Logo de Revista VERTICES

El fútbol mueve multitudes, gobiernos y mercados: la construcción de un cuarto poder

¿Qué explica que un Mundial movilice a gobiernos, redefina estrategias diplomáticas, atraiga inversiones multimillonarias y proyecte la imagen de los países mucho más allá de lo deportivo? Para el periodista deportivo e historiador del fútbol Marco Figueredo, el fútbol dejó hace tiempo de ser solamente un espectáculo: se convirtió en un actor con capacidad de influir sobre la política, la economía, la cultura y las relaciones internacionales. En diálogo con Revista Vértices, analiza el reciente Mundial, el legado de la Scaloneta y el modo en que la historia demuestra que el fútbol terminó consolidándose como un verdadero cuarto poder mundial

El Mundial confirmó que Argentina sigue entre las grandes potencias


Más allá de la derrota en la final frente a España, para Marco Figueredo el recorrido de la Selección Argentina en el Mundial 2026 merece una valoración mucho más profunda que el simple resultado deportivo. El periodista deportivo e historiador sostiene que el equipo de Lionel Scaloni volvió a demostrar que pertenece a la élite del fútbol mundial, incluso en un contexto mucho más adverso que el de Qatar 2022.

 

"Creo que todos estamos orgullosos de esta Selección. Llegar otra vez a una final del mundo no es una casualidad. Si uno analiza cómo llegó Argentina al Mundial, con la cantidad de lesionados que tenía, con futbolistas recuperándose hasta último momento, sinceramente era difícil imaginar que pudiera volver a meterse entre los dos mejores equipos del planeta."

 

Para el entrevistado, uno de los principales condicionantes fue el estado físico del plantel desde antes del inicio de la competencia.

 

"No hay que olvidarse de que había once jugadores que llegaron con problemas físicos. Algunos venían de recuperaciones muy recientes y otros directamente arrastraban molestias importantes. Eso terminó sintiéndose durante todo el campeonato."

 

El nuevo formato del Mundial también representó una exigencia adicional.

 

Con más selecciones participantes y una mayor cantidad de partidos, el desgaste físico adquirió una dimensión completamente distinta respecto de las ediciones anteriores.

 

"Hoy un Mundial es muchísimo más largo. Hay más viajes, más partidos y cada instancia eliminatoria exige un esfuerzo enorme. Argentina tuvo encuentros muy duros desde temprano y eso también fue acumulando cansancio."

 

Figueredo recuerda que el seleccionado nacional necesitó disputar tiempos suplementarios en varias oportunidades y atravesó partidos extremadamente exigentes antes de llegar a la definición.

 

"No fue un camino sencillo. Contra Cabo Verde hubo que trabajar muchísimo el partido. Después vinieron Egipto y Suiza, que también obligaron a hacer un desgaste enorme. Cuando llegás a una final después de semejante recorrido, evidentemente el físico ya empieza a pasar factura."

 

Aun así, considera que el recorrido argentino terminó siendo extraordinario.

 

"Por eso digo que, más allá de la tristeza lógica por perder una final, hay que poner en contexto lo que hizo este grupo. Llegar dos veces consecutivas a una final del mundo es algo que muy pocas selecciones pueden conseguir."

 

Una final donde España impuso sus condiciones

 


Al momento de analizar el partido decisivo, el historiador entiende que España logró imponer un desarrollo diferente al que Argentina venía mostrando durante buena parte del torneo.

 

"No creo que España haya ganado por casualidad. Fue un gran equipo durante todo el Mundial y en la final consiguió imponer el partido que más le convenía."

 

Sin embargo, sostiene que el planteo argentino también tuvo aspectos discutibles.

 

"Me dio la sensación de que Scaloni preparó más un partido pensando en cómo neutralizar a España que en potenciar el juego que venía mostrando Argentina."

 

A diferencia de la semifinal frente a Inglaterra, donde considera que el cuerpo técnico acertó plenamente tanto en el planteo inicial como en las modificaciones posteriores, en la final observó decisiones que terminaron favoreciendo al rival.

 

"Contra Inglaterra el planteo fue excelente. Los cambios entraron muy bien y el equipo encontró respuestas en momentos complicados. En la final pasó exactamente lo contrario."

 

Uno de los puntos que más cuestiona es la modificación del funcionamiento defensivo durante el segundo tiempo.

