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El sobreendeudamiento ya no es individual, es el resultado de un sistema que no alcanza

Claudio Boada, presidente de la Unión de Usuarios y Consumidores a nivel nacional participó de una nueva convocatoria en la Comisión de Defensa de los Derechos de los Consumidores y Usuarios de la Cámara de Diputados. Con una extensa trayectoria institucional en el abordaje de conflictos de consumo, planteó que el sobreendeudamiento dejó de ser un problema individual para convertirse en una consecuencia estructural del modelo económico actual, y advirtió que la situación tiende a agravarse en los próximos meses si no se generan herramientas concretas de intervención.

Una nueva etapa en Diputados con el foco en el sobreendeudamiento


“Nuevamente fuimos convocados por la Comisión de la Cámara de Diputados de Defensa de los Derechos de los Consumidores y Usuarios y de Defensa de la Competencia”, explica, marcando la continuidad del trabajo entre organizaciones y el Congreso.

 

En esta oportunidad, la comisión inició una nueva etapa institucional. “Asumió como presidente el diputado Jaski”, señala, recordando que se trata de una renovación que se realiza cada dos años. En ese marco, la reunión tuvo un doble objetivo. “Aprobar las autoridades y tratar el tema del sobreendeudamiento”, un problema que hoy atraviesa a millones de argentinos.

 

Además, destaca un dato relevante para el trabajo de las organizaciones. “Nos pasaron todos los proyectos para que los podamos analizar”, lo que muestra una apertura institucional que permite la participación directa de actores vinculados a la defensa de consumidores.

 
Un diagnóstico compartido, el sobreendeudamiento es estructural


Uno de los puntos más importantes de la reunión fue el consenso alcanzado entre distintos sectores. “El sobreendeudamiento no es una cuestión individual sino colectiva”, afirma, en una definición que cambia el eje del problema.

 

Según explica, esta situación no surge por decisiones aisladas de las personas, sino por condiciones económicas más amplias. “Surge de un sistema económico neoliberal en el cual se pisan los sueldos y las jubilaciones”, describe, vinculando directamente el endeudamiento con la pérdida de poder adquisitivo.

 

Ese diagnóstico fue compartido por distintos actores. Asociaciones de consumidores, centros de estudios económicos y organismos públicos coincidieron en un punto clave. “Los gastos que se analizan en los casos son gastos de supervivencia”, sostiene, dejando en claro que no se trata de consumos excesivos, sino de necesidades básicas.

 

Por eso, advierte que no es un fenómeno pasajero. “No es un momento circunstancial, es progresivo y duradero en el tiempo”, explica, señalando que responde a un deterioro estructural de las condiciones económicas.

 
Críticas al sistema y debate sobre las soluciones


Las discusiones dentro de la comisión se organizaron en dos grandes líneas. Por un lado, una crítica al modelo económico. “Genera sueldos bajos sin posibilidad de sostener los gastos”, resume.

 

Por otro lado, un debate más técnico sobre cómo intervenir. “Se está trabajando sobre las consecuencias”, reconoce, planteando que el desafío es encontrar mecanismos que permitan aliviar la situación de las personas endeudadas.

 

En ese sentido, aparece una coincidencia central que rompe con ciertos prejuicios. “La gente tiene voluntad de pago”, afirma, pero inmediatamente aclara el límite. “Excede sus posibilidades económicas”. Es decir, no se trata de falta de responsabilidad individual, sino de imposibilidad real de cumplir con obligaciones en un contexto de ingresos deteriorados.

 
Una buena noticia institucional y un problema que crece


Entre las conclusiones, destaca un aspecto positivo. “Contentos de tener la apertura a este espacio”, dice, valorando la posibilidad de intervenir en la comisión y de ser consultados de manera permanente.

 

Ese vínculo no es nuevo, sino que viene consolidándose desde gestiones anteriores y continúa en la actual. “Es un vínculo permanente con la Cámara de Diputados”, subraya, señalando la importancia de sostener estos espacios de articulación institucional.

 

Sin embargo, la otra conclusión es más preocupante. “Hay conciencia de que este problema se va a ir agravando mes a mes”, advierte, anticipando un escenario donde el sobreendeudamiento seguirá creciendo si no se toman medidas de fondo.

 
Alternativas en discusión, unificar deudas y bajar intereses


Frente a ese panorama, se están evaluando distintas alternativas. Una de las principales es avanzar hacia mecanismos que permitan aliviar la carga financiera. “Reducir los intereses y la morosidad”, plantea como objetivo central.

 

También se discute una herramienta clave. Evitar la fragmentación de deudas. “No hablar fraccionadamente con cada acreedor”, explica, proponiendo avanzar hacia sistemas de negociación unificada.

 

En ese punto aparece una discusión técnica relevante. Definir dónde se implementaría este tipo de solución. “Si en sede judicial o administrativa”, señala. Y menciona experiencias concretas que pueden servir de referencia, como las OMIC en la provincia de Buenos Aires, que “funcionan muy bien y podrían llevar adelante estas negociaciones”.

 

El objetivo final es claro. Generar un mecanismo que permita a las personas salir del círculo de endeudamiento sin quedar atrapadas en múltiples acreedores y condiciones financieras cada vez más difíciles.

 
Fuente: en exclusivo para Revista Vértices.

 

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