El río Calamuchita, entre la ciencia, la pesca y el cuidado comunitario
Un río que forma parte de la historia y de la vida cotidiana de Villa María y la región.
El programa comenzó ubicando al río Ctalamochita como parte de la identidad villamariense. Para quienes viven en Villa María, el río no es solamente un paisaje. Es costanera, memoria, recreación, pesca, alimentación, ambiente y también preocupación pública.
Desde la conducción se planteó que “cada villamariense tiene un vínculo particular con el río” y que existe “toda una historia del río con la ciudad y con cada uno de los villamarienses”. Esa historia, señalaron, está atravesada por distintos momentos, con períodos de mayor contaminación, otros de recuperación, crecidas, apertura de compuertas y cambios en la relación de la comunidad con el sistema hídrico.
En ese marco, la entrevista a la Dra. Fernanda Biolé permitió abrir una pregunta central para la ciudad. ¿Qué sabemos realmente sobre la calidad del río?, ¿Qué contaminantes se encuentran en el agua y en los peces? y ¿Cómo puede intervenir la universidad pública para producir información útil para la comunidad?
Entre redes y ciencia, un proyecto para unir investigación, pesca y territorio
Fernanda Biolé explicó que el proyecto lleva por nombre “Entre redes y ciencia: fortaleciendo vínculos para la pesca sostenible en el río Ctalamochita”, y que se propone realizar un aporte para valorizar la pesca artesanal y sostenible en el río.
La investigadora destacó que la iniciativa comenzó hace algunos años, pero que actualmente se encuentra más enfocada en la vinculación con pescadores. Según explicó, el trabajo busca revalorizar una actividad que en la zona “no está tan explotada” y que podría pensarse como “una actividad productiva diferente”, articulada con la universidad, el municipio y distintas organizaciones.
La pesca aparece, entonces, no solo como una práctica extractiva, sino también como una puerta de entrada al cuidado ambiental. Biolé aclaró que existen distintas formas de pesca. Por un lado, la pesca artesanal, asociada a la extracción. Por otro, la pesca deportiva o recreativa, muchas veces vinculada a la devolución de los peces al río. Pero en todos los casos, remarcó que quienes están relacionados con la pesca suelen cuidar el recurso porque dependen de él, ya sea para consumirlo, venderlo o disfrutarlo como actividad recreativa.
Los peces como indicadores del estado del río
Uno de los puntos más importantes de la entrevista fue la explicación sobre por qué el equipo no se limita a estudiar el agua. Fernanda Biolé sostuvo que en un comienzo se enfocaron en el agua, estudiar su calidad y presencia de distintos contaminantes. Sin embargo, señaló que el agua funciona como “una foto”, como “una imagen instantánea de lo que sucedió en un momento puntual”.
Esto significa que, si una muestra se toma justo en el momento en que el contaminante está presente, puede detectarse. Pero si la toma de muestra ocurre tiempo después –horas o días- a la llegada del contaminante, puede no aparecer en el análisis, lo cuál no significa que no está presente. Por eso, la línea de investigación incorpora a los peces que habitan permanentemente el río y actúan como “indicadores del estado de contaminación”.
La explicación es clave. Los peces pueden acumular sustancias en su cuerpo y, además, muchas de esas especies son consumidas por personas de la región. En ese punto, la investigación deja de ser solamente ambiental y pasa a tener una dimensión sanitaria, alimentaria y social.
Biolé advirtió que en el tramo del río correspondiente a Villa María “no hay estudios que evalúen cómo está la calidad de ese pescado”. Por eso, el objetivo es analizar si esos peces acumulan contaminantes y si existe algún riesgo para la población que los consume.
Muestreos en estaciones secas y húmedas
La investigadora del CONICET, con lugar de trabajo en el Instituto Multidisciplinario de Investigación y Transferencia Agroalimentaria y Biotecnológica (IMITAB) y Universidad Nacional de Villa María explicó que el trabajo requiere una activa presencia en campo. El equipo realiza muestreos en distintas zonas y momentos del año, diferenciando estaciones secas y húmedas, porque el caudal del río cambia y eso puede modificar la acumulación de contaminantes.
