INAES: reordena su mesa de conducción aparece la cordobesa Soledad Carrizo
La reconfiguración del directorio del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social aparece como uno de los movimientos más claros del Boletín Oficial en materia institucional. No se trata de una simple cobertura de vacantes ni de una actualización administrativa menor. Lo que surge del Decreto 212/2026, publicado en las páginas 17 y 18 del boletín, es una intervención concreta sobre la composición de la conducción del organismo que regula, fiscaliza y articula buena parte del universo cooperativo y mutual en la Argentina.
En términos concretos, el decreto produce tres movimientos simultáneos. Por un lado, limita la designación de Elbio Néstor Laucirica como vocal del directorio del INAES en representación de las cooperativas, poniendo fin a la continuidad de una designación previa realizada por el Decreto 868/2021. El texto oficial señala que el dirigente seguía en ejercicio del cargo y que resultaba necesario limitar formalmente esa designación.
Al mismo tiempo, el Gobierno designa a María Soledad Carrizo como vocal del directorio en representación del Poder Ejecutivo Nacional. Se trata de un dato políticamente relevante porque refuerza la presencia directa del Gobierno dentro del órgano de conducción de uno de los entes más sensibles para el sector asociativo.
El tercer movimiento completa el cuadro. Nora Gabriela de Aracama es designada como vocal en representación de las cooperativas y lo hace con carácter ad honorem. Es decir, se reemplaza una representación cooperativa por otra, aunque bajo una modalidad sin remuneración, dato que también aporta una señal institucional específica sobre el tipo de integración elegida.
La importancia de esta decisión excede los nombres propios. El propio decreto recuerda que el directorio del INAES debe estar integrado por un presidente, dos vocales por el Poder Ejecutivo Nacional, dos por las mutuales y dos por las cooperativas. En ese marco, cualquier alteración en los cargos no modifica la arquitectura legal del organismo, pero sí puede modificar el modo en que se construyen mayorías, interlocuciones y orientaciones dentro de su conducción.
Y allí aparece el punto de fondo. El INAES no es un organismo secundario dentro del Estado. Es la instancia central desde donde se ordenan decisiones sobre matrícula, fiscalización, reconocimiento institucional, promoción del cooperativismo y del mutualismo, además de los vínculos políticos con federaciones, confederaciones y entidades de base. Por eso, tocar su directorio implica intervenir en el corazón de una estructura estratégica para la economía social.
La lectura política más directa es que el Gobierno nacional decidió reacomodar la representación interna del organismo y redefinir quién expresa al sector cooperativo dentro de esa mesa. No cambió la ley ni reformó la estructura desde afuera. Lo que hizo fue mover piezas dentro del propio esquema de conducción, una maniobra que en este tipo de organismos suele tener efectos mucho más profundos que una simple modificación formal.
Hay, además, un dato que matiza el movimiento. El decreto consigna que la entidad que agrupa a las cooperativas elevó su propuesta con los candidatos para cubrir el cargo. Eso indica que la designación no aparece aislada ni improvisada, sino apoyada formalmente en una propuesta sectorial. Sin embargo, la decisión final sigue estando en manos del Poder Ejecutivo, que es quien firma, ordena y termina definiendo la integración real del directorio.
En términos concretos, la foto del recambio puede resumirse de manera sencilla. Sale Elbio Néstor Laucirica como vocal por cooperativas. Entra María Soledad Carrizo como vocal por el Poder Ejecutivo Nacional. Entra Nora Gabriela de Aracama como vocal por cooperativas en carácter ad honorem. Esa secuencia muestra que el Gobierno no solo cubre lugares, sino que redibuja el mapa de interlocutores dentro del organismo.
Hacia adelante, el movimiento puede abrir una nueva etapa en la relación entre el Gobierno nacional y el sector cooperativo dentro del INAES. No porque se altere la composición legal del directorio, sino porque cambian las personas, los vínculos, las afinidades y las referencias políticas que ocupan esos espacios. En un organismo como este, donde la representación es también una señal de confianza, reconocimiento y equilibrio interno, el recambio puede influir en la orientación de las decisiones y en la lectura que haga el sector sobre su nivel de participación real.
Dicho de otro modo, el Gobierno no avanzó sobre el INAES con una reforma estructural. Empezó por su mesa de conducción. Y en política institucional, muchas veces los cambios más importantes no empiezan por la norma general, sino por los nombres que se sientan a decidir.
Fuente: Boletín Oficial de la República Argentina, Decreto 212/2026, páginas 17 y 18.
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