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EMPLEO +26: una apuesta al desarrollo local y al fortalecimiento territorial en Córdoba

La licenciada en Ciencia Política Julieta Utrera analiza el programa Empleo +26 como una política pública que materializa la premisa central sostenida por el gobernador Martín Llaryora: “gobernar es generar trabajo”. En ese marco, plantea que la iniciativa trasciende la creación de empleo para convertirse en una herramienta de desarrollo local, fortalecimiento territorial, capacitación e igualdad de oportunidades en toda la provincia de Córdoba.

El programa Empleo +26, impulsado por el Gobierno de la Provincia de Córdoba, se consolida como una de las principales herramientas de promoción del empleo y fortalecimiento del entramado productivo provincial. Sin embargo, su relevancia trasciende la creación de puestos de trabajo, constituyéndose como una política pública integral orientada a promover el desarrollo territorial, fortalecer capacidades locales y ampliar oportunidades de inclusión social en toda la provincia. La iniciativa parte de una concepción que entiende al empleo como un componente central del desarrollo y no únicamente como una variable económica. Bajo esta perspectiva, la generación de trabajo se vincula con la construcción de ciudadanía, la movilidad social ascendente, el fortalecimiento del capital humano y la consolidación de comunidades más dinámicas e integradas: en otras palabras, el trabajo opera como el principal organizador de una comunidad.

 

Desde el enfoque de las políticas públicas, Empleo +26 expresa una visión estratégica del Estado que busca intervenir sobre una problemática compleja mediante acciones coordinadas entre múltiples actores. De esta manera, a través de un trabajo conjunto y articulado entre los diferentes niveles del Estado, el sector productivo, las instituciones educativas y las organizaciones de la sociedad civil, el programa se constituye como una respuesta efectiva a la crisis del desempleo, promoviendo, además, un fuerte arraigo territorial a través del desarrollo local.

 

Esta complementariedad entre política pública y distintos sectores sociales, refleja una planificación estratégica orientada a maximizar el impacto de las intervenciones estatales. Al coordinar programas que actúan sobre diferentes dimensiones del desarrollo, el Estado fortalece su capacidad para generar respuestas más eficientes y adaptadas a las necesidades de cada territorio. Asimismo, incorpora una visión de desarrollo territorial que reconoce las particularidades y potencialidades de las distintas regiones de Córdoba. El programa busca fortalecer procesos de desarrollo endógeno (interno), promoviendo el aprovechamiento de los recursos, capacidades y actores presentes en cada comunidad para generar crecimiento económico y oportunidades sostenibles.

 

La política adquiere una dimensión especialmente significativa en materia de igualdad territorial y federalización de oportunidades. La decisión de priorizar regiones históricamente más vulneradas, como el sur-sur provincial y el arco del noroeste, expresa una estrategia orientada a reducir las asimetrías existentes entre los distintos territorios de la provincia. En términos del desarrollo territorial, esta decisión puede interpretarse como una política de cohesión territorial, orientada a garantizar que el acceso al empleo, la capacitación y las oportunidades de crecimiento no dependan exclusivamente del lugar de residencia de las personas.

 

La igualdad territorial no implica tratar de manera idéntica a todos los territorios, sino reconocer sus diferentes condiciones de partida y diseñar intervenciones diferenciadas que permitan generar mayores niveles de equidad.

 

En este sentido, la federalización de las políticas de empleo constituye una herramienta fundamental para ampliar oportunidades, fortalecer el arraigo y promover un desarrollo más equilibrado. La generación de empleo en localidades del interior no solo mejora las condiciones económicas de las familias, sino que también contribuye a consolidar comunidades más sostenibles, fortalecer las economías regionales y evitar procesos de migración motivados por la falta de oportunidades.

 

A su vez, la formación y capacitación de los ciudadanos adquiere una relevancia estratégica en el contexto de las transformaciones productivas y tecnológicas contemporáneas. Potenciar las capacidades de las personas para el pleno desempeño de sus actividades implica invertir en capital humano, mejorar la empleabilidad y generar condiciones para una inserción laboral de mayor calidad. Desde esta mirada, la capacitación deja de ser un complemento para convertirse en un componente esencial de las políticas de desarrollo.

 

Empleo +26 constituye una política pública que trasciende la asistencia económica para convertirse en una herramienta de transformación territorial, fortalecimiento de capacidades y construcción de oportunidades. Bajo esta visión, la premisa de que "gobernar es generar trabajo" encuentra una expresión concreta: una política pública que amplía derechos, fortalece capacidades, promueve la cohesión territorial y contribuye a construir una provincia más integrada, equitativa y con mayores oportunidades para todos los cordobeses.

 

Autora:

LIC. JULIETA UTRERA.
POLITÓLOGA

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