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Dos voces, una misma Evita y una vida entera de militancia, identidad y compromiso

A 74 años del paso a la inmortalidad de Eva Perón, Revista Vértices reunió los testimonios de dos históricas militantes peronistas, Haidé Giri y María Cristina "Kitty" Machado. Desde trayectorias y experiencias diferentes, ambas reconstruyen la vigencia de una dirigente que transformó la justicia social en una práctica política, otorgó protagonismo a las mujeres y dejó una forma de entender la militancia que continúa atravesando generaciones del peronismo.

"Evita fue la justicia social sin pedir permiso"

 

En el homenaje realizado por Revista Vértice a 74 años después de su paso a la inmortalidad, Eva Perón continúa siendo una referencia ineludible para miles de militantes peronistas. Su figura excede el recuerdo histórico para convertirse en una forma de comprender la política, la justicia social y el compromiso con los sectores más humildes. Así lo expresa María Cristina "Kitty" Machado, quien sostiene que Evita no sólo transformó la Argentina de su tiempo, sino también la manera en que generaciones posteriores entendieron la militancia. "Para mí, Evita fue la justicia social sin pedir permiso", afirma.

 

Evita fue la justicia social sin pedir permiso


Hablar de Eva Perón significa mucho más que recordar a una de las figuras políticas más influyentes de la historia argentina. Setenta y cuatro años después de su fallecimiento, su nombre continúa asociado a la ampliación de derechos sociales, al protagonismo político de las mujeres y a una concepción de la militancia entendida como entrega permanente al pueblo. Su legado sigue siendo objeto de debates, reivindicaciones y también de nuevas interpretaciones dentro del peronismo.

 

Para la histórica dirigente villamariense María Cristina "Kitty" Machado, la vigencia de Evita se explica porque representó una forma distinta de ejercer el poder: cercana a los sectores populares, profundamente comprometida con la justicia social y dispuesta a enfrentar a quienes consideraba responsables de las desigualdades.

 

"Para mí, Evita es la justicia social sin pedir permiso. Es ella plantada frente al poder diciendo: 'Acá están los humildes y no los vamos a dejar solos'. Es la que no negoció. La que abrazó a los descamisados y se peleó con los que había que pelearse", resume.

 

Lejos de reducir su figura a una imagen histórica, Machado entiende que Eva Perón continúa siendo una referencia política porque convirtió la solidaridad en acción concreta. Desde la Fundación Eva Perón impulsó hospitales, hogares de tránsito, escuelas, colonias de vacaciones, programas de asistencia y múltiples iniciativas destinadas a los sectores más postergados. Para Kitty, ese trabajo cotidiano explica por qué todavía hoy miles de militantes encuentran en ella una guía para entender el sentido de la política.

 

"Evita nos enseñó que si no te duele la injusticia, no sos peronista."

 

Un liderazgo construido sin necesidad de un cargo


Uno de los aspectos que más destaca Machado es la singularidad del liderazgo político construido por Eva Perón.

 

Recuerda que nunca ocupó un cargo electivo ni integró formalmente el gabinete nacional. Sin embargo, logró convertirse en una de las dirigentes con mayor capacidad de movilización de la historia argentina.

 

"Nunca ocupó un cargo oficial, electo ni designado. Construyó una influencia política sin precedentes, transformando el peronismo y la historia argentina."

 

Para la dirigente villamariense, allí radica una de las principales enseñanzas que Evita deja a las nuevas generaciones: el liderazgo no nace necesariamente de un cargo institucional, sino de la capacidad de representar las necesidades de un pueblo y convertirlas en políticas concretas.

 

Por eso sostiene que militar nunca puede reducirse a la búsqueda de posiciones de poder.

 

"Cuando comencé a militar, Evita fue eso: la certeza de que militar no es ocupar un cargo; es poner el cuerpo por el otro, como hacía ella."

 

La mujer que cambió para siempre el lugar de las mujeres


Si hay un aspecto que Kitty Machado considera revolucionario dentro de la obra política de Eva Perón es el lugar que les otorgó a las mujeres argentinas.

 

Más allá de la conquista del voto femenino mediante la Ley 13.010, entiende que el verdadero cambio fue haber impulsado la participación política organizada de miles de mujeres en todo el país.

 

"Antes de Evita, las mujeres miraban la política por la ventana. Evita nos abrió la puerta y nos dijo: 'Entren, esta es su casa también'."

 

La creación del Partido Peronista Femenino permitió incorporar mujeres a tareas de conducción, organización territorial y representación institucional en una escala inédita para la época.

 

Para Machado, aquella decisión modificó definitivamente la historia política argentina.

 

"No fue solo el voto. Fue darnos poder real. Organizó cada barrio y enseñó que las mujeres no tenían que pedir permiso para hacer política."

 

Desde entonces, sostiene, la participación femenina dejó de ser una excepción para convertirse en un componente esencial del movimiento peronista.

