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Explosiones, evacuación y desesperación: el dramático relato de una sobreviviente villamariense

María José Villarreal, profesional oriunda de Villa María, regresó junto a su familia a la ciudad luego de vivir momentos de extrema tensión durante el incendio que afectó al hotel Viva Dominicus Beach, en Bayahíbe, República Dominicana. La villamariense relató cómo comenzó el fuego, la desesperada evacuación de cientos de turistas, las pérdidas materiales sufridas y las dificultades que enfrentaron durante las horas posteriores al siniestro. Aunque la familia perdió gran parte de sus pertenencias, todos sus integrantes lograron salir ilesos y ya se encuentran nuevamente en Villa María.

El incendio en Bayahíbe

 

El incendio se produjo en el complejo hotelero Viva Dominicus Beach, ubicado en Bayahíbe-La Romana, República Dominicana, donde densas columnas de humo comenzaron a salir desde sectores de búngalos con techos de paja y terrazas al mar.

 

Según los primeros reportes difundidos tras el siniestro, el fuego se propagó rápidamente por una parte importante del establecimiento, favorecido por la presencia de materiales vegetales en algunas estructuras y por las condiciones del viento.

 

El operativo de emergencia obligó a evacuar a unas 1.700 personas. Las autoridades locales confirmaron además la muerte de una turista italiana de 46 años por inhalación masiva de humo, mientras que otras diez personas debieron ser internadas y recibir atención médica.

 

En ese contexto se encontraba María José Villarreal, quien había viajado junto a sus hijas, sus padres, su hermana y otros familiares para disfrutar de unas vacaciones que terminaron transformándose en una experiencia dramática.

 

Una mañana que comenzó como cualquier otra

 

Lo que debía ser una jornada más de descanso terminó convirtiéndose en una situación de emergencia. El incendio comenzó alrededor de las 11 de la mañana del viernes, cuando María José se encontraba alojada junto a sus hijas en una de las habitaciones del complejo.

 

“Vi que había humo y escuché una alarma muy suave”, recuerda.

 

Al asomarse observó que una llama comenzaba a salir desde el techo de paja de la recepción, una característica constructiva habitual en gran parte del hotel. En ese momento decidió actuar rápidamente.

 

Tomó la documentación, recuperó los elementos de valor que tenía guardados en la caja fuerte, cargó celulares y cargadores y salió junto a sus hijas. Todavía pensaba que quizás estaba exagerando.

 

Sin embargo, segundos después comprobó que el peligro era real.

 

El fuego avanzó en cuestión de minutos

 

Cuando la familia abandonó la habitación y volvió la vista hacia el complejo, la situación había cambiado por completo.

 

“Cuando nos dimos vuelta, nuestra pieza ya se estaba incendiando”, relata.

 

El fuego se desplazó rápidamente a través de los techos de paja que conectaban distintas construcciones. Según recuerda, en menos de media hora gran parte del sector quedó devastado.

 

“Mucha gente no pudo sacar absolutamente nada”, explica.

 

A su entender, una de las dificultades fue la falta de presión de agua para intentar controlar el foco ígneo durante los primeros minutos.

 

“Pienso que si hubiera habido más presión se hubiera podido manejar el foco”, sostiene.

 

Pero las llamas avanzaron con velocidad y comenzaron a extenderse de un sector a otro del complejo.

 

Una evacuación marcada por la incertidumbre

 

A medida que el incendio se expandía, los huéspedes fueron evacuados hacia distintos sectores del predio. En un primer momento los dirigieron hacia la playa.

 

Sin embargo, poco después descubrieron que tampoco allí estaban completamente a salvo.

 

“Donde yo estaba atrás de la playa estaba el comedor”, explica.

 

La situación se volvió todavía más delicada por la presencia de cocinas, garrafas y otros elementos inflamables. La familia se desplazó nuevamente junto a cientos de turistas hacia otra zona del complejo.

 

Minutos después comenzaron las explosiones: “Empezaron a explotar los vidrios y las garrafas”, recuerda. La escena quedó grabada en su memoria “la desesperación de la gente en la playa era enorme”, afirma.

