El informe agrícola que expone las dificultades del pequeño productor
El informe de AFA advierte un escenario complejo para el pequeño productor
El último Informe de Cultivo correspondiente a la semana del 9 al 14 de febrero de 2026 elaborado por la Asociación de Cooperativas Argentinas del sector agrario muestra un panorama heterogéneo en la región productiva argentina. Mientras algunas localidades logran sostener perfiles hídricos adecuados y rendimientos relativamente estables, en muchas otras zonas el déficit de humedad y los costos crecientes comienzan a tensionar la capacidad de producción.
Desde la perspectiva de la defensa del pequeño y mediano productor, los datos del informe permiten observar con claridad un problema estructural. El mapa productivo no solo refleja variaciones climáticas, sino también diferencias en capacidad tecnológica, acceso a financiamiento y escala productiva.
En ese contexto, el análisis del informe permite identificar tres dimensiones clave que atraviesan la campaña agrícola actual.
Primer eje
Perfil hídrico desigual y riesgo productivo
El informe muestra que una gran parte de las localidades analizadas presenta condiciones de humedad deficitarias en superficie y en profundidad.
Entre los casos más preocupantes aparecen localidades como
Alcorta, con perfil hídrico “seco” en superficie y “escaso” en profundidad
Armstrong, con condiciones “seco – seco”
Pergamino, también con situación “seco – escaso”
Casilda, con perfil “seco – escaso”
Estas condiciones indican que el cultivo se desarrolla con limitaciones de agua en etapas críticas, lo que puede impactar directamente en el rendimiento final.
Sin embargo, el informe también muestra zonas donde el perfil hídrico se mantiene en mejores condiciones.
Entre las localidades con situación más favorable aparecen
Ascensión, con humedad “adecuada” tanto en superficie como en profundidad
Bandera, con perfil “adecuado – óptimo”
San Martín de las Escobas, con condición “óptimo – óptimo”
Rafael Obligado, con perfil “óptimo – adecuado”
Estas diferencias territoriales reflejan una realidad conocida por el pequeño productor. En contextos climáticos variables, la disponibilidad de agua se vuelve un factor decisivo que muchas veces define si la campaña termina en equilibrio o en pérdida.
Segundo eje
Rendimientos esperados y zonas con mejores resultados
El informe también presenta una estimación de rangos de rendimiento del cultivo, donde se observa una distribución bastante amplia.
Según el relevamiento
4 % de los lotes esperan rendimientos menores a 5000 kg por hectárea
7 % se ubica entre 5000 y 6000 kg/ha
17 % entre 7000 y 8000 kg/ha
una porción importante se ubica entre 8000 y 9000 kg/ha
En el relevamiento por localidad aparecen algunos de los mejores desempeños productivos.
Entre los ejemplos más destacados se encuentran
Acevedo, con rendimientos estimados cercanos a 7500 kg por hectárea
Piamonte, con condiciones productivas consideradas óptimas
San Carlos Centro, con perfil hídrico favorable y buenas perspectivas
San Martín de las Escobas, con uno de los perfiles hídricos más equilibrados del informe
Estas zonas muestran que, incluso en un contexto climático irregular, los cultivos pueden sostener rendimientos competitivos.
Sin embargo, para los pequeños productores el problema no se limita al rendimiento. La ecuación económica depende también de los costos de producción, el acceso a financiamiento y los precios internacionales de los granos.
Tercer eje
El rol de la economía social en la sostenibilidad del pequeño productor
En este escenario aparece un actor central que muchas veces queda fuera del análisis económico tradicional. Se trata de la economía social y cooperativa.
Las cooperativas agrícolas cumplen un rol clave en tres aspectos fundamentales.
Primero, permiten organizar la comercialización colectiva, lo que reduce la dependencia de intermediarios y mejora las condiciones de negociación.
Segundo, facilitan el acceso a insumos, tecnología y asistencia técnica, algo fundamental para productores de menor escala que no pueden afrontar individualmente esos costos.
Tercero, generan redes territoriales de apoyo, donde el productor no queda aislado frente a problemas climáticos o financieros.
En regiones donde el perfil hídrico es inestable y los precios internacionales fluctúan, estas estructuras cooperativas funcionan como un verdadero mecanismo de defensa productiva para los pequeños y medianos productores.
Reflexión final: Un modelo productivo que necesita equilibrio territorial
El informe agronómico muestra con claridad que la producción agrícola argentina sigue teniendo un enorme potencial. Existen zonas con buenos perfiles hídricos, rendimientos competitivos y perspectivas positivas para la campaña.
Sin embargo, también revela una realidad estructural.
El mapa productivo es profundamente desigual y, en muchos casos, los pequeños productores quedan expuestos a riesgos climáticos y económicos que las grandes empresas pueden absorber con mayor facilidad.
Por eso, más allá de los indicadores técnicos, el desafío de fondo es construir políticas que fortalezcan al productor independiente. Esto implica sostener redes cooperativas, promover financiamiento accesible y garantizar condiciones de comercialización justas.
En un contexto global donde los alimentos vuelven a ocupar un lugar estratégico, defender al pequeño y mediano productor no es solo una cuestión sectorial. Es una política de soberanía productiva y territorial.
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v2.13.3

