Federico Fumiato: “La crisis climática volvió vital la planificación territorial”
Pensar el territorio antes que reaccionar a las crisis
Mientras buena parte de los gobiernos concentran sus esfuerzos en resolver las urgencias cotidianas, Capilla del Monte decidió abrir un proceso de planificación de largo plazo. Bajo el nombre Capilla 2050, el municipio comenzó un Plan de Ordenamiento Territorial Participativo que busca definir, junto a la comunidad, cómo quiere crecer la ciudad durante los próximos veinticinco años.
La iniciativa no surge de manera aislada. Es el resultado de un proceso iniciado en 2024 con la Diplomatura en Ordenamiento Territorial desarrollada para la cuenca del río Dolores-San Marcos, integrada por Capilla del Monte, San Marcos Sierras, San Esteban, Los Cocos, La Cumbre y Charbonier. Ese trabajo, impulsado junto a universidades, gobiernos locales y organismos provinciales, permitió pasar de los diagnósticos técnicos a una agenda concreta de políticas públicas.
"Decidimos pasar del diagnóstico a la acción", resume Fumiato. Esa decisión derivó en la creación del Ente Intermunicipal Sierra Norte, organismo que hoy coordina y que busca construir soluciones regionales para problemas que ya no respetan límites administrativos.
Un territorio que comparte mucho más que límites políticos
El entrevistado explica que las seis localidades forman parte de una misma subcuenca hídrica y comparten desafíos ambientales, sociales y productivos muy similares. Por eso considera que resulta insuficiente que cada municipio planifique de manera aislada.
A partir de esa mirada regional comenzaron a construirse políticas comunes vinculadas a la gestión del riesgo, el saneamiento de la cuenca, el cuidado del agua, la educación ambiental, la gestión integral de residuos y el ordenamiento territorial, competencia que la legislación provincial asigna a cada municipio respecto del uso del suelo.
Dentro de ese esquema, Capilla del Monte decidió impulsar su propio plan local. La ordenanza fue aprobada recientemente por el Concejo Deliberante y abrió una etapa de participación comunitaria donde vecinos, instituciones, organizaciones sociales, profesionales, sectores productivos y organismos públicos debatirán cómo imaginan la ciudad hacia el año 2050.
"La comunidad tiene que evaluar cómo está hoy Capilla del Monte, cuáles son sus dificultades, cuáles son sus posibilidades y proyectar cómo quiere desarrollarse durante los próximos veinticinco años", explica.
La crisis climática dejó de ser un debate teórico
Para el dirigente, el cambio climático dejó de ser una discusión académica para convertirse en un condicionante central de cualquier política pública.
"Lo que antes parecía una exquisitez, como planificar a largo plazo, hoy se volvió vital", sostiene.
Según explica, Capilla del Monte y toda la región serrana atraviesan un escenario particularmente complejo. Los incendios de 2020 y 2024 devastaron buena parte de la cuenca, mientras que la región viene de soportar una de las sequías más profundas de las últimas seis décadas, al mismo tiempo que registra un importante crecimiento poblacional.
Todo ese conjunto de factores obliga a modificar la manera de pensar el territorio. Fiumato advierte que los cambios de paradigma requieren tiempo porque implican transformaciones culturales además de modificaciones normativas.
"La urgencia siempre termina tapando lo importante", señala, convencido de que la planificación debe convertirse en una política permanente y no únicamente en una respuesta frente a las emergencias.
Aprender a convivir con el riesgo
Uno de los aprendizajes más importantes que dejó el incendio del año pasado fue reconocer que las comunidades serranas no estaban preparadas para afrontar eventos de semejante magnitud. Por ese motivo, antes incluso de poner en marcha el Plan Capilla 2050, se impulsó un nuevo sistema regional de Defensa Civil y Gestión Integral del Riesgo, aprobado por varios municipios de la cuenca.
Fiumato compara esa experiencia con países como Chile, donde la población convive cotidianamente con terremotos y tsunamis.
"Allí hay cartelería, protocolos, sistemas de alerta y la comunidad sabe cómo actuar. Nosotros no teníamos nada de eso", explica.
Para el concejal, construir resiliencia implica que toda la sociedad conozca cómo actuar frente a incendios, sequías u otras emergencias, entendiendo que estos fenómenos ya no serán excepcionales sino cada vez más frecuentes.
"La gestión del riesgo es la base de cualquier proceso de restauración. Si primero no evitamos que vuelva a ocurrir el evento, todo lo demás termina siendo en vano", afirma.
