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Endeudarse para comer, la nueva cara de la crisis en los hogares cordobeses

Desde el bloque de la Unión de Usuarios y Consumidores en el programa Desde la Gente se advirtió que muchas familias ya no se endeudan para comprar bienes durables, sino para acceder a alimentos básicos. Un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas reveló que casi 9 de cada 10 hogares cordobeses recurrió al fiado, tarjetas o préstamos para comprar comida.

Desde el programa radial Desde la Gente, el bloque de la Unión de Usuarios y Consumidores abordó una de las señales más preocupantes de la crisis social actual. Cada vez más familias se endeudan para poder comer.

 

La advertencia parte de un dato alarmante. Según un informe reciente del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas, casi 9 de cada 10 hogares cordobeses tuvo que recurrir al fiado, a la tarjeta de crédito o a préstamos para comprar alimentos.

 

Desde la Unión de Usuarios y Consumidores se remarcó que detrás de cada porcentaje hay personas, familias y derechos vulnerados. No se trata de una estadística aislada, sino de una realidad cotidiana que muestra hasta qué punto se deterioró la economía doméstica.

 

Aunque la inflación pueda mostrar momentos de desaceleración, la situación social no mejora al mismo ritmo. El problema ya no es solamente cuánto aumentan los precios, sino cuánto perdieron los ingresos frente al costo de vida.

 

El relevamiento del IETSE señala que más de la mitad de los hogares cordobeses no logra acceder plenamente a la canasta básica alimentaria. Ese dato expresa una caída concreta en la calidad de vida.

 

Significa menos carne, menos leche, menos frutas y verduras. Pero también significa algo más profundo. Familias que saltean comidas, adultos que dejan de comer para que coman sus hijos, personas mayores que deben elegir entre medicamentos y alimentos.

 

En ese contexto, el endeudamiento cotidiano se convierte en una forma silenciosa de pobreza. Cuando una familia tiene que financiar alimentos básicos, la crisis deja de ser solo económica y pasa a tocar el núcleo mismo de la dignidad humana.

 

El micro puso el foco en una idea central. No hablamos de consumo suntuario ni de gastos prescindibles. Hablamos de necesidades esenciales. Por eso, que la comida dependa del crédito revela una situación social grave.

 

Muchos hogares recurren al fiado en almacenes barriales, a tarjetas usadas al límite o a préstamos informales con intereses elevados. Esa combinación genera una rueda difícil de cortar.

 

Primero se toma deuda para comprar alimentos. Luego se necesita otra deuda para pagar la anterior. Así, el consumo básico queda atrapado en una lógica de sobreendeudamiento que castiga especialmente a los sectores populares, trabajadores, jubilados y familias con ingresos fijos.

 

Diversos informes nacionales vienen advirtiendo que la mora familiar está en niveles récord y que el sobreendeudamiento ya es uno de los principales problemas sociales del país.

 

Desde una perspectiva de defensa de usuarios y consumidores, el punto es clave. El acceso a la alimentación no puede depender exclusivamente del crédito. Cuando una familia necesita endeudarse para llenar la mesa, el mercado financiero deja de ser una herramienta y se transforma en una carga que profundiza la vulnerabilidad.

 

La Unión de Usuarios y Consumidores sostiene que la alimentación adecuada, el acceso al consumo básico y la protección frente al abuso financiero son derechos fundamentales.

 

El consumidor no puede quedar solo frente a mercados cada vez más agresivos y economías familiares cada vez más frágiles. La crisis del ingreso abre la puerta a prácticas abusivas, endeudamientos informales, intereses desproporcionados y situaciones de dependencia económica difíciles de revertir.

 

Por eso, desde la organización se plantea la necesidad de fortalecer las políticas alimentarias, controlar las prácticas abusivas, promover la educación para el consumo y construir mecanismos de protección para familias sobreendeudadas.

 

El mensaje del micro fue contundente. Una sociedad no puede naturalizar que comer dependa de endeudarse.

 

Detrás de cada número hay una mesa familiar. Hay madres, jubilados y jubiladas, trabajadores, niños y niñas, familias enteras haciendo cuentas para llegar a fin de mes.

 

Hablar de consumo es hablar de dignidad. Y hablar de alimentos es hablar de un derecho que no puede quedar subordinado a la capacidad de endeudamiento de cada hogar.

 

Desde la Unión de Usuarios y Consumidores se reafirmó el compromiso de acompañar, informar y defender los derechos de quienes todos los días sostienen su vida en un contexto cada vez más difícil.

 

El acceso a los alimentos no puede ser un privilegio. Debe ser un derecho garantizado.

 

Fuente: Micro del bloque de la Unión de Usuarios y Consumidores en el programa radial Desde la Gente, basado en datos del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas.

Información

Fuente: Foto Puntal

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