 

"Hasta determinado momento Argentina estaba controlando bastante bien algunos circuitos ofensivos de España. Pero después empezaron los cambios y ahí el equipo perdió equilibrio."

 

Entre esas decisiones menciona particularmente la salida de Gonzalo Montiel.

 

"Montiel venía haciendo un muy buen partido. Estaba controlando su sector y, cuando salió, justamente por ese lado España volvió a encontrar espacios."

 

También analiza el ingreso de Leandro Paredes.

 

"No digo que Paredes haya jugado mal. Lo que digo es que modificó un funcionamiento que hasta ese momento venía dando resultado. A veces un cambio no tiene que ver solamente con el rendimiento individual sino con el equilibrio colectivo."

 

Para Figueredo, el desarrollo terminó inclinándose lentamente hacia el conjunto español. "España empezó a manejar mejor la pelota, encontró espacios y terminó aprovechando un momento donde Argentina ya estaba muy golpeada físicamente."

 

 El desgaste terminó siendo determinante

 

Aunque reconoce los méritos del campeón, insiste en que resulta imposible separar el análisis futbolístico del enorme desgaste acumulado por el seleccionado argentino durante toda la competencia.

 

"Cuando uno mira solamente la final puede perder de vista todo lo anterior. Argentina llegó muy exigida desde lo físico."

 

El entrevistado recuerda que varios futbolistas disputaron el encuentro decisivo lejos de su plenitud.

 

"Había jugadores que hicieron un esfuerzo enorme para poder estar. Eso habla del compromiso que tiene este grupo, pero también explica algunas dificultades que aparecieron durante el partido."

 

En ese sentido, destaca que la derrota no modifica el enorme proceso construido desde la llegada de Lionel Scaloni.

 

"Este ciclo ya está entre los más importantes de la historia del fútbol argentino. Una Copa América, otra Copa América, un Mundial, otra final mundialista... muy pocas generaciones consiguieron sostener semejante nivel durante tantos años."

 

Para el periodista, ese recorrido permite dimensionar correctamente el valor deportivo del proyecto.

 

"Muchas veces solamente se recuerda al campeón. Pero llegar nuevamente a una final del mundo demuestra que no fue casualidad lo de Qatar. Argentina volvió a competir de igual a igual contra cualquiera."

 

 
Un grupo que marcó una época

 


Figueredo considera que uno de los mayores logros de la Scaloneta fue construir una identidad colectiva capaz de mantenerse durante varios años.

 

"No es solamente ganar partidos. Este equipo logró algo mucho más difícil, que fue sostener una idea futbolística durante muchísimo tiempo."

 

Esa continuidad, explica, permitió consolidar un grupo humano muy fuerte.

 

"Los jugadores se conocen hace años. Hay una confianza enorme entre ellos y eso también se nota dentro de la cancha." Lionel Messi continúa ocupando un lugar central dentro de esa estructura.

 

"Messi sigue siendo el líder futbolístico y también un referente para todo el grupo. Ya no necesita demostrar absolutamente nada. Su sola presencia modifica a cualquier rival." Pero alrededor del capitán también destaca el crecimiento de una generación que llegó para acompañarlo.

 

Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Cristian Romero, Emiliano Martínez y Lautaro Martínez aparecen, según su mirada, como parte de una base que permitió sostener el rendimiento colectivo durante todo el ciclo.

 

"Cada uno cumplió un rol importante. Algunos tuvieron más protagonismo que otros según el momento, pero en general fue un grupo muy sólido." Al mismo tiempo, entiende que el cierre del Mundial marca inevitablemente el comienzo de una nueva etapa.

 

"La Selección va a empezar un proceso de renovación. Algunos futbolistas ya cumplieron un ciclo, otros probablemente lleguen con otra edad al próximo Mundial y también habrá que ver qué decide Scaloni."

 

Sin embargo, cree que ese recambio no debe interpretarse como una ruptura. "Los procesos exitosos siempre dejan una base. Después aparecen nuevos jugadores, cambian algunos nombres, pero la idea puede mantenerse."

 

Y precisamente esa continuidad constituye, para Figueredo, uno de los mayores legados que deja esta generación: haber construido un proyecto capaz de trascender un título y convertir a la Argentina nuevamente en una referencia permanente del fútbol mundial.

