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El caso Adorni: quiénes avanzan y quiénes retroceden en la disputa por el poder

La ofensiva política y jurídica contra Manuel Adorni, abre una crisis que desborda lo personal y se vuelve estructural dentro del gobierno de Javier Milei. Mientras el karinismo pierde centralidad y el kirchnerismo encuentra límites para capitalizar el conflicto, sectores del macrismo, armadores políticos y figuras en carrera electoral avanzan en silencio sobre un escenario inestable. En medio del desgaste, la posibilidad de una salida hacia la Jefatura de Gabinete no clausura la crisis, sino que reconfigura el reparto de poder y redefine ganadores y perdedores.

La irrupción de Manuel Adorni como figura política no es un movimiento aislado sino parte de una reconfiguración más amplia dentro del oficialismo luego de las elecciones intermedias. Tras ser vocero presidencial, asumió un rol virtual cercano a un jefe de gabinete, donde, desde la picardía, la tecnicidad y el entendimiento de las correlaciones de fuerza, el periodista y contador público se convirtió en una pieza clave.

 

Ahora atraviesa su primera gran crisis. Tras quedar expuesto en un viaje, se abrieron varios interrogantes en torno a su perfil, proyección y real propósito dentro de la esfera de poder. En este escenario, lo que comienza a evidenciarse son los equilibrios internos del bloque de gobierno, que se tensionan y empiezan a delinear con mayor claridad quiénes acumulan poder y quiénes lo pierden.

 
Perdedores con K de Karina y kirchnerismo


El principal perdedor es el núcleo más íntimo del presidente Javier Milei, particularmente la denominada línea karinista vinculada a Karina Milei. Este sector, que hasta ahora funcionaba como ordenador político y filtro de decisiones, empieza a ver erosionada su centralidad frente a la emergencia de figuras con mayor exposición pública y capacidad de construcción discursiva propia.

 

En segundo lugar, el kirchnerismo orgánico también aparece como perjudicado. La consolidación de M. Adorni como jefe de Gabinete o figura equivalente implica la instalación de un perfil con alta capacidad de polarización ideológica y económica. Su estilo comunicacional, basado en intervenciones constantes y en estrategias discursivas de alto impacto, con un tono que puede resultar confrontativo, genera un efecto de centralidad sobre ese espacio político. Esto tiende a bloquear o condicionar la posibilidad de construir agendas alternativas desde sectores opositores no kirchneristas, reduciendo el margen de maniobra en el terreno simbólico y político.

 
Ganadores con M de Macri, Massa y moderados


Del lado de los ganadores, el macrismo orgánico emerge como uno de los principales beneficiarios. El espacio referenciado en Mauricio Macri venía de reordenarse tras su encuentro nacional y ya había dado señales claras de intención de ocupar posiciones estratégicas en el gobierno. 

 

También se observa un dualismo en el cual el macrismo, con Macri adentro, busca condiciones para no perder CABA y evitar descapitalizar a quien fue el último candidato de La Libertad Avanza en las elecciones porteñas, y además desplazándolo de una eventual proyección hacia la vicepresidencia en 2027. Lugar que el macrismo órganico desea obtener de manera personalizada o despersonalidad de su lider.

 

El actual jefe de gabinete muestra crecimiento político y los antecedentes de A. Rossi en la presidencia anterior revelan que tal cargo ministerial tiene relevancia para candidaturas posteriores. En su momento, Macri criticó la designación de M. Adorni, quien representaba un obstáculo en la obtención de espacios dentro del gabinete como los que deseaba después de las intermedias; Triarca en Desarrollo Humano, Dietrich en Trasporte, Etchevehere en Agricultura y/o Pinedo en Cancilleria.

 

En esa misma línea, el propio expresidente intervino en el tablero político a través de construcciones discursivas y posicionamientos públicos, incidiendo en la dinámica cotidiana del poder con nombres cercanos y lejanos a la vez de su entorno. Entre ellos, desde una concepción semi-macrista en lo técnico, H. Marín, el macrismo periférico en lo empresarial con M. Galperin, o el macrismo inorgánico desde lo electoral vinculado a D. Santilli, encuentran oportunidades. Este último, es quien tiene mayor terreno ya que es ministro del interior, pero detecta debilidades en su área y, en ese marco, se abren posibilidades de incidencia indirecta o directa, donde la capacidad de negociación y articulación territorial se vuelve clave.

