Desempleo joven y brechas laborales: el trabajo formal se achica, crece la precariedad y las desigua
Una estructura que se debilita: asalariados en retroceso, trabajo informal en aumento
Uno de los datos más reveladores del informe del INDEC es la caída sostenida de la proporción de asalariados dentro del total de ocupados: pasaron de representar el 74,7% en el primer trimestre de 2024 al 72,7% en el mismo trimestre de 2025. Este descenso de 2 puntos porcentuales se compensó con un aumento del cuentapropismo (de 21,9% a 23,5%) y un leve crecimiento de los patrones (de 3,2% a 3,4%).
Pero la mayor preocupación está en la calidad de esos empleos: del total de asalariados, el 36,3% no tiene descuento jubilatorio, lo que los clasifica como informales. Entre ellos, el 17,1% realiza aportes por su cuenta, pero el 82,9% no está realizando ningún aporte jubilatorio, lo cual implica desprotección previsional y exclusión del sistema de seguridad social.
Género y edad: dos variables claves para entender la exclusión
La brecha de género es persistente y se amplifica en la juventud. Mientras que la tasa de empleo para varones de 14 años y más es del 65,3%, en las mujeres del mismo grupo es de apenas 46,9%, marcando una distancia de 18,4 puntos porcentuales.
Si nos enfocamos en el grupo de mujeres de 14 a 29 años, la situación es alarmante: su tasa de empleo bajó de 37,6% a 34,2% en apenas tres meses. En contraste, los varones jóvenes tuvieron una caída menor, de 45,7% a 44,9%.
Esta asimetría también se refleja en la tasa de desocupación: las mujeres de 14 a 29 años tienen una desocupación del 19,2%, mientras que los varones alcanzan el 15,1%. Y entre los 30 y 64 años, la brecha persiste: 5,9% para mujeres contra 4,3% para varones.
¿Quiénes son los desocupados hoy? Más jóvenes, menos instrucción, más informalidad
El informe muestra que el 71,4% de los desocupados tiene hasta nivel secundario completo, y que las mujeres y varones de hasta 29 años representan más de la mitad de los desocupados (51,8%).
También hay una feminización de la desocupación informal: entre quienes no tienen ocupación anterior, el 23,2% nunca accedió a un empleo o lo perdió hace más de tres años. Esto refuerza el diagnóstico de exclusión estructural, especialmente entre las mujeres jóvenes.
El sector público pierde peso: más privado, menos estatal
Otro dato relevante es el descenso del empleo estatal. En el primer trimestre de 2025, solo el 15,5% de los ocupados trabajaban en el sector público, una caída respecto del 17,8% del mismo trimestre del año anterior. El sector privado absorbe el 83,1% del empleo, pero lo hace en condiciones cada vez más precarias: más informalidad y más autoempleo sin protección.
Ocupaciones y calificaciones: el “empleo operativo” predomina, lo profesional retrocede
Entre quienes lograron conservar su empleo, el 54,5% ocupa un puesto de calificación operativa, mientras que solo el 10,5% desempeña tareas profesionales y el 16,9% no calificado. Esto da cuenta de una estructura laboral sesgada hacia sectores de baja calificación, con menor estabilidad y salarios más bajos, lo que también afecta en mayor medida a las mujeres.
Un mercado que expulsa a jóvenes, mujeres y trabajadores formales
Los datos del primer trimestre de 2025 son elocuentes: el empleo asalariado retrocede, la informalidad se mantiene alta, las mujeres siguen siendo las más excluidas, y la juventud enfrenta un presente laboral más precario que nunca.
Frente a un mercado laboral cada vez más excluyente y segmentado, las políticas públicas de inclusión, formación, empleo joven y fiscalización de la informalidad resultan urgentes para revertir el rumbo.
Fuente:
Redacción
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