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Elecciones en la UNC, la disputa por el modelo de universidad

Pedro Pérez, decano de FAMAF y candidato a rector de la Universidad Nacional de Córdoba por la lista Vamos, plantea una mirada crítica sobre el presente de la universidad pública en un contexto de crisis económica y política. Con una fuerte impronta en la investigación y la docencia, propone una gestión más activa en la defensa de los salarios, la ciencia y los subsidios educativos, además de cuestionar la distribución de recursos y el rol actual del oficialismo universitario. Entre la discusión presupuestaria, el cambio tecnológico y la soberanía científica, su candidatura pone en debate el modelo de universidad y su lugar en la Argentina que viene.

Una candidatura que nace desde la investigación y la docencia


Pedro Pérez, decano de FAMAF y referente académico con fuerte trayectoria en investigación y formación universitaria, se posiciona como candidato a rector de la Universidad Nacional de Córdoba por la lista Vamos. Su propuesta no surge desde la lógica estrictamente política, sino desde una experiencia concreta en la vida universitaria.

 

“Somos investigadores, hemos formado gente en grado y posgrado, hemos dirigido proyectos de investigación y de extensión”, señala, remarcando que su perfil y el de su espacio buscan representar a quienes habitan cotidianamente la universidad. Desde ahí construye una diferenciación clara. “Creemos que podemos representar mejor a nuestros pares porque vivimos y hemos vivido siempre como ellos”, afirma, poniendo en el centro la docencia y la producción de conocimiento como base de su proyecto político universitario.

 
Defensa de la universidad pública en un contexto de crisis


Uno de los ejes centrales de su candidatura es el enfrentamiento con el oficialismo universitario, no desde lo personal, sino desde una diferencia de diagnóstico. “Entendemos que no está defendiendo lo suficiente a la universidad pública”, sostiene.

 

Aclara que no se trata de negar la estrategia actual, pero sí de marcar sus límites. “Creemos que hay que ser más vehementes en la defensa del salario universitario”, tanto de docentes como de no docentes. En ese sentido, plantea que el deterioro es evidente. “Los docentes tienen un 50% atrasado el salario en términos de capacidad adquisitiva”, explica, vinculando esa caída con el impacto directo sobre el sistema universitario en su conjunto.

 

A ese cuadro se suma otro problema estructural. La crisis de la obra social universitaria. “Se está desfinanciando, sobre todo por la falta de discusión respecto a lo salarial”, advierte, mostrando cómo la cuestión salarial no es solo un problema individual, sino que afecta al conjunto de la comunidad universitaria.

 
Subsidios, becas y una disputa por el sentido de la inversión


Otro punto clave de su propuesta es la defensa de los subsidios educativos. Pero no desde una lógica asistencial, sino como una política estratégica. “Creemos que los subsidios son inversiones, inversiones a la comunidad, a la educación y a la ciencia y tecnología”, afirma.

 

Dentro de ese esquema, menciona tanto subsidios directos como indirectos. Becas estudiantiles, becas de doctorado, financiamiento a la investigación y herramientas como el boleto educativo gratuito. Sobre este último, aporta un dato concreto. “Hoy significa el 40% del presupuesto del sistema de transporte cordobés”, lo que muestra su impacto real.

 

Para él, el problema no es la existencia de estos instrumentos, sino su defensa política en un contexto adverso. La universidad, según su mirada, debería asumir un rol más activo en esa discusión.

 
Medios públicos universitarios y la necesidad de una voz crítica


Uno de los ejes más políticos de su análisis aparece cuando habla del rol de la universidad en la discusión pública. “La universidad no está cumpliendo el rol de tener capacidad crítica para discutir los problemas del momento”, afirma.

 

En ese punto, cuestiona especialmente la situación de los medios universitarios. “Se ha ido mermando la voz de los medios públicos mediante los SRT”, sostiene, refiriéndose a radio, televisión y plataformas digitales de la UNC.

 

Para su espacio, el problema no es solo técnico o presupuestario, sino político. “Hoy no hay un sistema de medios públicos que represente la diversidad de voces de la universidad”, plantea, y propone recuperar ese rol como una herramienta central en un contexto de avance sobre lo público.

 
Distribución de recursos y un modelo en discusión


Lejos de caer en denuncias sin fundamento, plantea una discusión más estructural. “No estoy diciendo que haya algo raro, es una discusión sobre el modelo de universidad”, aclara.

 

Sin embargo, expone datos concretos que evidencian formas de tomar decisiones. La Secretaría de Bienestar Estudiantil tiene un presupuesto de 12.000 millones de pesos, pero “la beca más alta es de 45.000 pesos”. En contraste, desde FAMAF lograron sostener becas superiores. “Podemos sostener becas de hasta 120.000 pesos con recursos propios”.

 

También cuestiona la distribución general de fondos. “Si uno concentra todos los recursos en el área central, no permite una correcta distribución ni una asignación eficiente”, explica. Y agrega otro dato. Las facultades cuentan con apenas 97 millones para mantenimiento, mientras que áreas centrales manejan montos muy superiores.

 

En ese marco, el planteo no es menor. Se trata de discutir cómo se administra la universidad en tiempos de crisis y qué prioridades se establecen.

 
Universidad del futuro, tecnología y cambio de época


Cuando se proyecta hacia adelante, introduce otro eje central. El cambio tecnológico. “Después de la pandemia tuvimos un fuerte cambio en los sistemas de aprendizaje”, afirma.

 

Según su mirada, el oficialismo no logró adaptarse a ese escenario. “Se ha quedado sin propuestas para discutir los problemas de la tecnología y la educación”, sostiene.

 

Como alternativa, plantea experiencias concretas. “Estamos creando un área de tecnología educativa para capacitar a docentes”, explica, entendiendo que el desafío no es solo incorporar virtualidad, sino acompañar a quienes deben enseñarla y gestionarla.

 
Ciencia, soberanía y el sentido estratégico de la universidad


Uno de los pasajes más fuertes de la entrevista aparece cuando vincula ciencia con soberanía. “Un país que produce satélites y radares es un país que tiene autonomía”, afirma, estableciendo una relación directa entre desarrollo científico y capacidad de decisión nacional.

 

La contracara también es clara. “Un país que desfinancia la ciencia deja de tener centrales nucleares, satélites y pensadores”, advierte, ampliando la idea de soberanía más allá de lo tecnológico hacia lo cultural y lo intelectual.

 

Para él, el ataque a la universidad no es casual. “El objetivo principal de atacar a la universidad es por lo que hace bien”, sostiene, defendiendo su rol histórico. “La universidad pública es parte de la identidad nacional”, concluye, en una definición que sintetiza el sentido de su candidatura.

 

Fuente: En exclusiva con Revista Vértices.

 

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