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Educación financiera cooperativa para formar ciudadanías responsables

A partir de una intervención de Marta Gaitán, el cooperativismo vuelve a poner en el centro la educación de calidad como herramienta comunitaria, en diálogo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En Córdoba, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos impulsa, junto a organismos públicos y entidades aliadas, tareas de extensión en escuelas primarias para promover la alfabetización económica y financiera, el uso responsable del dinero y una participación más consciente frente al consumo.

Esa tarea no se limita a la representación institucional

 

También incluye la formación, la capacitación y la generación de herramientas para fortalecer comunidades.

 

Uno de sus roles es “ofrecer capacitaciones sobre cuestiones económicas financieras” y para ello cuenta con “una experiencia y larga trayectoria en el país”.

 

Desde esa tradición, la educación no aparece como una actividad complementaria, sino como una dimensión central del cooperativismo transformador.

 

Una tradición vinculada a la educación pública

 

El cooperativismo tiene una larga relación con la educación pública, la extensión comunitaria y la construcción colectiva de saberes.

 

En esta línea, Gaitán destacó el trabajo del IMFC “bajo la tradición del cooperativismo transformador e involucrado con la educación pública”.

 

Esa mirada permite conformar alianzas en las comunidades donde la entidad se encuentra presente, articulando con “estados locales y entidades públicas y privadas”.

 

La propuesta se inscribe en un trabajo concreto “de carácter cultural, científico, educativo, pero por sobre todo de extensión para beneficio de la comunidad cordobesa”.

 

No se trata solamente de dictar contenidos, sino de abrir espacios de diálogo donde las instituciones puedan pensarse como parte de “un futuro mejor ante los hechos del presente”.

 

La educación financiera, entendida desde esta perspectiva, no es una herramienta individualista ni una receta para administrar escasez.

 

Es una forma de comprender cómo funcionan los recursos, cómo se toman decisiones económicas y cómo se construye una ciudadanía más consciente frente al consumo.

 

Articulación institucional en Córdoba

 

La iniciativa se desarrolla a partir de una articulación entre distintos actores institucionales.

 

Participan el municipio de Córdoba, más específicamente la Secretaría de Educación, un banco provincial y el Ministerio de Cooperativas y Mutuales de la provincia de Córdoba.

 

Desde el IMFC, el objetivo común es impulsar “tareas de extensión en las escuelas para la enseñanza, promoción y dictado de cursos de educación financiera”.

 

Esta articulación muestra la importancia de pensar la educación económica y financiera no como una tarea aislada, sino como una política educativa, comunitaria y territorial.

 

Cuando el Estado, las entidades cooperativas y las instituciones públicas trabajan de manera conjunta, se amplía la posibilidad de llegar a las aulas con contenidos útiles para la vida cotidiana.

 

En cumplimiento con la Ley Provincial 11.023, se desarrollará un programa con “charlas, talleres y actividades destinadas a la docencia para la educación formal y no formal de las escuelas primarias”.

 

Alfabetización económica desde las aulas

 

El programa prevé que en las escuelas primarias se imparta alfabetización económica y financiera.

 

La finalidad es que estos contenidos puedan desarrollarse en las aulas “de manera transversal en materias como matemáticas, lengua, ciencias”.

 

El enfoque transversal resulta importante porque permite que la educación financiera no quede encerrada en una materia aislada.

 

El uso responsable del dinero, la administración de recursos, la comprensión del consumo y la toma de decisiones pueden trabajarse desde distintas áreas del conocimiento.

 

La propuesta contempla criterios vinculados “al uso responsable del dinero, de los recursos y una participación responsable a la hora de consumir”.

 

Desde una perspectiva cooperativa, enseñar economía financiera en la escuela no significa formar consumidores aislados, sino promover ciudadanías capaces de comprender mejor sus derechos, sus responsabilidades y las condiciones en las que participan de la vida económica.

 

Educación financiera sin sesgos de género

 

Desde la Secretaría de Géneros del IMFC se agrega una dimensión clave.

 

“La educación económica y financiera sin sesgos de género es la enseñanza a las niñeces que les permite comprender que el uso del dinero no es neutro”.

 

Esta definición permite ampliar el debate.

 

El dinero, el consumo, el ahorro, el endeudamiento y el acceso a herramientas financieras no impactan de la misma manera en todas las personas.

 

Las desigualdades de género también atraviesan la economía cotidiana, la autonomía y la toma de decisiones.

 

Por eso, brindar conocimientos sobre herramientas financieras también significa “empoderar a futuras ciudadanías”.

 

La educación económica puede ayudar a que niñas, niños y adolescentes comprendan desde temprano que las decisiones de consumo, endeudamiento y administración de recursos tienen consecuencias personales, familiares y sociales.

 

La alfabetización financiera con perspectiva de género aporta una mirada más justa, porque permite discutir estereotipos, desigualdades y formas de dependencia que muchas veces se naturalizan desde edades tempranas.

 

Prevenir consumos nocivos y nuevas problemáticas

 

El planteo también advierte sobre problemáticas actuales que afectan especialmente a adolescentes y juventudes.

 

La formación económica y financiera puede contribuir a “prevenir algunas consecuencias en adolescencias que estamos viendo por estos días”.

 

Entre esas problemáticas aparece la ludopatía y “otras formas masivas de consumo nocivo al alcance de todos por medio de dispositivos electrónicos”.

 

Este punto resulta especialmente relevante en un contexto donde las plataformas digitales, las apuestas en línea, los consumos impulsivos y las formas de endeudamiento rápido llegan cada vez más temprano a niñas, niños y adolescentes.

 

Frente a ese escenario, la educación financiera debe ser entendida como una herramienta de cuidado.

 

No solo enseña a administrar dinero, sino también a reconocer riesgos, tomar decisiones informadas, evitar consumos problemáticos y construir una relación más responsable con los recursos.

 

Una herramienta para la comunidad

 

La propuesta impulsada desde el IMFC en Córdoba permite pensar la educación financiera desde un lugar distinto al discurso tradicional.

 

No se trata de trasladar responsabilidades individuales sobre familias o estudiantes, sino de construir herramientas colectivas para comprender mejor la economía cotidiana.

 

El cooperativismo aporta una mirada que vincula educación, comunidad, consumo responsable, igualdad de género y derechos.

 

En ese sentido, la alfabetización económica y financiera en las escuelas puede ser una puerta de entrada para formar ciudadanías más críticas, participativas y solidarias.

 

En tiempos de incertidumbre, endeudamiento familiar, consumo digital acelerado y desigualdades persistentes, educar sobre el uso responsable del dinero y los recursos se vuelve una tarea social urgente.

 

Y hacerlo desde una perspectiva cooperativa permite que esa formación no quede reducida al cálculo individual, sino que se oriente al bienestar común.

 

 

Fuente: Intervención de Marta Gaitán para el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, sobre educación financiera, Objetivos de Desarrollo Sostenible y tareas de extensión en escuelas de Córdoba.

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