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Guillermo Sirio, “las pymes también trabajan, producen y hoy están asfixiadas”

Guillermo Sirio, referente empresarial nacional con base en la provincia de Buenos Aires, dirigente pyme y representante de uno de los sectores productivos más golpeados por el actual modelo económico, analiza las tensiones entre el equilibrio macroeconómico y la crisis del mercado interno. En una extensa entrevista, advierte sobre caída del consumo, deterioro salarial, tarifas elevadas, retroceso industrial, pérdida de empleo y concentración económica, mientras cuestiona a una dirigencia económica “desconectada de la producción real”. Entre críticas al esquema energético, advertencias sobre pobreza infantil y una fuerte defensa del entramado pyme nacional, el dirigente sostiene que Argentina atraviesa una estabilidad frágil construida sobre el sacrificio del trabajo, la producción y la clase media.

Primera etapa de la nota


Una economía con equilibrio macro, pero sin mercado interno


Guillermo Sirio parte de una definición que ordena todo su análisis. “Siempre las decisiones económicas tienen mucho de decisiones políticas”, afirma al ser consultado por la estabilización parcial de algunas variables macroeconómicas y por los respaldos internacionales al gobierno de Javier Milei.

 

El referente empresarial reconoce que “hay equilibrio macroeconómico”, pero inmediatamente introduce una duda central. “Lo que no sé es si es sostenible, porque lo que no se está cumpliendo es con el rol del Estado”. Para el empresario bonaerense, el problema no está solo en mostrar números fiscales más ordenados, sino en entender qué costo social y productivo tiene ese orden.

 

Según su mirada, la sociedad y los sectores productivos siguen pagando impuestos, pero el Estado recorta ejecución y abandona funciones esenciales. “Si nosotros tenemos que la sociedad en su conjunto hace un gran esfuerzo pagando impuestos, los diferentes sectores productivos cumplimos y pagamos los impuestos, pero los Estados no ejecutan presupuestos para lograr el equilibrio fiscal, evidentemente estamos en un problema”, advierte.

 

El campo, la energía y los dólares que sostienen el modelo


El dirigente empresarial reconoce que el país logró superávit comercial y cierta disponibilidad de divisas, pero advierte que eso tiene una explicación concreta. “Lo tenemos porque el campo ha aportado miles de millones de dólares”, señala. A eso suma el aporte energético, con exportaciones cercanas a los 10 mil millones de dólares.

 

Sin embargo, ese resultado tiene un reverso. Para el referente productivo, el uso del costo energético como variable de equilibrio impacta sobre la industria y el consumo. “Hemos exportado cerca de 10 mil millones de dólares de energía, con las consecuencias que eso hace al costo de la energía y la destrucción de la industria por el alto precio de la energía”, sostiene.

 

En su lectura, no hay una verdadera recuperación productiva generalizada. Hay sectores que aportan divisas, pero otros quedan debilitados por tarifas, costos y caída del mercado interno.

 

El problema no es la importación, es que no hay mercado


Sirio también discute con una preocupación habitual del sector productivo, la importación masiva. Para él, en este momento el problema no es solamente que entren productos importados, sino que directamente no hay demanda suficiente.

 

“Los que se preocupaban por la importación masiva, no existe, porque lo que no hay es mercado”, afirma. Y enseguida define cuál es el núcleo del mercado interno. “El mercado interno es el trabajador en relación de dependencia, el pyme que es un trabajador que además genera trabajo, el comerciante que también es un trabajador”.

 

Desde esa mirada, el problema argentino es que quienes sostienen la demanda cotidiana perdieron capacidad de compra. La caída del ingreso de trabajadores, comerciantes, pymes y productores impacta directamente sobre la posibilidad de vender, producir y sostener empleo.

 

Tarifas, nafta y consumo resignado


Uno de los puntos más fuertes de su análisis es la pérdida de poder adquisitivo por el aumento de servicios públicos, tarifas y combustibles. “La capacidad de compra de esos trabajadores se ve mermada por el aumento del costo de las tarifas y de los servicios públicos privatizados y monopólicos”, explica.

 

El referente empresarial sostiene que una gran parte de la sociedad tuvo que resignar consumos para pagar servicios esenciales. “La totalidad de los trabajadores, más la totalidad de la clase media, más un gran porcentaje de la clase media alta, sacrificó ingresos y resignó consumos para poder pagar servicios públicos o la nafta más cara”, afirma.

 

En ese punto aporta una comparación directa. La nafta, según señala, se ubica entre 2.200 y 2.300 pesos en Buenos Aires, cerca de un dólar y medio, cuando históricamente “con buen precio, está un dólar”. Ese sobrecosto se traslada al conjunto de la economía y achica aún más el mercado interno.

 

Los ganadores del modelo


Para Sirio, todo modelo económico tiene beneficiarios y perjudicados. Lo resume con una frase contundente. “En todo modelo económico hay quien llora y quien vende pañuelos”.