El premio a Rodri, Messi y el debate sobre los reconocimientos individuales


Más allá del resultado deportivo, uno de los debates que dejó el Mundial fue la entrega del Balón de Oro al español Rodri. Para Figueredo, la discusión no puede reducirse a simpatías o preferencias personales. Su mirada incorpora antecedentes históricos y la lógica con la que habitualmente se entregan este tipo de distinciones.

 

"Muchos dijeron que el premio tenía que haber sido para Messi, pero yo no estoy tan seguro. Rodri hizo un Mundial extraordinario y además fue una pieza fundamental del campeón. Históricamente, muchas veces esos premios terminan quedándose en el equipo que levanta la Copa."

 

El periodista recuerda que no sería la primera vez que una elección genera controversias.

 

"También pasó con Messi en otras oportunidades. En Brasil 2014, por ejemplo, hubo mucha gente que discutió que recibiera el premio al mejor jugador del Mundial. Son decisiones que siempre generan debate porque nunca existe una única mirada."

 

Por eso considera que el reconocimiento al mediocampista español puede entenderse dentro de esa lógica.

 

"No creo que haya sido un escándalo. Se puede discutir, claro que sí, pero tampoco fue un premio entregado a un jugador que pasó desapercibido. Rodri fue determinante durante todo el torneo."

 

Al mismo tiempo, aclara que una distinción individual no modifica la dimensión histórica de Lionel. "Messi ya está por encima de cualquier premio. Hace tiempo que no necesita un Balón de Oro más para demostrar quién fue dentro de la historia del fútbol."

 
El bicampeonato: una hazaña cada vez más difícil

 

Otro de los aspectos que desarrolla durante la entrevista es la enorme dificultad que implica defender un título mundial. Para Figueredo, muchas veces se naturaliza la posibilidad de repetir una consagración sin advertir cuánto cambió el fútbol internacional durante las últimas décadas.

 

"Ser bicampeón del mundo hoy es muchísimo más difícil que hace cincuenta o sesenta años." El crecimiento futbolístico de países que históricamente ocupaban un segundo plano terminó elevando considerablemente el nivel competitivo.

 

"Antes existían cuatro o cinco selecciones claramente superiores. Hoy encontrás veinte equipos capaces de complicarte un partido."

 

El entrevistado recuerda que Brasil fue la última selección capaz de conquistar dos Copas del Mundo consecutivas y explica que aquel contexto resulta prácticamente incomparable con el actual.

 

"El fútbol se emparejó muchísimo. Hoy los jugadores compiten en las mejores ligas del mundo, la preparación física evolucionó, la información circula permanentemente y las diferencias son cada vez menores."

 

Por eso entiende que el simple hecho de volver a disputar una final ya representa un mérito excepcional. "Francia estuvo muy cerca de conseguirlo en Qatar y ahora Argentina también llegó otra vez a la definición. Eso habla de procesos muy sólidos."

 

En su opinión, la Scaloneta terminó demostrando justamente esa capacidad. "No ganó el bicampeonato, pero confirmó que sigue siendo una potencia mundial."

 

 
Messi y el final de una etapa

 


La actuación de Lionel Messi atraviesa inevitablemente todo el análisis del Mundial. Sin embargo, Figueredo evita concentrarse únicamente en su rendimiento individual. Prefiere observar el lugar que el capitán ocupa dentro de un proceso mucho más amplio.

 

"Messi sigue siendo el gran conductor futbolístico de esta Selección. Más allá de que ya no tenga la explosión física de otros años, continúa siendo el jugador que ordena al equipo y el que obliga a cualquier rival a modificar su planteo."

 

El periodista considera que el rosarino llegó al Mundial en un momento distinto de su carrera. "No era el Messi de 2014 ni el de 2022. Es lógico. Los años pasan para todos." Pero justamente por eso destaca aún más su aporte. "Compensó muchas cosas con experiencia, lectura del juego y liderazgo."

 

El futuro del capitán permanece abierto.

 

"No sabemos si va a seguir hasta el próximo Mundial. Es una decisión absolutamente personal y seguramente dependerá de cómo se sienta físicamente."

 

Sea cual sea esa resolución, entiende que la figura de Messi ya ocupa un lugar irrepetible dentro de la historia del deporte.

