El oficio del almacén: entre la memoria barrial y la modernización digital
La resignificación de un oficio histórico
Para Ruiz, la fecha no es solo una conmemoración, sino un gesto de reconocimiento:
“Quedó implementado en alguna época del tiempo y desde ahí lo tomamos como un día, sobre todo, de resignificación de este oficio tan caro a nuestros sentimientos y tan arraigado en la Argentina.”
En el interior del país, la figura del almacén mantiene un valor simbólico y social que supera la mera transacción económica.
“Nos retrotraemos a cuando éramos chicos y en muchos casos todavía compramos en el mismo lugar. Es referencial y el nexo vinculante de las familias.”
El boom del formato de cercanía
La pandemia marcó un antes y un después en los hábitos de consumo:
“La resignificancia pasó en la pandemia, donde nos podíamos mover en pocas cuadras. Eso quedó instalado hoy por crisis y por medio, hay un cambio de hábitos de consumo.”
Ese redescubrimiento se fortaleció con la digitalización:
“Una lucha que veníamos dando era que el formato de cercanía no tenía terminales digitales. Todos los objetivos hacia el 2030 se cumplimentaron en pandemia: hoy billeteras, terminales electrónicos, todo está disponible.”
Capacitación y profesionalización
La institución, con 120 años de trayectoria, acompaña la transformación de los comercios:
“Somos una incubadora de empresas, la única en Latinoamérica que profesionaliza empresas comerciales. Gracias a las capacitaciones los comerciantes tienen herramientas para ayornarse a los nuevos tiempos.”
El almacén contemporáneo convive con la libreta de fiado, pero también con billeteras digitales y estrategias de stock y costos ajustados a la inflación.
Pool de compras y alianzas
Ante la ausencia de programas nacionales y el alto costo de la intermediación, el Centro impulsa nuevas alternativas:
“Estamos tratando de brindarles herramientas al comercio minorista para evitar la intermediación y comprar en forma directa. Se están comenzando a hacer alianzas estratégicas para ser más competitivos en precios.”
Reclamos fiscales y resistencia cotidiana
La presión impositiva sigue siendo uno de los grandes obstáculos:
“La gran presión fiscal hoy sigue siendo alta y lamentablemente no hay ninguna política. Ni siquiera hay una recategorización para el comercio minorista según su tamaño.”
Frente a ese escenario, el mensaje de Ruiz fue claro:
“Principalmente aunarlos a seguir trabajando. Sabemos de ese trabajo incesante que no reconoce feriados ni vacaciones. Invitarlos a seguir siendo empáticos con el vecino que siempre nos necesita y a encontrarse en los distintos centros de comercio para sobrellevar la crisis.”
Un oficio que sigue de pie
El almacén no es solo un punto de venta: es un espacio de encuentro, solidaridad y resistencia económica. En tiempos de crisis, los almaceneros y almaceneras se sostienen en la memoria colectiva, la cercanía y la capacidad de reinventarse.
Fuente: Revista Vértices – entrevista exclusiva a Vanesa Ruiz, gerente del Centro de Almaceneros de Córdoba.
Redacción
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