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Delfina Rossi: YPF, Vaca Muerta y la disputa por quién se queda con la renta energética

La economista y dirigente política Delfina Rossi analiza el alcance del fallo internacional sobre YPF y lo inscribe en una discusión más profunda sobre soberanía, políticas de Estado y modelo de desarrollo. Entre la validación jurídica de la expropiación, la consolidación estratégica de Vaca Muerta y el impacto de la crisis energética global, advierte que el verdadero debate no es solo productivo, sino distributivo, quién financia, quién decide y, sobre todo, quién se beneficia de los recursos naturales en la Argentina.

Un fallo que reafirma el rol del Estado


“Este fallo lo que indica es que la expropiación que hizo la Argentina… es una expropiación que se hizo conforme a la ley argentina sin dañar ninguno de los acreedores anteriores”, sostiene Delfina Rossi al analizar la resolución judicial sobre YPF al principio de la entrevista.

 

Desde su mirada, el impacto excede lo jurídico y se proyecta sobre la credibilidad institucional. Afirma que “es un fallo que da seguridad en el Estado económico de la Argentina y sobre el accionar del Estado”, y lo sintetiza en una idea central, “es un fallo que demuestra que lo público funciona”. En esa línea, plantea que cuando el Estado sostiene sus decisiones a lo largo del tiempo, no solo se defiende a sí mismo, sino también “a la gente”, consolidando políticas de largo plazo.

 
Consenso político y políticas de Estado


Al analizar la continuidad del proceso a lo largo de distintos gobiernos, introduce una clave estructural. “Cuando en las políticas públicas las decisiones del Estado son tan contundentes… y con una mayoría aglomeradora en el Congreso”, explica, esas decisiones se vuelven difíciles de revertir.

 

En ese sentido, destaca que la expropiación de YPF no fue un hecho aislado, sino una política con respaldo federal. Señala que cuando existe “un consenso… y un acompañamiento de todos los sectores”, los gobiernos posteriores tienen “poco control” para desarmar esa política.

 

Sin embargo, también marca tensiones ideológicas. Recuerda intentos de deslegitimación por parte de sectores políticos, pero insiste en que “las políticas del Estado contundentes… son exitosas a pesar de la batalla política”. La idea que atraviesa su análisis es clara, la fortaleza de una política pública no depende solo de quién gobierna, sino de su nivel de consenso y legitimidad.

 
Disputa global, incertidumbre y orden jurídico


Cuando la conversación se traslada al plano internacional, el diagnóstico se vuelve más incierto. “Estamos en un momento de mucha incertidumbre en lo que es el comercio global y las inversiones internacionales”, advierte, señalando un escenario donde las reglas tradicionales están en revisión.

 

Explica que el debilitamiento de organismos multilaterales, como la Organización Mundial del Comercio, afecta la previsibilidad del sistema. En ese marco, aclara que este tipo de fallos no se inscriben en un orden global estable, sino en un contexto donde “la gobernanza global está bastante enferma”.

 

Aun así, identifica un efecto concreto. Más allá de la incertidumbre, el fallo “genera una señal clara de que el ordenamiento jurídico argentino es válido”. Es decir, en medio de un escenario internacional volátil, Argentina logra reafirmar la legitimidad de su marco legal frente a inversores externos.

 
Energía, Vaca Muerta y soberanía económica


En relación al impacto estratégico, la economista es categórica. “Lo que consolida este fallo es esa política de Estado… y que es indiscutible que Vaca Muerta va a ser un motor de crecimiento económico para la Argentina”.

 

Recupera la línea histórica de la política energética, destacando que desde el inicio del ciclo kirchnerista existió “la voluntad de buscar la soberanía energética”. En ese sentido, el fallo no solo valida una decisión pasada, sino que fortalece una estrategia de desarrollo a futuro.

 

Sin embargo, introduce un debate clave. “Vamos a discutir cómo y quién financia el desarrollo… y para quién es este desarrollo”, plantea, abriendo una discusión sobre la distribución de los beneficios. Desde su perspectiva, el desafío no es solo producir energía, sino definir su orientación, proponiendo un modelo que combine crecimiento con “soberanía e independencia en áreas estratégicas”.

 
Energía, conflicto global y distribución de la riqueza


En el tramo final, la dirigente introduce el contexto geopolítico. “Tenemos un desafío corto… que los sectores populares y los trabajadores sean los que banquen una nafta 20% más cara”, advierte, señalando el impacto directo de la crisis energética sobre la sociedad.

 

A partir de ahí, plantea una pregunta central, “¿cómo se reparte esa torta?”, en referencia a las ganancias del sector energético frente al aumento de precios. Para ella, este es el punto donde el Estado debe intervenir, ya que “tiene que probar el mecanismo de redistribución de la riqueza”.

 

A largo plazo, el análisis se vuelve estratégico. Sostiene que los recursos naturales deben ser “una fortaleza para generar un área de interés económico más fuerte” frente a las potencias. Y concluye con una definición de soberanía, Argentina debe “proteger su propia economía en su propio territorio nacional gracias a los recursos naturales que tiene”.

 
Fuente: en exclusivo para Revista Vértice.

 

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Fuente: Foto Unr

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