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Entre disciplina y pertenencia: la calistenia afianza su lugar en Villa María

La entrenadora analizó el crecimiento de la calistenia en Villa María, la consolidación de su espacio y la comunidad formada alrededor de esta disciplina. En una entrevista exclusiva con Revista Vértices, también advirtió sobre las promesas irreales que circulan en las redes sociales y aseguró que los verdaderos resultados requieren constancia, planificación y dedicación.

Una disciplina que encontró su lugar en Villa María


La relación de Magdalena Vivas Comelli con la calistenia fue creciendo con el paso de los años hasta convertirse en una parte fundamental de su vida profesional y personal. Lo que comenzó como un camino vinculado con el entrenamiento terminó dando origen a un espacio propio y a una comunidad que continúa ampliándose.

 

“Cuando empecé, quizás no imaginaba todo lo que iba a llegar a construir alrededor de este deporte”, reconoció la profesora al observar el recorrido realizado.

 

La entrenadora considera que la disciplina logró consolidarse progresivamente en Villa María. Una señal de ese crecimiento es la llegada de personas que conocen su propuesta a través de diferentes vías.

 

“Hoy recibo alumnos que llegan por recomendación, por publicaciones en redes sociales o incluso después de haber visto alguna entrevista. Eso para mí significa muchísimo, porque habla de un crecimiento que no es solamente mío, sino también de la disciplina y de la comunidad que fuimos formando”, destacó.

 

Cambios que van mucho más allá del cuerpo


Uno de los aspectos que más valora de su trabajo es la posibilidad de acompañar a personas que comienzan creyendo que determinados ejercicios o movimientos están fuera de su alcance. Sin embargo, el entrenamiento sostenido les permite modificar esa percepción y reconocer sus propias capacidades.

 

“Al principio llegan pensando que no son capaces de hacer determinadas cosas y, con constancia y dedicación, terminan descubriendo que sí pueden”, expresó la referente de la calistenia.

 

Los cambios físicos pueden comenzar a observarse después de algunos meses, pero para la entrevistada la transformación más importante no pasa únicamente por la apariencia.

 

“Los cambios físicos muchas veces empiezan a notarse a los dos o tres meses, pero no se trata solamente de eso: también empiezan a tener más fuerza, más energía, más confianza y, sobre todo, a darse cuenta de todo lo que pueden lograr”, explicó.

 

Un verdadero team


El crecimiento del proyecto también permitió reunir a adultos y niños alrededor de una misma propuesta. La intención es que cada clase trascienda el ejercicio físico y se transforme en una experiencia compartida.

 

“Con el tiempo fui formando una comunidad, un verdadero team, tanto con adultos como con niños. Para mí es importante que el entrenamiento no sea solamente venir, hacer ejercicio e irse”, afirmó.

 

Por eso, dentro del espacio se busca fortalecer valores que acompañen la evolución deportiva y personal de cada integrante.

 

“Busco que exista confianza, disciplina, compañerismo y sentido de pertenencia. Que cada persona pueda sentirse parte de algo y que, al mismo tiempo, descubra capacidades que quizás antes pensaba que eran imposibles”, señaló.

 

Un techo para seguir creciendo


La construcción del sector techado representó uno de los avances más importantes de esta etapa. La obra permitió mejorar las condiciones de entrenamiento, reducir la suspensión de clases por cuestiones climáticas y organizar mejor las diferentes actividades.

 

“La idea de hacer un techo era algo que venía planificando desde hacía tiempo. Principalmente porque me permite no perder tantas clases cuando llueve y también resguardar a los alumnos del frío o del calor”, explicó la entrenadora.

 

La ampliación también posibilitó diferenciar los sectores destinados a cada tipo de práctica. “Me permitió dejar el patio para la calistenia y contar con un sector techado destinado a la musculación. Y, por supuesto, tener más espacio y comodidad para trabajar”, agregó.

 

Las redes sociales y la promesa de resultados inmediatos


Las plataformas digitales ayudaron a difundir la calistenia y permitieron que más personas conocieran esta forma de entrenamiento. No obstante, la profesora advierte que esa circulación masiva de información también exige una mirada crítica.

 

“Las redes sociales tienen un papel muy importante porque permiten que la información llegue muchísimo más lejos. Pero justamente por eso también hay que tener cuidado con lo que consumimos y con las promesas que aparecen constantemente”, sostuvo.

 

Entre los contenidos más frecuentes se encuentran los videos que prometen transformaciones corporales rápidas a partir de rutinas muy breves.

 

“Últimamente veo muchísimo las rutinas que prometen que haciendo ‘15 minutos de calistenia militar por día’ vas a conseguir un cuerpo súper marcado en solamente un mes. Y esto incluso me ha pasado con alumnos que llegan preguntándome por ese tipo de rutinas”, contó.

 

“No existe una rutina mágica”


Frente a esas promesas, la especialista fue contundente: ningún entrenamiento puede garantizar por sí solo una transformación física extraordinaria en apenas unas semanas.

 

“La realidad es que no existe una rutina mágica que transforme el cuerpo de esa manera en un mes. Muchas de esas imágenes o videos que circulan en redes son directamente irreales o están generados con inteligencia artificial”, advirtió.

 

Eso no significa que una rutina de 15 minutos carezca de valor. Puede representar un punto de partida y producir mejoras cuando existe continuidad y una planificación adecuada.

 

“Claro que puede servir, especialmente si se hace de manera constante y bien planificada. Pero hay que entender que los resultados dependen de muchísimos factores y que construir un cuerpo fuerte lleva tiempo, constancia y dedicación”, remarcó.

 

Aprender, equivocarse y volver a intentarlo


La consolidación del espacio fue también un proceso de crecimiento personal. Para la entrevistada, uno de los mayores aprendizajes fue comprender que ningún proyecto se construye de manera inmediata.

 

“Las cosas no suceden de un día para el otro. Hay que trabajar, equivocarse, tener miedo, volver a intentarlo y seguir avanzando. Cuando miro hacia atrás, siento que crecí muchísimo, no solamente como entrenadora, sino también como persona”, reflexionó.

 

Actualmente se siente feliz por todo lo alcanzado, aunque reconoce que todavía quedan nuevos desafíos por delante.

 

“Sé que queda muchísimo por aprender y por construir, y eso también es algo que me entusiasma”, aseguró.

 

“Yo pude hacerlo y sé que puedo hacer más”


Al dirigirse a otras mujeres que buscan desarrollar sus propios proyectos, Magui dejó un mensaje centrado en la perseverancia y en la necesidad de no abandonar los objetivos ante las críticas.

 

“Les diría que no bajen los brazos, que sigan adelante y que luchen por sus sueños, porque todo llega. Que no escuchen las críticas de los demás y que no les den importancia a los malos comentarios, porque solo nosotras sabemos lo que nos costó llegar hasta donde estamos”, expresó.

 

Finalmente, imaginó qué le diría a aquella joven que, cinco años atrás, todavía tenía dudas y temores sobre el camino que estaba comenzando:

 

“Anímate, porque vas a conseguir eso que tanto anhelás. Sé que tenés miedo, pero lo vas a lograr. Y el día que lo consigas, cuando te des cuenta de que pudiste superarte a vos misma, vas a decir: ‘Yo pude hacerlo y sé que puedo hacer más’”.

 

Fuente: Entrevista exclusiva de Revista Vértices a Magdalena Vivas Comelli.

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