 

"Discutir hoy quién fue Messi dentro del fútbol argentino o mundial me parece innecesario. Ya hizo absolutamente todo."

 

 
La renovación que inevitablemente llegará

 


La continuidad del proyecto también obliga a pensar en los futbolistas que comenzarán a asumir mayores responsabilidades. Para Figueredo, el Mundial dejó señales muy claras. "Hay jugadores que ya están llamados a liderar la próxima etapa."

 

Entre ellos menciona especialmente a Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Julián Álvarez. "Son futbolistas que vienen creciendo desde hace varios años y que ya demostraron personalidad para jugar partidos decisivos."

 

También valora el aporte de Lautaro Martínez. "A veces se analiza solamente si hizo goles o no, pero su trabajo para el equipo fue muy importante." En defensa, observa que la salida de Nicolás Otamendi abrirá un proceso completamente nuevo.

 

"Otamendi fue uno de los grandes referentes de este ciclo. Reemplazar ese liderazgo no será sencillo." La misma reflexión alcanza al mediocampo. "Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y otros jugadores importantes empiezan a transitar otra etapa de sus carreras."

 

Por eso considera que los próximos años exigirán nuevas decisiones del cuerpo técnico. "Scaloni tendrá que ir encontrando el equilibrio entre mantener una base y darle lugar a los futbolistas que vienen apareciendo."

 
¿La mejor Selección de la historia?

 

La comparación aparece casi naturalmente. Después de tantos títulos y finales consecutivas, surge la pregunta sobre el lugar que ocupa esta generación dentro de la historia del fútbol argentino.

 

Figueredo responde con prudencia: "no me gusta decir que es la mejor porque cada época fue completamente distinta." Recuerda que muchas veces las comparaciones omiten los contextos históricos.

 

"Las selecciones de los años treinta y cuarenta prácticamente no pudieron disputar Mundiales por la Segunda Guerra Mundial. Argentina tenía equipos extraordinarios y probablemente hubiera peleado por esos títulos."

 

También menciona las enormes diferencias existentes entre las épocas de Menotti, Bilardo y Scaloni. "El fútbol cambió muchísimo. Cambiaron las reglas, la preparación física, los calendarios y hasta la forma de jugar."

 

Sin embargo, existe un punto donde no tiene dudas. "Esta Selección ya está entre las mejores de toda la historia argentina." Los resultados alcanzados durante varios años consecutivos terminan respaldando esa afirmación.

 

"Una Copa del Mundo, dos Copas América y otra final mundialista hablan por sí solos." Pero incluso cree que el legado trasciende los títulos. "Lo más importante fue haber construido una identidad. Durante muchos años uno veía jugar a Argentina y sabía perfectamente a qué quería jugar. Eso no siempre ocurre."

 

Esa identidad colectiva constituye, para el historiador, una de las mayores fortalezas que dejó el ciclo de Lionel Scaloni.

El fútbol nunca estuvo separado de la política


Cuando la conversación se aleja del análisis estrictamente deportivo, Marco Figueredo introduce la idea que atraviesa toda la entrevista y que, para él, permite comprender el verdadero alcance del fútbol contemporáneo. A su entender, quienes intentan separar el deporte de la política desconocen la propia historia de los Mundiales.

 

"Hay una frase muy instalada que dice que no hay que mezclar fútbol y política. Yo creo exactamente lo contrario. El fútbol nunca estuvo separado de la política. Lo que pasa es que muchas veces no queremos verlo."

 

El historiador explica que prácticamente todas las Copas del Mundo estuvieron atravesadas por intereses geopolíticos, económicos o ideológicos.

 

"Si uno empieza a recorrer la historia de los Mundiales encuentra permanentemente decisiones políticas, conflictos internacionales, disputas diplomáticas y utilización simbólica del fútbol. No es algo nuevo. Existe desde hace casi un siglo."

 

Por eso considera un error analizar un campeonato del mundo únicamente desde lo deportivo.

 

"Un Mundial es mucho más que veintidós jugadores detrás de una pelota. Es un escenario donde los países también proyectan poder, construyen prestigio internacional y disputan legitimidad frente al resto del mundo."

 

Desde esa perspectiva, sostiene que cada edición refleja el momento histórico que atraviesa el sistema internacional.

 

"Los Mundiales hablan de la época en la que se juegan. Expresan relaciones de poder, modelos económicos, tensiones culturales y también conflictos geopolíticos."