 

Según el dirigente, los sectores productivos vinculados al comercio, la industria, las producciones intensivas, las pymes y parte del agro pequeño “son los que lloran”. Del otro lado, identifica a los grandes ganadores del actual esquema. Bancos, empresas privatizadas de servicios públicos, sector energético, sector extractivo y ciertos importadores mayoristas.

 

“Los bancos siempre ganan plata”, afirma. También señala que el sector energético y extractivo atraviesan una etapa favorable, mientras buena parte del aparato productivo vinculado al mercado interno se achica.

 

Importadores mayoristas y márgenes extraordinarios


Otro actor que aparece en su diagnóstico es el importador mayorista de productos para consumo interno. Allí el empresario marca una crítica muy fuerte. Habla de márgenes de utilidad de “mil por ciento” en productos que se compran baratos y se venden a precios muy superiores.

 

“Compran una chuchería a un dólar y te la venden a diez dólares”, ejemplifica. Para el referente empresarial, ese margen les permite sostener rentabilidad aun cuando cae el consumo. “Aunque se les cae el mostrador, con ese margen de utilidad les da para vivir y estar chochos y contentos”.

 

El contraste es claro. Mientras sectores productivos trabajan con costos crecientes y demanda debilitada, otros actores se benefician de márgenes extraordinarios y del nuevo esquema comercial.

 

Un país donde once sectores caen y cuatro apenas resisten


Sirio también retoma un dato sectorial. De los 15 sectores más importantes de Argentina, 11 cayeron y solo 4 se mantenían. Pero advierte que incluso esa fotografía quedó vieja, porque algunos de los sectores que resistían también empezaron a mostrar señales de deterioro.

 

Menciona especialmente autos y motos. Según su lectura, una parte del movimiento que aparece en el mercado automotor se explica por vehículos importados, especialmente eléctricos o híbridos, con beneficios específicos. Pero eso no implica una mejora general del entramado nacional.

 

La conclusión vuelve al punto inicial. Puede haber orden macroeconómico parcial, pero si no hay consumo, si las tarifas se llevan el ingreso y si la industria nacional no puede competir ni vender, el modelo no es sostenible para la mayoría de los sectores productivos. 


Segunda etapa de la nota


Los sectores que parecían resistir también empiezan a caer


Guillermo Sirio retoma el análisis desde una advertencia concreta. De los rubros que habían logrado sostener o aumentar unidades entre 2023 y 2025, algunos ya muestran señales de retroceso. “Hay dos, que son la venta de motos y la venta de autos, que ya cayeron en 2026”, afirma.

 

El dirigente empresarial explica que la caída de motos está vinculada, entre otros factores, con la saturación del negocio de las aplicaciones. “Se saturó el negocio de la entrega de productos a través de las plataformas”, señala. En el caso de los autos, sostiene que una parte de la demanda ya se agotó. “La gente que tenía que comprar autos ya los compró”.

 

En ese escenario, cuestiona que el Gobierno busque reactivar consumo con planes de cuotas para bienes semidurables. Para el referente productivo, eso no modifica el problema de fondo. La economía real sigue sin demanda suficiente.

 

Empleo, pobreza infantil y un equilibrio fiscal que no alcanza


El especialista advierte que el principal problema que se viene no es solo de consumo, sino de empleo. “Lo que estamos viendo como problema para este año, pero fundamentalmente para el que viene, es un problema de empleo”, afirma.

 

La preocupación se agrava al mirar los datos sociales. Cita un informe de la UCA según el cual “6 de cada 10 chicos son pobres y 4 de cada 10 comen una sola comida”, muchas veces en la escuela. Para el dirigente bonaerense, estos datos muestran que el equilibrio fiscal no puede ser leído como éxito si se logra a costa de desfinanciar funciones básicas.

 

“El equilibrio fiscal está dado por la no ejecución de presupuestos”, sostiene. Desde su mirada empresaria, el Estado debe cumplir roles indispensables. Caminos para sacar producción, salud para que los trabajadores estén en condiciones, educación para no hipotecar el futuro y protección frente a importaciones con dumping social o económico.

 

Reforma impositiva sí, voracidad fiscal no


Sirio plantea que Argentina necesita discutir impuestos, pero con otro criterio. “¿Necesitamos una reforma impositiva profunda? Sí. ¿Necesitamos que todo el mundo pague impuestos? Sí”, afirma. Sin embargo, también advierte contra los abusos de algunos niveles del Estado.

 

El dirigente empresarial pone el foco en los municipios de la provincia de Buenos Aires, donde observa una creciente “voracidad fiscal”. Según explica, muchos gobiernos locales aplican tasas que considera confiscatorias, sin una contraprestación real.

 

“La tasa por definición y por Constitución es lo que te cobra un municipio por la contraprestación de un servicio. El servicio no aparece y la tasa se recauda”, cuestiona. Para el referente pyme, ordenar el sistema tributario implica cobrar mejor, cobrar a quienes no pagan, pero también evitar que el aparato estatal recaiga siempre sobre los mismos sectores productivos.

