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Entre animales, alimentos y ambiente: los nuevos desafíos de la profesión veterinaria

En el Día del Veterinario, Carolina Sturniolo, veterinaria, docente e investigadora de Río Cuarto, vinculada además a la representación gremial universitaria y la agricultura familiar, propone ampliar la mirada sobre una profesión que atraviesa la salud pública, la producción de alimentos y el ambiente. Desde el paradigma de Una Salud, reivindica la responsabilidad social de los profesionales y plantea desafíos que van desde la relación con los animales de compañía hasta el hambre, las nuevas enfermedades y las desigualdades en el acceso a la tecnología.

Una profesión con responsabilidad social


En el marco del ía del Veterinario, Carolina Sturniolo elige colocar en primer plano una dimensión que muchas veces queda detrás de las competencias técnicas: la responsabilidad social de quienes ejercen la profesión. Para ella, independientemente del ámbito donde trabaje cada veterinario, existe un compromiso que debe atravesar su práctica.

 

“El mensaje sería no olvidarnos nunca que, como profesionales de la salud, debemos tener una responsabilidad social, un compromiso social, sea cual sea el área de la profesión en la que actuemos”, sostiene.

 

Pero esa responsabilidad no consiste solamente en realizar correctamente una tarea. Sturniolo entiende que el conocimiento también puede convertirse en una herramienta para intervenir sobre el territorio: “Como profesionales podemos ser activos transformadores de la realidad en la que estamos, por más mínimas acciones o cosas aisladas que parezcan”.

 

“No priorizar lo individual o económico por sobre el bien común”


Su concepción de la veterinaria parte de una serie de principios que considera inseparables de la formación profesional. “El ejercicio responsable de la profesión siempre es la guía o el principio rector”, señala, para inmediatamente incorporar “la solidaridad, los valores, la empatía” y la voluntad de transformar aquello con lo que no se está de acuerdo.

 

En ese punto introduce una definición que atraviesa buena parte de su mirada profesional y social: “No priorizar en lo individual o lo económico por sobre el bien común”.

 

La veterinaria aparece así no solamente como una herramienta para resolver problemas sanitarios, sino también como una profesión desde la cual preguntarse qué consecuencias sociales tienen las decisiones que se adoptan.

 

De estar en el fondo del patio a integrar las familias


Uno de los cambios más visibles se produjo en la relación cotidiana entre seres humanos y animales. Carolina reconoce una transformación profunda particularmente alrededor de perros y gatos.

 

“Antes eran una cosa que estaba al fondo del patio y cada tanto la gente les hacía algún plan sanitario o alguna vacunación y nada más, y hoy en día son un integrante más de las familias.”

 

La transformación tiene aspectos que considera positivos por “las compañías, los vínculos, los lazos” y las relaciones afectivas que se construyen. Sin embargo, también advierte sobre el riesgo de trasladar necesidades humanas hacia los animales.

 

El riesgo de la sobrehumanización


La especialista introduce allí una discusión cada vez más presente: humanizar excesivamente a los animales de compañía puede terminar desconociendo sus propias necesidades como especie.

 

“También están los riesgos de caer en la sobrehumanización de nuestros animales de compañía”, advierte. Por eso vincula directamente este debate con la tenencia responsable.

 

La pregunta, explica, debería ser “¿qué es lo que necesita mi perro o mi gato?”, algo que “no es lo mismo que me gustaría a mí”. Para Sturniolo, las familias conformadas por humanos y animales constituyen actualmente una realidad que debe ser estudiada y acompañada para evitar problemas, patologías o conductas inapropiadas.

 

Mucho más que atender perros y gatos


Su propia trayectoria permite ampliar la imagen habitual que existe sobre la profesión. Sturniolo no desarrolla su actividad principalmente en la clínica de pequeños animales, sino que su mirada está relacionada con la producción, los alimentos y los sistemas productivos.

 

“Ser veterinaria, en mi caso particular, me da una gran satisfacción por lo que representa la profesión en la sociedad”, expresa. Y agrega: “La satisfacción de aportar a la salud, a la sanidad, en términos de producción de alimentos, también es una tarea muy gratificante”.

