntas, comercialización, incorporación de tecnología, aprovechamiento de subproductos, financiamiento o estrategias para ingresar a mercados de mayor escala. El objetivo no necesariamente sería construir una única gran cooperativa, sino generar herramientas comunes que permitan que organizaciones autónomas ganen capacidad económica actuando colectivamente.

 

El ranking muestra tres; el territorio puede acercarse a 40


Superponer ambas fotografías permite comprender mejor la dimensión del fenómeno. El ranking nacional muestra tres cooperativas cordobesas entre las 40 mayores industrias; el relevamiento permite individualizar al menos 22 organizaciones y las estimaciones sectoriales llevan el universo provincial hasta cerca de 40 entidades vinculadas con la lechería.

 

Son indicadores diferentes y no deben confundirse. Los 830.285 litros diarios de Manfrey, Arroyo Cabral y El Craikense expresan capacidad industrial; las decenas de cooperativas distribuidas en distintas localidades muestran extensión territorial, organización de productores y capacidad asociativa.

 

Ahí aparece una de las mayores potencialidades del cooperativismo lácteo cordobés. Tiene escala en la parte superior del ranking, pero también raíces distribuidas por el territorio. El desafío es que integración y extensión territorial puedan transformarse en mayor capacidad productiva, comercial y de negociación para el conjunto del sector.

 

Fuentes:

 

OCLA

FECOFE

FECOLAT

Información

Fuente: Foto Agencia de Noticia Tierra Viva

Contenidos relacionados

No hay resultados para mostrar.