Según explicó, no es lo mismo estudiar el río cuando hay poca agua que cuando hay mucha agua. Por eso se toman muestras en distintos momentos, se analizan variables climáticas, geológicas, físico químicas, hidrobiológicas, metales y plaguicidas.
En relación con los peces, el proyecto apunta principalmente a especies como el dorado, el sábalo, la tararira y el bagre, porque son especies que alcanzan mayor tamaño y pueden formar parte del consumo humano.
La importancia del muestreo fue explicada de manera sencilla. Muestrear implica ir a un lugar y tomar una muestra, ya sea de agua, de plantas o de peces, para luego estudiarla en laboratorio. En el caso de los peces, ese trabajo requiere equipamiento, redes, conocimiento técnico y la participación de pescadores, porque son quienes conocen el río, los lugares de pesca y las dinámicas del ambiente.
Universidad, Fundación Río Ctalamochita y pescadores
Biolé explicó que el vínculo con la Fundación Río Ctalamochita surgió cuando sus integrantes se acercaron a la universidad con el objetivo de trabajar en conjunto. Según relató, la línea de investigación ya existía, pero la llegada de la fundación permitió fortalecer el proyecto.
La investigadora contó que su trabajo previo ya estaba vinculado al estudio de metales en peces, pero que hasta entonces se había trabajado con peces de pequeño tamaño (mojarras, dientudo, tararira). Para avanzar sobre especies de mayor tamaño, necesarias para evaluar el consumo humano, resultaba fundamental la participación de pescadores.
En ese sentido, la articulación entre universidad y territorio aparece como una condición necesaria para producir conocimiento situado. La universidad aporta metodología, laboratorio y análisis científico. La fundación y los pescadores aportan conocimiento del río, experiencia práctica y presencia territorial.
La contaminación como fenómeno urbano, industrial y agropecuario
Durante la entrevista se planteó una pregunta directa sobre el origen de la contaminación. Biolé respondió que tiene que ver con los centros urbanos, las industrias y las actividades agropecuarias que se desarrollan a lo largo del río.
La investigadora explicó que el problema de los contaminantes es complejo, porque muchas veces resulta difícil determinar con precisión su origen. El agua que llega al río por escorrentía – desde zonas más altas - puede arrastrar distintos residuos, descargas o sustancias provenientes de establecimientos agropecuarios, ciudades o actividades industriales.
También señaló que cada ciudad y cada industria generan impactos sobre la calidad del agua del río. Aunque el río tiene capacidad de autodepuración, esa capacidad no elimina el problema. El impacto puede afectar la biodiversidad y modificar las condiciones del ambiente.
¿Qué se sabe sobre la calidad del agua?
En el segundo bloque, Biolé explicó que hablar de contaminación es hablar de un concepto amplio. Por eso, el equipo analiza distintas variables. Entre ellas, variables físicas, químicas, microbiológicas y presencia de contaminantes orgánicos como plaguicidas e inorgánicos como los metales y metaloides.
Respecto de la calidad microbiológica, sostuvo que el agua del río es un ambiente natural y que, como tal, tiene carga bacteriana. Sin embargo, al compararla con límites para uso recreativo, planteó que puede ser utilizada con cuidados, especialmente evitando tragar agua - particularmente los niños-, siendo apta para uso recreativo.
La investigadora insistió en que el río debe cuidarse y conservarse porque tiene múltiples usos. No es solamente un espacio recreativo. También hay localidades que utilizan agua del río para su tratamiento y consumo. Por eso, estudiar su calidad no es una preocupación aislada de científicos o pescadores, sino una cuestión de interés público.
Sin datos no hay políticas públicas
Uno de los planteos más fuertes de la entrevista fue la necesidad de generar información confiable. Biolé explicó que, cuando se trabaja en ciencia, son necesarios monitoreos sostenidos en el tiempo. No alcanza con una observación aislada. Hay que tomar muestras, comparar, registrar, analizar y corroborar.