 

YPF, soberanía y un fallo que leyó como político


Al analizar la situación de YPF, el empresario no duda en definir el fallo como político. “No me cabe ninguna duda”, sostiene, al señalar que la intervención de organismos del Estado norteamericano a favor de Argentina fue decisiva.

 

Según su lectura, sin el vínculo actual con Estados Unidos, Argentina habría estado más cerca de enfrentar un pago de 18 mil millones de dólares. Pero más allá del expediente, el dirigente introduce una discusión de fondo. La energía es una condición estratégica para cualquier proyecto industrial.

 

“Sin industria no hay nación”, recuerda, retomando una frase de Carlos Pellegrini. Y agrega que para que haya desarrollo industrial, Argentina necesita “energía abundante y barata”. En ese sentido, cuestiona la transferencia de rentabilidad extraordinaria hacia multinacionales energéticas y advierte que el costo energético actual pone en jaque la supervivencia de consumidores, pymes e industrias.

 

Economistas de macroeconomía, de espaldas a la producción


Sirio también cuestiona a los economistas que conducen o influyen en la política económica. “No vienen de la producción”, afirma. Su crítica no es solo técnica, sino de experiencia concreta. “No saben lo que es pagar una factura, atender proveedores, levantar una persiana y resolver conflictos gremiales”.

 

Desde su mirada, muchos funcionarios conocen la macroeconomía financiera, pero no la microeconomía cotidiana. “Siempre fueron timberos”, dice, en una definición dura que extiende más allá del actual ministro. Para el referente empresarial, el país tuvo demasiados ministros preocupados por los equilibrios financieros y demasiado pocos vinculados a la economía real.

 

La frase que retoma de Guillermo Moreno resume esa distancia. “No saben distinguir entre un remito y una factura”. En su análisis, esa desconexión explica buena parte de las políticas que terminan afectando a pymes, comercios e industrias.

 

Un Ministerio de Producción sin pymes


Uno de los planteos más críticos del dirigente apunta a la representación institucional del sector productivo. “Tenemos un Ministerio de Trabajo de los trabajadores y un Ministerio de la Producción de los consultores”, afirma.

 

Para Sirio, aun cuando se nombran áreas vinculadas a pymes, muchas veces no llegan empresarios reales a la conducción. Llegan técnicos, consultores o representantes indirectos, pero no quienes todos los días sostienen una persiana abierta.

 

“Nosotros como pymes vamos a ir a hacer lo que sabemos hacer, que es trabajar y dar trabajo”, sostiene. En ese punto, plantea que la mirada productiva debe entrar con más fuerza en las decisiones públicas.

 

Por qué las pymes no se movilizan masivamente


Consultado por la falta de una movilización colectiva pyme frente al ajuste, el dirigente empresarial ofrece una explicación doble. Por un lado, reconoce que el sesgo ideológico pesa. “Hay sectores que, aunque se están fundiendo, creen que es mejor esto antes que pueda volver el peronismo”, afirma.

 

Por otro lado, introduce una razón material. “Los pymes no somos de movilizar, porque si no abrimos la persiana, no comemos”. La frase sintetiza una diferencia profunda con otros actores sociales. Para muchos pequeños empresarios, un día de protesta significa perder ventas, atrasarse con proveedores o complicar el pago de salarios.

 

“Entre una marcha que sabemos que no nos van a escuchar y un día de trabajo, la gente decide trabajar”, resume.

 

Dirigentes productivos en la gestión, no consultores


Hacia el cierre, Sirio plantea una propuesta política concreta. Las gremiales empresarias deben tener presencia real en el Ejecutivo y el Legislativo. Recuerda la experiencia de la Provincia de Buenos Aires durante la gestión de Eduardo Duhalde, cuando las entidades productivas tenían lugares de representación institucional.

 

No se trataba, según explica, de poner consultores, sino dirigentes. “Nosotros no poníamos consultores, poníamos dirigentes”, sostiene. Para el empresario bonaerense, esa experiencia debería recuperarse porque las pymes no pueden limitarse a declaraciones públicas o protestas. Deben participar en la construcción de políticas.

 

“Somos gente de acción, sabemos hacer, sabemos qué necesitamos y no somos consultores, somos empresarios”, concluye.

 

Pensar las futuras generaciones desde el trabajo


El cierre vuelve al núcleo de su identidad productiva. Sirio recuerda que tiene décadas de experiencia en el mundo pyme. “Tengo 40 años de pyme y 38 de profesional, así que soy más pyme que profesional”, afirma.

 

Desde ese lugar, insiste en que la salida no puede venir solo de la especulación financiera ni de la macroeconomía de escritorio. Tiene que surgir de quienes producen, comercian, emplean y sostienen la economía cotidiana.

 

“Tenemos que empezar a pensar y trabajar para las futuras generaciones con lo que sabemos hacer, que es trabajar y generar trabajo”, concluye.

 

Fuente: En exclusiva con Revista Vértices.

 

Información

Fuente: Foto Radio Provincia

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