 

 
Inglaterra 1966: cuando una decisión arbitral cambió la historia


Para fundamentar esa mirada, Figueredo recurre a uno de los episodios más discutidos de la historia del fútbol.

 

"El Mundial de Inglaterra de 1966 es probablemente uno de los mejores ejemplos para entender cómo la política puede atravesar un campeonato."

 

Recuerda especialmente la final entre Inglaterra y Alemania Federal, definida por el famoso "gol fantasma" de Geoff Hurst.

 

"Hasta el día de hoy sigue discutiéndose si aquella pelota entró completamente o no. Sin embargo, el gol fue convalidado y terminó cambiando la historia de ese Mundial."

 

Pero para el entrevistado el problema no se reduce a una jugada puntual.

 

"Durante todo ese campeonato hubo decisiones arbitrales muy polémicas que favorecieron claramente al seleccionado inglés."

 

También menciona el recordado partido entre Argentina e Inglaterra por los cuartos de final.

 

"La expulsión de Antonio Rattín sigue siendo uno de los fallos arbitrales más discutidos de la historia de los Mundiales. Nadie entendía qué estaba pasando."

 

Aquella imagen del capitán argentino negándose a abandonar el campo de juego terminó convirtiéndose en uno de los símbolos del torneo.

 

"No fue solamente una expulsión. Representó un conflicto mucho más profundo entre dos maneras de entender el fútbol y también entre dos países con intereses internacionales muy fuertes."

 

Figueredo aclara que no pretende reducir toda la historia a teorías conspirativas.

 

"No digo que todos los Mundiales estén arreglados. Lo que digo es que muchas veces existen intereses políticos que terminan condicionando determinadas decisiones."

 

 
Fascismo, Guerra Fría y fútbol: una historia compartida


El periodista sostiene que los grandes acontecimientos políticos del siglo XX también encontraron un espacio dentro del fútbol. "El fascismo entendió muy rápidamente el enorme potencial que tenía este deporte."

 

Recuerda que Benito Mussolini convirtió el Mundial de Italia 1934 en una poderosa herramienta propagandística.

 

"No fue solamente organizar una Copa del Mundo. Fue mostrarle al planeta una imagen determinada del régimen fascista."

 

La utilización política del deporte continuó durante las décadas siguientes.

 

"Después vino la Segunda Guerra Mundial, los Mundiales se interrumpieron y el escenario internacional cambió completamente."

 

Con la aparición de la Guerra Fría, el fútbol volvió a transformarse en un espacio de competencia simbólica.

 

"Durante décadas el mundo estuvo dividido entre dos grandes bloques y el deporte también reflejó esa disputa."

 

Las victorias internacionales pasaban a representar mucho más que un resultado deportivo.

 

"Cuando un país socialista derrotaba a una potencia occidental o cuando ocurría exactamente lo contrario, aquello también era leído políticamente."

 

Según Figueredo, esa lógica nunca desapareció. "Simplemente fue cambiando de forma."

 
Del neoliberalismo a la globalización del espectáculo


Con el final de la Guerra Fría comenzó otra etapa. "El fútbol empezó a transformarse en un negocio global de dimensiones gigantescas."

 

El entrevistado señala que las grandes cadenas televisivas, los patrocinadores internacionales y la expansión comercial modificaron profundamente la estructura del deporte.

 

"Hoy estamos hablando de una industria que mueve cifras multimillonarias." Las transferencias de jugadores, los derechos televisivos y las plataformas digitales terminaron ampliando todavía más ese fenómeno.

 

"Ya no hablamos solamente de un espectáculo deportivo. Estamos frente a una industria cultural de alcance planetario." Por eso entiende que resulta imposible explicar el fútbol actual sin analizar también las transformaciones económicas ocurridas durante las últimas décadas.

 

"La globalización modificó absolutamente todo. Cambió la manera de consumir fútbol, de vender fútbol y hasta de construir ídolos."

 

La FIFA como uno de los actores de mayor influencia internacional

 

En ese escenario aparece otro protagonista central de la entrevista: la FIFA.

 

Para Figueredo, la entidad dejó hace mucho tiempo de ser simplemente la organización que administra los torneos internacionales.

 

"La FIFA es una de las instituciones privadas con mayor capacidad de influencia en el planeta."