La investigadora fue clara al señalar que, la recopilación de datos de contaminantes en el agua y organismos acuáticos y/o terrestres, resultan fundamentales para construir una normativa que regule o prohíba su uso.Ese punto conecta directamente la investigación universitaria con la gestión pública. La ciencia no aparece como una actividad restringida al laboratorio, sino como una herramienta para generar evidencia, construir diagnósticos y orientar decisiones.
La mirada de Darío Di Chiara y la Fundación Río Ctalamochita
Hacia el final del programa se sumó el Lic. Darío Di Chiara, secretario de la Fundación Río Ctalamochita. Su intervención permitió ampliar la mirada desde el trabajo científico hacia la acción comunitaria y ambiental.
Di Chiara explicó que la fundación tiene un objetivo amplio, que es “la recuperación de la biodiversidad” en toda la cuenca del río Ctalamochita. Para eso trabajan sobre dos pilares que consideran fundamentales, la educación ambiental y la investigación científica.
Según explicó, la educación ambiental se desarrolla de manera informal, a través de charlas en colegios, escuelas secundarias, jardines y otros espacios educativos. La idea, dijo, es llevar el río a las aulas, acercarlo a los chicos y generar conciencia desde edades tempranas.
Al mismo tiempo, destacó la importancia de respaldar cada paso con datos científicos. Para la fundación, la investigación permite llevar información concreta a los sectores que toman decisiones y promover cambios desde una base sólida.
Del dorado a toda la biodiversidad
Di Chiara contó que la fundación nació vinculada a un grupo de pescadores con mosca, una modalidad de pesca que busca ser lo más amigable posible con el recurso. En un principio, el objetivo estaba muy asociado a recuperar el dorado, una especie autóctona de Córdoba.
Sin embargo, con el tiempo comprendieron que no era posible recuperar una sola especie de manera aislada. Para recuperar el dorado también era necesario recuperar el entorno, el alimento, el hábitat y todo el ecosistema que permite su desarrollo.
Por eso, la mirada se amplió. La fundación dejó de concentrarse solamente en una especie concreta y empezó a pensar en la recuperación integral de la biodiversidad.
Alianzas entre universidad, comunidad y ciencia
Di Chiara destacó el vínculo con la Universidad Nacional de Villa María y sostuvo que las alianzas con centros académicos son fundamentales. Desde su mirada, la fundación aporta el contacto cotidiano con el río, la experiencia de quienes lo recorren y la preocupación social. La universidad aporta la dimensión técnica, científica y metodológica.
El integrante de la fundación valoró que los convenios institucionales se traduzcan en acciones concretas, con trabajo de campo, toma de muestras y tareas de laboratorio. Esa articulación, señaló, permite pasar de la preocupación general por el río a datos concretos que pueden orientar políticas públicas.
También remarcó que la fundación busca evitar quedarse solamente en la queja. Reconoció que existen problemas de contaminación y responsabilidades sociales compartidas, pero planteó que el equipo está “muy orientado en soluciones” y en apoyar y llevar adelante investigaciones científicas con los diferentes investigadores de las universidades.
Una base para comparar el futuro del río
El cierre dejó una idea central. Estos estudios no solo sirven para conocer la situación actual del río, sino también para construir una base de comparación hacia el futuro.
Muchas veces, en la memoria social aparece la idea de que antes el río estaba mejor, que antes se podía usar de otra manera o que hoy está más deteriorado. Pero para transformar esas percepciones en políticas concretas hacen falta mediciones, muestras, datos y continuidad.
La investigación de la Dra. Fernanda Biolé, articulada con la Fundación Río Ctalamochita y con pescadores de la región, permitirá obtener esa información. En esa tarea se cruzan la ciencia universitaria, el conocimiento territorial y la defensa de un bien común que forma parte de la vida cotidiana de Villa María.
Fuente: Sociales al Aire UNVM, entrevista a la Dra. Fernanda Biolé y participación del Lic. Darío Di Chiara, secretario general de la Fundación Río Ctalamochita. [Leer aquí]
Fuente: Sociales al Aire UNVM, entrevista a Fernanda Biole y participación de Darío Di Chiara, integrante de la Fundación Río Calamuchita. [Leer aquí]
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