Turismo, ambiente y economía: un nuevo equilibrio
Otro de los ejes centrales del plan consiste en revisar el modelo de desarrollo turístico de la región. El coordinador del Ente Intermunicipal sostiene que el turismo atraviesa transformaciones profundas impulsadas por cambios tecnológicos, culturales y económicos que obligan a repensar las estrategias tradicionales.
"La forma en que la gente viaja cambió y va a seguir cambiando", sostiene.
En ese escenario considera que las localidades serranas deben abandonar la competencia entre sí y comenzar a construir propuestas regionales complementarias. Según explica, Punilla perdió protagonismo frente a otros destinos cordobeses justamente por la falta de articulación entre municipios.
Para Federico, el desafío consiste en identificar qué experiencias busca el visitante contemporáneo y organizar una oferta capaz de responder a esas nuevas demandas. En ese contexto entiende que Capilla del Monte posee ventajas comparativas muy importantes relacionadas con la naturaleza, la espiritualidad y determinadas experiencias culturales que todavía no han sido suficientemente desarrolladas desde una estrategia común.
"Hay oportunidades enormes, pero primero hay que organizarlas", resume.
El territorio también necesita identidad
Más allá del turismo y la economía, el entrevistado insiste en que el ordenamiento territorial también implica discutir la identidad de una comunidad. Por eso considera indispensable que el proceso no sea impuesto desde un gobierno ni desde un sector económico determinado.
"Cuando un solo sector intenta imponer un modelo aparecen resistencias muy fuertes", advierte.
El objetivo del Plan Capilla 2050 es precisamente construir consensos donde todos los actores cedan parte de sus posiciones para alcanzar acuerdos duraderos sobre el perfil de ciudad que desean construir. Esa búsqueda de una identidad compartida aparece como uno de los pilares del proyecto.
Los jóvenes deben imaginar el futuro
Uno de los aspectos más novedosos del plan es la metodología diseñada para incorporar la mirada de las nuevas generaciones. Fiumato considera que las formas tradicionales de participación muchas veces terminan alejando a los jóvenes.
Por eso el lanzamiento público incluirá un recorrido interactivo mediante códigos QR donde estudiantes viajarán simbólicamente al año 2050 para observar cómo imaginan Capilla del Monte dentro de veinticinco años. Luego deberán regresar al presente y dialogar con su "yo actual", planteando qué decisiones deberían tomarse hoy para alcanzar ese futuro deseado.
"Hay que estimular la imaginación de un futuro que no sea distópico", explica.
El objetivo es que los jóvenes no sean únicamente consultados sino protagonistas de un proceso cuyos resultados impactarán directamente sobre sus propias vidas. Además, sostiene que los temas ambientales aparecen hoy entre las principales preocupaciones de la juventud serrana, por lo que generar herramientas participativas resulta una necesidad estratégica.
Una planificación construida entre todos
Consultado sobre quiénes deben participar en este proceso, Fumiato evita elaborar una lista cerrada. Considera indispensables a las organizaciones comunitarias, por ser quienes sostienen diariamente el tejido social; a las instituciones educativas, por su capacidad de producir conocimiento; y a los pueblos originarios, cuya memoria ancestral aporta otra manera de comprender el territorio.
Pero inmediatamente incorpora otros sectores que históricamente pocas veces fueron convocados a este tipo de debates. Menciona a desarrollistas, inmobiliarias, constructores, sectores productivos, iglesias, organizaciones religiosas y actores económicos que también forman parte de la vida cotidiana de la ciudad.
Todos ellos —afirma— construyen comunidad y deben formar parte de las discusiones si realmente se pretende alcanzar consensos duraderos.
"Entre todos tenemos que encontrar puntos comunes para construir una identidad que nos permita proyectarnos durante los próximos veinticinco años", concluye.
Un proceso que ya tiene antecedentes y busca dar un paso más
Aunque Capilla 2050 representa una experiencia novedosa, Fiumato aclara que existen antecedentes importantes de ordenamiento territorial en distintas localidades cordobesas, como San Marcos Sierras, Ciudad Parque y Villa General Belgrano, entre otras.
Sin embargo, considera que la articulación regional impulsada desde el Ente Intermunicipal Sierra Norte constituye un paso superador, ya que combina planificación local con estrategias compartidas entre municipios que integran un mismo sistema ambiental y social.
Desde su doble rol como concejal de Capilla del Monte y coordinador del Ente Intermunicipal, además de sus responsabilidades académicas y comunitarias, entiende que el gran desafío consiste en construir políticas que trasciendan los períodos de gobierno y permitan que las decisiones adoptadas hoy sigan orientando el desarrollo del territorio durante las próximas décadas.
Fuente: En exclusiva para Revista Vértices.
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