 

Una herencia que comenzó en su propia casa


Aunque nunca conoció personalmente a Eva Perón, Kitty Machado asegura que su presencia estuvo siempre en su vida.

 

La descubrió primero a través de su familia.

 

Su madre, su padre, sus tíos y su abuelo materno le transmitieron una cultura política basada en la solidaridad, el compañerismo y el compromiso colectivo.

 

"Peronistas eran los que te enseñaban que se comparte lo que hay y que al compañero nunca se lo deja tirado."

 

Más tarde llegaron las compañeras y compañeros de Villa María que militaban sin esperar recompensas personales.

 

Allí comprendió que el verdadero sentido de la política consistía en organizar, escuchar y acompañar.

 

"Evita y Perón fueron la brújula. Evita con su rebeldía frente a la injusticia y Perón con la idea de la comunidad organizada."

 

La vigencia de Evita frente a los desafíos actuales


A más de siete décadas de su muerte, Machado considera que el mayor homenaje que puede hacerse a Eva Perón no consiste únicamente en recordarla cada 26 de julio.

 

Entiende que su legado obliga al peronismo a recuperar algunas prácticas que, a su juicio, se han debilitado con el paso del tiempo.

 

Habla de volver a la mística militante, al trabajo cotidiano en los barrios y a la construcción de comunidad.

 

"El peronismo tiene que volver a creer, no a especular. Volver a militar por convicción y no por conveniencia."

 

También reivindica el trabajo territorial que caracterizó al movimiento durante décadas.

 

"El peronismo se hizo grande trabajando en cada barrio. No en una oficina con aire acondicionado."

 

Para ella, la comunidad organizada que proponía Perón y la justicia social que encarnó Evita siguen siendo respuestas vigentes frente a una sociedad atravesada por el individualismo y la fragmentación.

 

"Nadie se salva solo."

 

El legado que sigue interpelando


Cuando se le pregunta qué le diría hoy a una joven que comienza a militar, Kitty Machado vuelve, inevitablemente, a Eva Perón.

 

Su respuesta no gira alrededor de estrategias electorales ni de carreras políticas.

 

Está centrada en el sentido profundo de la militancia.

 

"Le diría: metete, piba. El peronismo te necesita. No milites para una foto en Instagram. Militá para que una vecina viva mejor."

 

Porque, según sostiene, ese fue el mayor legado de Eva Perón.

 

Haber demostrado que la política adquiere verdadero sentido cuando se convierte en una herramienta para ampliar derechos, organizar a quienes más lo necesitan y enfrentar las injusticias sin resignar convicciones.

 

Por eso, setenta y cuatro años después de su paso a la inmortalidad, la dirigente peronista María Cristina Machado considera que Evita continúa trascendiendo su tiempo. No solo por las obras que impulsó o por las leyes que ayudó a conquistar, sino porque dejó una forma de hacer política basada en la cercanía con el pueblo, la dignidad de los trabajadores, el protagonismo de las mujeres y la convicción de que ninguna transformación profunda puede construirse si quienes militan dejan de sentir como propia la injusticia que padecen los demás.

"Evita no representó una parte de mi militancia; Evita es mi militancia": el legado que marcó la vida de Haidé Giri

 

A 74 años del paso a la inmortalidad de Eva Perón, la histórica dirigente peronista cordobesa Haidé Giri reconstruye, en diálogo con Revista Vértices, cómo una niña criada en una familia profundamente antiperonista terminó encontrando en Evita la identidad política que marcaría toda su vida. Entre recuerdos de infancia, el Cordobazo, la militancia, el exilio y la lucha por los derechos de las mujeres, sostiene que la compañera de Juan Domingo Perón no fue simplemente una dirigente excepcional, sino el corazón mismo del movimiento justicialista.

 

"Evita no representó una parte de mi militancia; Evita es mi militancia"


Para Haidé Giri, hablar de Eva Perón no significa recordar únicamente una figura histórica. Significa volver sobre el origen mismo de su identidad política, de sus convicciones y de una forma de entender el compromiso militante que atraviesa más de medio siglo de vida pública.

 

Su definición aparece casi sin margen para las interpretaciones: "Evita no representó un cuánto de mi militancia. Evita es mi militancia política."


La afirmación sintetiza una trayectoria que comenzó mucho antes de asumir responsabilidades institucionales, cuando apenas era una niña que crecía en General Pico, La Pampa, dentro de una familia "absolutamente antiperonista". Sin embargo, esa condición familiar terminó generando el efecto contrario.

 

Recuerda que durante la escuela primaria era la única alumna a quien sus padres le prohibían permanecer en el aula cuando las maestras leían La razón de mi vida. Mientras sus compañeros escuchaban el texto de Eva Perón, ella debía salir del salón.

 

Pero aquella prohibición despertó una curiosidad imposible de contener "¿qué hace un chico cuando le prohíben algo?", se pregunta hoy entre risas.

