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Graciela Bisotto y la agenda 2026: consenso, territorio y gestión sin grieta

Graciela Bisotto, legisladora del departamento Juárez Celman y ex Pte. UCR Circuito La Carlota en el periodo 2015-202, analiza una agenda 2026 que anticipa “copiosa” y atravesada por un clima preelectoral. Con peso técnico en la dinámica parlamentaria y un perfil de amplitud dirigencial y geográfica, la legisladora reivindica el monobloque como herramienta para el dialogo. Defiende el consenso por sobre la confrontación y sitúa en el centro las urgencias del interior, con salud como prioridad.

Una agenda “copiosa” y atravesada por el año político


Comienza la referente del sur cordobés “Creo que va a ser este año copiosa”, sostiene, y remarca que hay “muchos temas” pendientes del año pasado. Para Bisotto, la agenda se arma “siempre en relación a lo que va pasando” en un escenario “demasiado globalizado”, aunque reconoce que hay un componente que no le agrada “mucho político”, por tratarse de “un año previo al año de elección”. En ese marco, advierte que “cada uno va a tratar de diferenciarse” y que eso ordena prioridades y discursos con lógica de campaña.

 
Seguridad y vínculo operativo con el territorio


Sobre seguridad, aclara que “todavía no hay” un proyecto formal, pero concede que es “una preocupación” central en la provincia. En su caso, lo aborda desde el contacto directo con el territorio “departamental”. Relata que mantuvo “una reunión con el comisario departamental” para evaluar “en qué condiciones está el departamento”, “qué es lo que le hace falta” y “cuáles son las necesidades”, describiendo esos encuentros como “periódicos” y “muy productivos”.

 

Incluso aporta un dato de evolución del delito y un respaldo explícito a la fuerza local “Tenemos estadísticas que hablan de que el robo domiciliario ha disminuido”. Y agrega una defensa institucional “Tenemos una policía que trabaja muy bien”, “en conjunto”, con “un gran equipo de investigaciones”, coordinando “muy mancomunalmente” con Fiscalía, lo que a su entender explica que parte de lo que ocurre “nunca llegue a ser al 100%”, aunque subraya que “eso que falta significa un vecino”.

 
El discurso de Llaryora, anuncios y “chicanas” que no suman


Al evaluar la apertura de sesiones del gobernador, reconoce que hubo “cosas que estuvieron bien”, especialmente “los anuncios de qué es lo que se va a trabajar durante el año”. Pero marca un límite claro al señalar “políticas que no eran necesarias en una apertura de sesiones”, dentro de un “juego” que dice no gustarle. Aclara que no lo lee como un problema de “confrontativo” en sí, sino como un modo de “buscar estas chicanas políticas” que rechaza “de ningún lado”, ni “del oficialismo” ni “de la oposición”.

 

En su mirada, la vara debe ser otra “lo que tenemos que tener presente siempre es qué es lo que necesita la gente”. Y fundamenta esa idea en la lógica representativa “Cuando cada uno deposita el voto, lo hace pensando en que ese representante va a representar sus intereses, va a representar lo que necesita”. Por eso concluye que esas escenas “no son necesarias” ni “en un discurso de apertura” ni en espacios donde no exista una “necesidad” real.

 
Salud primero, y el interior frente a la lógica capitalina


Bisotto explica su trabajo territorial con herramientas concretas “tengo oficinas legislativas”, una en “La Carlota” y otra en “Huanchilla”, además de una modalidad “móvil” que recorre otras localidades. Desde esa experiencia sostiene que en el interior las demandas se concentran “sobre todo en salud”, porque “resulta sumamente difícil acceder a turnos”, y porque hay un patrón estructural “atiende en Córdoba Capital”, o a escala país “atiende en Buenos Aires”. Describe una asimetría persistente entre “donde está la tecnología” y “el interior”, con “realidad totalmente distinta”.

 

Frente a quienes cuestionan que esas asistencias “no es la función del legislador”, ella responde sin rodeos “yo sí creo que la función del legislador es ayudar a quien más pueda desde el lugar donde se pueda”. Y baja esa definición a la vida cotidiana “a veces es tan simple como un trámite por internet que una persona no lo puede hacer”.

 

En el orden de prioridades, lo sintetiza así “salud es primero”, y luego ubica “educación y seguridad”. También explica que en el interior “seguridad no sea uno de los principales” como en grandes urbes, porque las realidades “no son las mismas… simplemente son diferentes”, entre localidades pequeñas, comunas y tres centros urbanos mayores “La Carlota, General Levalle y General Cabrera”.

 
País, resiliencia y deudas urgentes como jubilaciones


Cuando mira la situación nacional, reconoce “una situación difícil” en lo “socialmente” por el aumento de la “grieta”. A la vez valora “la baja de la inflación” y percibe “una confianza en el gobierno para que la Argentina funcione”, con una idea transversal “si esto funciona nos va bien a todos, no importa de qué partido político seas”. Pero advierte “hay grandes falencias” y define temas “de los jubilados” y “de salud” como obligaciones impostergables.

 

En una de sus frases más contundentes, pide no perder el contacto con la calle “siempre hagan pisar el piso firme de la calle”, porque en Córdoba Capital “a veces se pierda la visión de lo que pasa realmente en el territorio”. Y sobre jubilaciones lo formula en términos de vida material “esto de lo que cobra un jubilado… es imposible de que pueda vivir”, insistiendo en que es “una deuda desde hace muchísimo tiempo”. Su criterio es gradualista pero explícito “aunque sea poquito, pero hay que tratar de ir solucionándolo” y remata con una autocrítica colectiva “si hubiéramos intentado un poquito cada año, quizás a esta altura no estaríamos hablando de esto”.

 
Monobloque, libertad de voto y una ética del consenso


Bisotto se define desde un posicionamiento institucional “yo me encuentro en un monobloque donde puedo decidir qué es lo que considero que está bien y qué es lo que considero que está mal”. En esa lógica, admite acuerdos puntuales “tenemos cosas en las que estamos de acuerdo con el oficialismo” y diferencias “y muchas otras en las que no”, defendiendo la libertad de voto como coherencia.

 

Su norte político es evitar absolutismos “no todo lo que dicen que está enfrente está mal, ni todo lo que digo es la verdad absoluta”. Por eso sostiene que el camino es “sentarse con el diálogo” y “tratar de consensuar”, con un criterio de utilidad pública “que cada una de las leyes… les sea útil a la mayor proporción de cordobeses”. Reconoce límites estructurales “no hay ninguna ley que vaya a beneficiar a todos”, pero plantea una regla de diseño “que el perjudicado sea la menor cantidad posible y que el favorecido sea la mayor cantidad posible”.

 

En esa línea, cierra con una idea de responsabilidad personal “la tranquilidad de poder acostarme todas las noches pensando que hice lo mejor”.

 
Gestión en territorio y la consigna práctica


En el final, la legisladora insiste en que “lo único que no vale es la gestión que no se hace”. Reivindica logros concretos y el método de insistencia “golpear y golpear y golpear puertas” para destrabar obras. Resume su postura con una frase que funciona como marca de estilo “El no lo tenemos asegurado, tratemos de conseguir el sí”. Desde esa ética de lo posible, reafirma el cierre político que ordena toda la entrevista “el consenso es lo mejor”, “la confrontación yo no la elijo”, y su objetivo declarado “pensar en lo que le resultaría mejor a cualquier ciudadano común”.

 

Fuente: En exclusivo para Revista Vertices.

 

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