 

Explica que muy pocos organismos logran reunir periódicamente a prácticamente todos los países del mundo bajo un mismo acontecimiento.

 

"Hay jefes de Estado, presidentes, empresarios, patrocinadores, organismos internacionales... todos terminan orbitando alrededor de un Mundial."

 

Ese nivel de convocatoria, sostiene, convierte al fútbol en una herramienta diplomática extraordinaria.

 

"Hay países que encuentran en el deporte una forma de posicionarse internacionalmente que muchas veces no logran por otros caminos."

 

De allí surge uno de los conceptos más fuertes de toda la entrevista.

 

"Siempre hablamos del Poder Ejecutivo, del Legislativo y del Judicial. Yo creo que hoy existe un cuarto poder mundial y ese cuarto poder es el fútbol."

 

No se trata únicamente del juego.

 

"Es todo lo que moviliza alrededor: dinero, comunicación, cultura, identidad, política internacional, consumo, tecnología y construcción simbólica."

 

Para Figueredo, pocas actividades poseen hoy semejante capacidad de influencia sobre miles de millones de personas.

 

"Hay acontecimientos políticos que reúnen menos audiencia que una final del Mundial. Eso demuestra la dimensión que alcanzó este fenómeno."

Estados Unidos, el nuevo mapa geopolítico y el descubrimiento del gran negocio del fútbol


Para Marco Figueredo, uno de los fenómenos más significativos que dejó el Mundial 2026 excede completamente el resultado deportivo. La organización conjunta entre Estados Unidos, México y Canadá expresa, según su mirada, una transformación mucho más profunda del escenario internacional.

 

"Estados Unidos terminó de descubrir algo que hace muchos años veía de costado: el fútbol es uno de los negocios más grandes del planeta."

 

Aclara que el país norteamericano nunca desconoció la existencia del deporte, pero históricamente priorizó otras disciplinas.

 

"Ellos construyeron toda una industria alrededor del básquet, del béisbol y del fútbol americano. El soccer siempre ocupó un lugar secundario."

 

Sin embargo, considera que esa situación comenzó a modificarse durante los últimos años.

 

"Cuando observaron la cantidad de dinero que mueve el fútbol, la audiencia global que genera y el impacto comercial que tiene una Copa del Mundo, entendieron que no podían seguir quedándose afuera."

 

A su entender, la llegada de Lionel Messi a la Major League Soccer terminó acelerando ese proceso.

 

"La presencia de Messi fue un punto de inflexión. No solamente por lo que representa como jugador, sino porque ayudó a instalar definitivamente el fútbol dentro del mercado estadounidense."

 

Pero insiste en que el fenómeno es mucho mayor que una figura individual.

 

"Estados Unidos comprendió que el fútbol mueve turismo, inversiones, tecnología, derechos televisivos, publicidad, infraestructura y consumo cultural. Es una industria gigantesca."

 

 
Un deporte que también refleja el nuevo orden mundial

 


Ese crecimiento del fútbol, sostiene Figueredo, ocurre al mismo tiempo que el escenario internacional atraviesa profundas transformaciones.

 

"El mundo ya no funciona como hace treinta años."

 

Para el historiador, el surgimiento de nuevos actores internacionales también encuentra expresión dentro del deporte.

 

"Hoy aparecen bloques como los BRICS que empiezan a disputar espacios de poder en distintos ámbitos. El fútbol tampoco queda afuera de esas tensiones."

 

Aclara que no se trata únicamente de cuestiones deportivas.

 

"Estamos hablando de inversiones, organización de grandes eventos, derechos comerciales, infraestructura y presencia internacional."

 

En ese contexto menciona el crecimiento del fútbol en Asia, África y Medio Oriente.

 

"Cada vez hay más países que utilizan el deporte como herramienta para posicionarse en el mundo."

 

La organización de Mundiales, los grandes clubes europeos adquiridos por capitales extranjeros y la expansión de nuevas ligas forman parte, según explica, de ese mismo proceso.

 

"El fútbol se transformó en una herramienta de política internacional."

 
El cuarto poder mundial


Todas esas transformaciones desembocan en la idea central que atraviesa la entrevista. Para Figueredo, el fútbol dejó de ser solamente un espectáculo deportivo para convertirse en uno de los principales factores de influencia global.