 

La respuesta llegaba todas las tardes, cuando visitaba la casa de una vecina cuya familia era peronista y allí descubría aquellas páginas que en su propia escuela no le permitían conocer.

 

También cambiaban las revistas infantiles.

 

Mientras en su casa le compraban Billiken, su amiga recibía Mundo Infantil, donde comenzó a leer historias sobre los ferrocarriles argentinos, los derechos de los trabajadores, la justicia social y el papel del Estado.

 

"Todo eso me fue quedando adentro. Nunca se me fue", resume.

 

Aquellos recuerdos infantiles terminarían adquiriendo una dimensión aún mayor con la muerte de Eva Perón.

 

Tenía apenas seis años cuando acompañó a su vecina hasta la sede de la CGT de General Pico, donde se había improvisado un velatorio simbólico. Allí vio a cientos de personas llorando frente a las imágenes de Evita.

 

Volvió a su casa cargada de estampitas y recuerdos.

 

Su madre, crítica del peronismo, intentó quitarle todo, aunque pronunció una frase que todavía conserva intacta en la memoria "dentro de todo, el malo es Perón; Evita era una buena persona."


"Esas cosas en un niño quedan para siempre", reflexiona.

 

Por eso sostiene que nunca olvidó la enorme responsabilidad que implica hablarles a los más chicos, convencida de que una sola frase puede acompañarlos durante toda la vida.

 

Del Cordobazo al compromiso definitivo


El acercamiento definitivo al peronismo llegaría años más tarde, en Córdoba, mientras estudiaba Medicina.

 

Las movilizaciones universitarias, el clima político previo al Cordobazo y la efervescencia social terminaron acercándola definitivamente al movimiento justicialista.

 

Participó activamente de aquellas jornadas de mayo de 1969, colaboró en la organización previa y fue detenida durante los enfrentamientos.

 

Sin embargo, asegura que el momento en que comprendió definitivamente que era peronista ocurrió poco después, durante un acto encabezado por el histórico dirigente sindical Atilio López.

 

"Cuando terminó el acto me encontré cantando la marcha peronista y ahí sentí esa cosa interior que no se te va nunca más."

 

A partir de entonces comenzó una intensa formación política dentro del Frente Estudiantil Nacional, donde el estudio de Perón, Arturo Jauretche, Hernández Arregui y otros pensadores nacionales convivía con la acción territorial cotidiana.

 

"No éramos cuadros políticos solamente para discutir teoría. El peronismo era acción. Sin acción no existe el peronismo."

 

La mujer que cambió para siempre el lugar de las mujeres


Para Haidé Giri, uno de los mayores legados de Eva Perón fue haber transformado el lugar que ocupaban las mujeres dentro de la política argentina.

 

No reduce ese aporte únicamente al voto femenino ni a la incorporación de mujeres en cargos públicos.

 

Considera que Evita modificó una forma completa de entender el papel femenino dentro de la sociedad.

 

"Evita nos enseñó que podíamos sentarnos en cualquier asiento."

 

Recuerda que muchas mujeres sencillas, trabajadoras y amas de casa llegaron a convertirse en diputadas, senadoras y dirigentes gracias a aquella decisión política de romper las barreras que durante décadas habían reservado esos espacios exclusivamente para los hombres.

 

Años después, la propia Haidé Giri sería protagonista de ese proceso al convertirse en la primera mujer senadora provincial de Córdoba elegida sin ley de cupo, experiencia que recuerda como una conquista colectiva más que individual.

 

Una identidad que nunca abandonó


A ocho décadas del nacimiento del peronismo y a 74 años del fallecimiento de Eva Perón, Haidé Giri asegura que sigue encontrando en aquella mujer de apenas 33 años buena parte de las respuestas que orientaron toda su vida política.

 

Más allá de las transformaciones históricas, los cambios generacionales y las discusiones internas del movimiento justicialista, considera que el mensaje central de Evita continúa vigente.

 

"La injusticia es un oprobio para cualquier sociedad", resume.

 

Por eso sostiene que la indignación frente a las desigualdades, el amor por la patria y el compromiso con quienes más necesitan siguen siendo las bases sobre las cuales debe reconstruirse cualquier proyecto político que pretenda reconocerse heredero del peronismo.

 

Y cuando intenta sintetizar el lugar que ocupa Eva Perón en su propia historia, vuelve a aquella frase pronunciada al comienzo de la entrevista, como si toda una vida pudiera resumirse en apenas unas pocas palabras:

 

"Agradezco a la vida haberme vuelto peronista. Evita me dio identidad. Mi vida no sería la misma si no hubiera existido."


Fuente: Entrevistas realizadas por Revista Vértices a las históricas dirigentes peronistasMaría Cristina Machado y Haidé Giri, en el marco del 74.º aniversario del paso a la inmortalidad de Eva Perón.

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