 

Desde allí reivindica la posibilidad de utilizar los conocimientos veterinarios para construir “formas, alternativas y sistemas productivos que sean sustentables y que sean saludables”.

 

Una Salud: cuatro dimensiones que están conectadas


Para Sturniolo, comprender la veterinaria contemporánea requiere incorporar el paradigma de Una Salud, una perspectiva desde la cual las distintas dimensiones sanitarias dejan de analizarse de manera aislada.

 

“La veterinaria es una profesión muy amplia que tiene como fin preservar la salud de toda la población y el bienestar de toda la población, ya sea desde el ámbito de la clínica, desde el ámbito de la producción y, obviamente, particularmente desde la salud pública.”

 

Desde esa concepción, explica, “todo está relacionado”: la salud humana, la salud ambiental, la salud animal y la salud vegetal. El desafío consiste entonces en trabajar articuladamente sobre esos pilares.

 

Cambio climático, ambiente y nuevas enfermedades


La aparición de enfermedades nuevas y la reemergencia de otras que parecían controladas tampoco pueden separarse de las transformaciones ambientales.

 

La dirigente menciona “la aparición de nuevas enfermedades, pandemias o emergencias de enfermedades que en otros momentos no estaban o fueron erradicadas y vuelven”, fenómenos que relaciona con el cambio climático y las intervenciones humanas sobre los ecosistemas.

 

La deforestación, los cambios en el uso de la tierra, las migraciones y los desplazamientos de las zonas productivas “van generando un impacto en la cuestión ambiental y en la cuestión epidemiológica”, que finalmente repercute también sobre la salud animal.

 

Veterinaria y agricultura familiar: pensar hasta dónde llega el alimento


Entre los grandes desafíos profesionales aparece uno que trasciende incluso la sanidad: contribuir a que los alimentos efectivamente lleguen a las personas.

 

“Somos profesiones, tanto los agrónomos como los veterinarios, que trabajan en la producción de alimentos”, señala. Desde allí propone que los profesionales también intervengan en la discusión sobre qué modelos productivos permiten cumplir esa función social.

 

“Deberíamos pregonar y proponer sistemas que hagan que los alimentos lleguen a las familias.”

 

Para Sturniolo, la tarea no debería finalizar cuando se garantiza la salud de un animal o de un rodeo. “No solamente cuidar la sanidad o la salud de un animal o de un rodeo, sino pensar en la cadena completa y de cómo lo que nosotros producimos llega como alimento a una familia.”

 

Del hambre a la tecnología: los desafíos de una profesión desigual


Ese horizonte convierte incluso al hambre en una problemática sobre la que veterinarios y profesionales relacionados con la producción pueden aportar. Sturniolo reconoce que se trata de un desafío enorme, pero insiste en que forman parte de la cadena alimentaria y, por lo tanto, “debemos tenerlo presente”.

 

La tecnología constituye el otro gran desafío. Actualmente conviven sistemas productivos “muy de punta, robotizados y con el pleno desarrollo de la inteligencia artificial” con otros territorios donde “ni siquiera hay acceso a internet”.

 

Esa disparidad tecnológica también interpela a la profesión. Para Sturniolo, corresponde trabajar para “tratar de disminuir esas distancias” y conseguir que los avances no profundicen las desigualdades existentes.

 

Una profesión capaz de transformar


Su reflexión por el Día del Veterinario termina así bastante lejos de una celebración exclusivamente profesional. Habla de animales, pero también de personas, alimentos, ambiente, territorio, tecnología y desigualdad.

 

“Hay que hacer que la tecnología sea un beneficio y sea un bien para todos quienes desean acceder”, plantea. La misma lógica atraviesa su concepción general de la profesión: el conocimiento cobra una dimensión diferente cuando puede utilizarse para mejorar colectivamente las condiciones de vida.

 

Por eso, su mensaje vuelve al punto de partida: ejercer responsablemente, actuar con solidaridad y empatía y asumir que un profesional también puede convertirse en un actor de transformación de la realidad, sin colocar “lo individual o lo económico por sobre el bien común”.

 

Fuente: Entrevista a Carolina Sturniolo, veterinaria, docente e investigadora de la Uninversidad Nacional de Río Cuarto, en el marco del Día del Veterinario.

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