 

Entre los ganadores tácticos se destaca Patricia Bullrich, quien capitaliza esta reconfiguración en función de su proyección electoral en la Ciudad A. de Buenos Aires. También la vicepresidenta encuentra un margen de renegociación política, ya que el jefe de gabinete era uno de los interlocutores posibles con el PEN, siendo un verdadero obstáculo, por si fuera poco tal precarización coyuntural le proporciona para avanzar en una nueva oferta de sectores moderados no kirchneristas de cara al 2027.

 

Otro actor relevante es Santiago Caputo, que consolida su rol como armador político en medio de la disputa interna con el karinismo, a pesar de que es consiente que el primer anillo de la hermana del Pte. seguirá intacto. De esta manera, las tensiones internas tiene un doble filo para el ex colaborador de J. Durán Barba, su posicionamiento depende de la necesidad de sostener condiciones políticas para la continuidad del proyecto de gobierno reeleccionista. Su influencia crece en la medida en que logra articular sectores y disputar sentidos dentro del oficialismo, por lo que la situación de M. Adorni puede representar para él un avance, aunque con equilibrios inestables.

 

Finalmente, los sectores moderados del peronismo se dividen en dos. En primer lugar, el massismo, que representa un brazo centro dentro del peronismo nacional. El ex candidato a presidente mantiene una base electoral significativa que le permite conservar volumen político. La erosión de la narrativa libertaria en algunos segmentos le abre oportunidades, al tiempo que la eventual salida de un jefe ministerial con alta exposición discursiva podría reconfigurar ese escenario.

 

Otro sector moderado se encuentra en los anclajes provinciales, con gobernadores o exgobernadores que aparecen como actores con capacidad de incidencia dentro del campo táctico, recuperando cierto orden burocrático. Aunque todavía desarticulados, detectan una ventana de oportunidad para incidir en mandos intermedios del Estado nacional y en la orientación de políticas públicas. Su capacidad de acumulación dependerá de su habilidad para ordenar esa dispersión.

 
Palabras finales


En síntesis, la figura de Manuel Adorni, a cuatro meses de su designación, logró sortear la tensión entre la dupla conformada por Karina Milei y Santiago Caputo, posicionándose como un interlocutor eficaz entre ambos espacios teniendo en cuenta el plano de la homogeneidad. Puede leerse allí la existencia de un primer anillo ortodoxo, identificado con el karinismo, y un segundo anillo semiortodoxo vinculado al esquema de Caputo. Esa densidad de capas de poder no fue sostenida por el anterior jefe de Gabinete, Guillermo Francos, quien quedó expuesto tras una fuerte presión opositora en la opinión pública por el tema discapacidad, sumada al clima previo a las elecciones intermedias, lo que precipitó su salida.

 

En este contexto, el eventual desplazamiento —sea inminente o transitorio— del actual jefe de Gabinete configura un nuevo vértice de poder que esta estrechamente vinuclado al plano de la heterogenidad con perspectiva coalicionista. Así es como ya arranca el campo pre-electoral reordenando el mapa de ganadores y perdedores. No se trata únicamente de una redefinición del esquema comunicacional del gobierno, sino de un proceso más profundo que actúa como catalizador de las disputas internas dentro del universo libertario y las verdaderas oposiciones dentro de la construcción de hegemonía.

 

En fin, lo que está en juego excede el recambio de nombres y se instala en un plano estructural con rostro coyuntural con fuertes falsas disputas para desviar la opinión pública tras los contra fectos: de la guerra irani/EEUU-Israel (en momento pre-electoral), economía pre-recesiva en lo técnico o rescesiva en lo polítco (en momento electoral). De esta manera, el verdadero aterrizaje sociopolítico es donde se disputa el control del sentidos, la gestión de la toma de decisiones y la proyección del poder en la Argentina actual.

 

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Autor

Lic. Luciano Chialvo

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