 

"Siempre hablamos de tres poderes clásicos dentro de los Estados. Yo creo que hoy existe un cuarto poder mundial y ese cuarto poder es el fútbol."

 

No utiliza esa expresión como una metáfora.

 

"Lo digo literalmente. Pensemos cuántas personas siguen un Mundial, cuánto dinero moviliza, cuántos gobiernos participan, cuántas empresas invierten y cuánto impacto cultural produce."

 

El periodista enumera algunos ejemplos.

 

"Hay presidentes que utilizan los triunfos deportivos para fortalecer liderazgos. Hay empresas que invierten miles de millones de dólares. Hay ciudades que transforman completamente su infraestructura para recibir un Mundial."

 

Y agrega otro elemento.

 

"También condiciona agendas mediáticas. Durante un Mundial prácticamente todo el planeta habla de lo mismo."

 

Por eso insiste en que analizar el fútbol únicamente desde el resultado de un partido significa perder de vista el fenómeno principal.

 

"El fútbol hoy produce cultura, economía, comunicación, identidad, política internacional y también sentido de pertenencia."

 

 
¿Por qué Argentina sigue produciendo los mejores futbolistas?


Cuando la conversación vuelve al plano estrictamente argentino, Figueredo propone una explicación que combina historia, cultura e identidad.

 

"No creo que exista una única razón."

 

Para él, el primer elemento es la enorme tradición futbolera construida durante más de un siglo.

 

"Argentina respira fútbol desde hace generaciones."

 

Pero inmediatamente incorpora otra dimensión.

 

"También tiene que ver con nuestra historia como país."

 

Describe a la Argentina como un verdadero crisol de culturas.

 

"Somos un país formado por distintas corrientes inmigratorias que fueron construyendo una identidad muy particular."

 

Esa diversidad terminó encontrando en el fútbol un lenguaje común.

 

"El fútbol logró unir identidades muy distintas alrededor de una misma pasión."

 

También menciona el papel que históricamente desempeñaron los clubes de barrio.

 

"Los clubes fueron mucho más que lugares donde aprender a jugar. Cumplieron una función social enorme."

 

Sin embargo, considera que existe otro factor decisivo.

 

"La adversidad."

 

Explica que muchas generaciones encontraron en el fútbol una posibilidad concreta de ascenso social.

 

"Muchísimos chicos crecieron viendo al fútbol como una oportunidad para cambiar su vida y también la de su familia."

 

Aclara que esa realidad no garantiza automáticamente la aparición de grandes jugadores.

 

"El talento siempre es indispensable."

 

Pero entiende que la combinación entre talento, cultura futbolera, identidad colectiva y esfuerzo termina generando un escenario muy particular.

 

"Todo eso explica por qué Argentina, con una población relativamente pequeña comparada con otras potencias, sigue produciendo futbolistas extraordinarios."

 

 
Menotti, Bilardo y Scaloni: tres épocas distintas de una misma historia

 


Sobre el final de la entrevista, Figueredo rechaza las comparaciones simplificadas entre las distintas generaciones de la Selección.

 

"No me gusta enfrentar procesos históricos que pertenecen a momentos completamente diferentes."

 

Recuerda que César Luis Menotti transformó la identidad futbolística argentina en los años setenta.

 

"Menotti cambió una manera de pensar el fútbol."

 

Carlos Bilardo, por su parte, introdujo otra lógica competitiva.

 

"Bilardo aportó una concepción estratégica extraordinaria."

 

Mientras que Lionel Scaloni consiguió algo poco frecuente.

 

"Scaloni logró construir un grupo durante muchos años y sostener un nivel competitivo altísimo."

 

Para el entrevistado, esa continuidad representa uno de los mayores méritos del actual cuerpo técnico.

 

"No es sencillo mantenerse durante tanto tiempo en la elite del fútbol mundial."

 

Por eso evita establecer un único ranking.

 

"Cada uno marcó una época distinta."

 

Lo importante, sostiene, es comprender que todos esos procesos forman parte de una misma tradición futbolística.

 

"Argentina tuvo la enorme fortuna de contar con grandes entrenadores y también con generaciones excepcionales de futbolistas."

 

Fuente: Entrevista exclusiva para Revista Vértices a Marco Figueredo

Contenidos relacionados

No hay resultados para mostrar.