 

Lo puesto y nada más

 

Las consecuencias materiales fueron devastadoras. María José perdió valijas, ropa, calzado y prácticamente todas las pertenencias que había llevado al viaje. Sus hijas atravesaron una situación similar.

 

“Perdí valijas, perdí todo”, resume.

 

Muchas personas quedaron únicamente con la ropa que llevaban puesta al momento de la evacuación. Algunas lograron rescatar pasaportes y documentación. Otras ni siquiera tuvieron tiempo para hacerlo.

 

La villamariense considera que haber recordado la clave de la caja fuerte en medio de la desesperación fue determinante.

 

“Se me iluminó y me acordé la clave” gracias a eso pudo recuperar la documentación personal de toda la familia, evitando complicaciones aún mayores para regresar al país.

 

Horas de espera y pocas respuestas

 

Tras la evacuación comenzó otra etapa difícil: la incertidumbre. La familia permaneció durante horas sin saber qué ocurriría ni dónde pasarían la noche.

 

Recién cerca de las ocho y media de la noche les asignaron habitaciones en otro hotel. Hasta ese momento todo fue espera.

 

“Nos juntamos nuevamente tipo cinco de la tarde y recién a las ocho y media nos designaron una habitación”, recuerda.

 

Sus padres, su hermana y su sobrina se encontraban alojados en habitaciones más alejadas del foco principal del incendio. Ellos lograron rescatar una mayor cantidad de pertenencias.

 

Sin embargo, también debieron abandonar rápidamente el lugar y trasladarse a un descampado junto a otros turistas mientras avanzaba la emergencia.

 

Cuestionamientos al operativo

 

Más allá del alivio por haber salido con vida, Villarreal expresa cuestionamientos sobre el manejo de la situación. Considera que faltaron protocolos claros y una mejor organización durante la evacuación.

 

“Personalmente opino que no hubo protocolo ni tampoco cuidado”, afirma.

 

Según relata, muchas personas quedaron sin información precisa durante largos períodos y debieron resolver cuestiones básicas por sus propios medios. A eso se sumó el problema de la vestimenta.

 

La familia había salido apresuradamente con ropa de verano, ojotas y elementos mínimos. Horas después debieron improvisar soluciones para continuar el viaje.

 

“Conseguimos medias para las chicas en los aeropuertos”, cuenta.

 

El desafío de recuperar lo perdido

 

Ahora comienza una etapa distinta, vinculada a seguros, reclamos y recuperación de bienes. La turista explica que muchas de las pertenencias quedaron dentro de las habitaciones incendiadas.

 

Incluso elementos que estaban guardados en cajas fuertes.

 

“Supuestamente las cajas fuertes no se prenden fuego”, señala.

 

Sin embargo, todavía existen numerosas dudas sobre el estado real de los objetos que permanecieron dentro del complejo. La situación afecta a decenas de familias que perdieron equipaje, dispositivos electrónicos, ropa y efectos personales.

 

“Yo sinceramente siento que perdí todo”, expresa.

 

El alivio de estar nuevamente en casa

 

A pesar de las pérdidas materiales y de la experiencia traumática vivida, María José destaca un aspecto por encima de cualquier otro. Toda su familia logró salir a tiempo. Ninguno de sus seres queridos sufrió lesiones.

 

Y después de días marcados por la tensión, la incertidumbre y el cansancio, pudieron regresar a Villa María.

 

“Hoy volvimos a casa”, resume.

 

Una frase sencilla que, después de haber visto avanzar las llamas sobre el lugar donde se alojaban, adquiere un significado mucho más profundo.

 

La familia ya se encuentra nuevamente en la ciudad, intentando recuperarse de una experiencia que transformó unas vacaciones soñadas en una situación límite, pero con la tranquilidad de haber podido regresar juntos y a salvo.

 

Fuente: En exclusiva para Revista Vértices.

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Fuente: Foto Mdz Online

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