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Grandes grupos, menos alternativas: el desafío de pymes y cooperativas de cara al futuro

Un análisis de la Unión de Usuarios y Consumidores, filial Villa María, muestra que 40 empresas reúnen el 67,5% de la leche producida en Argentina. Mientras las compañías más grandes siguen ganando terreno, las pymes y el cooperativismo pelean por sostener la diversidad de lo que se produce, los puestos de trabajo que genera y las opciones que le quedan a quien consume. Y el horizonte no ayuda: la desregulación en marcha parece hecha a medida de quienes ya tienen la escalera más alta para subirse a ella.

El precio que vemos en la góndola es apenas la punta visible de la cadena láctea. Detrás está la estructura empresarial que decide qué se produce, qué llega a los estantes y cuánto margen les queda a las pymes y cooperativas frente a los gigantes del sector.

 

Tomando como base el Ranking de Industrias Lácteas 2025-2026 del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), la Unión de Usuarios y Consumidores, filial Villa María, analizó cómo se reparte la torta entre los principales jugadores.

 

Dos de cada tres litros en 40 empresas


El 67,5% de la leche que se produce en el país —unos 22 millones de litros diarios— pasa por apenas 40 empresas. Las diez primeras concentran el 47,5% del total: casi uno de cada dos litros argentinos. Y en la cima, solo dos grupos explican el 22,6% de la producción nacional.

 

El propio OCLA aclara que Argentina todavía tiene una estructura menos concentrada que otros grandes países lecheros —acá el Top 5 reúne el 36%, contra más del 80% en otros mercados—. Pero la tendencia del último año va en una sola dirección: crecen más las empresas grandes.

 

Las pymes pierden terreno, el cooperativismo también


La producción nacional creció un 6,9% en el período analizado, pero las empresas del ranking crecieron un 9,8% mientras las que quedaron afuera —las más chicas— apenas subieron un 2,9%. Para el Observatorio, eso sugiere que hay leche corriéndose de las pymes hacia los grandes grupos, algo que no es solo un dato de volumen: esas empresas sostienen empleo y valor agregado en pueblos y ciudades del interior.

 

El cooperativismo muestra el retroceso más marcado (pero esconde su potencial de articulador con productores y desarrollador de la economía regional a pesar de su marginal actualidad dentro del ranking). Hoy recibe apenas el 3% de la leche industrializada, cuando en 1994 recibía el 33% (en el mundo, las cooperativas manejan más del 40%). Sigue fuerte en el tambo —donde concentra cerca de un tercio de la producción primaria—, pero perdió casi todo su lugar en la industrialización y la venta.

 

Capital nacional vs. transnacional


El 85% de las empresas del ranking es de capital nacional, pero juntas reúnen el 61,3% de los litros. El 15% restante, de capital transnacional, se queda con el 38,7%. Un dato resume la tendencia: tras una compra reciente, un solo grupo empresarial pasó a controlar el 14,2% de toda la leche producida en el país, en una operación donde el 80% de una empresa cambió de dueño y el 20% quedó en manos del socio vendedor original.

 

Cuánto empleo explican las multinacionales


La cadena láctea completa genera en Argentina cerca de 180.000 puestos de trabajo. Pero para medir el peso real de las multinacionales del ranking hay que mirar solo el eslabón de industrialización, que según datos oficiales del Ministerio de Trabajo (SIPA) reúne unos 36.000 puestos registrados.

 

Sobre ese universo, las principales empresas de capital transnacional que integran el ranking emplean en conjunto unas 4.000 personas. Es decir, las multinacionales explican apenas el 11-13% del empleo formal de la industrialización láctea. El resto —más del 85%— corresponde a capital nacional: la principal empresa láctea del país, una histórica cooperativa y el universo de pymes.

 

El contraste se ve empresa por empresa. La transnacional que lidera el ranking emplea alrededor de 1.100 personas para procesar 3,65 millones de litros diarios. La principal empresa láctea de capital nacional —aunque con una porción de su paquete accionario en manos extranjeras desde hace más de dos décadas— emplea entre 3.100 y 5.000 personas para procesar un volumen similar, 3,15 millones de litros diarios: dos o tres veces más gente para mover casi lo mismo.

 

Y la cooperativa histórica del sector, que en su mejor momento llegó a tener 4.700 empleados procesando 4 millones de litros diarios, hoy —tras declarar su propia quiebra en abril de 2026— conserva apenas 178 puestos de trabajo. A más escala y automatización, menos empleo por litro: y son las empresas nacionales las que hoy sostienen la parte más pesada de esa ecuación laboral.

 

De cara al futuro: la desregulación como acelerador


Esta consolidación no ocurre en el vacío: coincide con un momento de desregulación creciente, donde se corren o desaparecen reglas que antes ponían algún límite a las fusiones y al poder de negociación de las cadenas más grandes. Los actores que lideran el ranking no solo tienen más litros: tienen respaldo financiero, presencia mediática y mejores herramientas para cubrirse frente a la incertidumbre comercial externa y los vaivenes geopolíticos.

 

Una pyme o cooperativa enfrenta esos mismos vaivenes con mucha menos espalda financiera. Si a esa asimetría se le suma un Estado que regula menos las fusiones, el resultado no es una cancha más pareja, sino más inclinada hacia quienes ya iban ganando.

 

Defender la diversidad productiva


Para la Unión de Usuarios y Consumidores, la concentración empresarial no es una discusión abstracta: incide en las opciones de la góndola, la competencia entre marcas y el precio que pagan las familias. "Que la concentración no se pague con tus derechos", resumió la filial al presentar el informe, reclamando transparencia en la formación de precios, controles frente a las fusiones y un lugar real para las asociaciones de consumidores en el seguimiento de estos procesos.

 

Sostener a las pymes y devolverle protagonismo al cooperativismo no es nostalgia productiva: una cadena con más actores amplía las alternativas, fortalece las economías regionales y evita que las decisiones sobre un alimento esencial como la leche queden en cada vez menos manos.

 

Fuentes:

 

Unión de Usuarios y Consumidores, filial Villa María, publicación sobre el control de la producción láctea nacional, basada en el Ranking de Industrias Lácteas 2025-2026 del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).

 

Secretaría de Política Económica, informe de cadena de valor láctea (dato de empleo registrado vía SIPA)

 

Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social; Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA)

Información

Fuente: Foto Portal Lechero

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