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El conflicto universitario ya es una crisis democrática y republicana

Ernesto Giacomini analizó el impacto político de la Cuarta Marcha Federal Universitaria y cuestionó el incumplimiento del financiamiento para las universidades públicas. La movilización, según el planteo, expresa mucho más que un reclamo sectorial y se suma a otras señales de deterioro social como la caída del consumo, la pérdida salarial, la precarización del empleo, el cierre de fábricas y el endeudamiento de las familias.

Una marcha que no pudo ser negada


“El sol no se puede tapar con la mano”. Con esa frase, Ernesto Giacomini abrió su análisis sobre la Cuarta Marcha Federal Universitaria, una movilización que volvió a poner en el centro de la escena nacional la defensa de la educación pública.

 

Según el micro difundido por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, por más que el gobierno nacional intente relativizar su impacto, “la magnitud y el enorme apoyo social” a la marcha fueron contundentes. No se trató solamente de una protesta universitaria, sino de un hecho político de gran alcance, capaz de reunir demandas sociales más amplias frente al ajuste económico.

 

La situación de las universidades públicas fue presentada como parte de un cuadro general de deterioro. El reclamo por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aparece ligado a una crisis más profunda, marcada por salarios docentes y no docentes pulverizados, infraestructura debilitada y condiciones mínimas de funcionamiento cada vez más comprometidas.

 

La universidad en terapia intensiva


El análisis remarca que la crisis universitaria no puede leerse de manera aislada. La “motosierra” y el ajuste permanente del gobierno nacional impactaron directamente sobre el sistema educativo, afectando no solo los ingresos de trabajadores y trabajadoras, sino también la capacidad material de las instituciones para sostener sus tareas cotidianas.

 

En ese sentido, Giacomini planteó que la universidad pública quedó “en terapia intensiva” en términos de infraestructura y funcionamiento. Aulas, laboratorios, programas académicos, investigación, extensión y salarios forman parte de una misma trama que se resiente cuando el financiamiento deja de garantizar condiciones básicas.

 

La marcha, entonces, no expresó únicamente la defensa de un presupuesto. Expresó la defensa de una idea de país donde la educación pública, la ciencia, el conocimiento y la universidad siguen siendo pilares de inclusión social, movilidad ascendente y desarrollo nacional.

 

Un conflicto institucional cada vez más grave


El micro también puso el foco en la dimensión institucional del conflicto. Giacomini recordó que ya pasaron cuatro marchas federales universitarias desde que Javier Milei asumió la presidencia y sostuvo que el gobierno “no escuchó ni escucha el reclamo”.

 

La crítica central apunta a una situación política inédita. Existe una ley votada por el Congreso y ratificada pese a los vetos presidenciales, pero el Poder Ejecutivo se niega a cumplirla. Además, según el análisis, también hay fallos judiciales que intiman al gobierno a aplicar la norma.

 

Desde esa perspectiva, el problema no es solo presupuestario. Es también democrático y republicano. El Ejecutivo, al desconocer decisiones del Poder Legislativo y del Poder Judicial, profundiza una forma de gobierno marcada por el autoritarismo y por el desprecio hacia los mecanismos institucionales.

 

El argumento de que “no hay plata”


Uno de los puntos centrales del micro fue la discusión sobre el argumento oficial de que “no hay plata”. Giacomini advirtió que esa frase puede sonar convincente para algunos sectores, pero sostuvo que debe ser discutida desde sus causas reales.

 

Según su planteo, si el Estado recauda menos no es por casualidad. La caída de la actividad económica, el desplome del consumo y las decisiones fiscales del propio gobierno deterioran la recaudación impositiva. A eso se suma el peso de la deuda externa, que absorbe recursos mientras el ajuste recae sobre derechos sociales básicos.

 

En esa lectura, el financiamiento universitario no compite contra una abstracción contable, sino contra una decisión política concreta. El gobierno elige qué priorizar, a quién aliviar, a quién ajustar y qué derechos dejar expuestos al deterioro.

 

El ajuste no fue contra la casta


El cierre del análisis conecta la marcha universitaria con otros conflictos sociales. La lucha de los jubilados, la caída del consumo, la pérdida y precarización del empleo, el cierre de fábricas y el endeudamiento de las familias forman parte de un mismo mapa.

 

La universidad pública aparece así como uno de los territorios donde se expresa el ajuste, pero no el único. La crisis educativa se suma a una crisis social más amplia, donde los costos del modelo económico no recaen sobre los sectores privilegiados, sino sobre trabajadores, jubilados, estudiantes, familias endeudadas y comunidades enteras.

 

Por eso, la frase final del micro sintetiza el sentido político de la intervención. “El ajuste no lo pagó la casta. Lo pagaste vos”.

 

Fuente: Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Micro de Ernesto Giacomini sobre la Cuarta Marcha Federal Universitaria.

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