Juez, en carrera por convertirse en el jefe de la oposición cordobesa
El aparato juecista y la búsqueda de una oposición unificada
El encuentro del juecismo el pasado fin de semana en Punilla fue realizado en un contexto marcado por la ausencia del sector libertario, y a su vez decidió cancelar su actividad paralela con pocos días de diferencia. Dicho acto que encabezo el ex intendente de Córdoba, tuvo el desarrollo territorial de varios dirigentes de ciudades importantes en la demografía y geografía cordobesa. Además con presencia de referentes radicales, del PRO y otros espacios políticos, incluidos dirigentes de menor impacto provincial.
El encuentro no respondió solo a una agenda puntual, sino a una abstracción política más amplia, la construcción de una unidad opositora completa en Córdoba frente las inestabildiades del peronismo dominante, en su formato cordobesista. Esta idea se apoya en factores estructurales que atraviesan la provincia, entre ellos la situación económica, la transición generacional de la dirigencia y la división interna del peronismo.
En ese marco, los interlocutores orgánicos de la oposición comienzan a percibir, al menos en términos cualitativos, una probabilidad de triunfo de cara a 2027, especialmente si figuras como Natalia De la Sota se proyectan como candidatas al panal. A su vez, el escenario nacional también incide, con las ambiciones presidenciales de Mauricio Macri y la posibilidad de una articulación con Juan Schiaretti con incidencia nacional pero agudos efectos provinciales sobre el llaryorismo cupular.
Pero también cuanta ralidad hay de que quieran ganar el mileismo la provincia de Córdoba, en especifico si las elecciones provinciales son con mucha anticipación a las nacionales. Ya que no le sirve un peronismo córdobes enojado que engorde el peronismo kirchnerista nacional, por lo bajo y algo, por lo táctico y estratégico. Más aun si crece la opocisión contrahegemónica nacional necesita de un peronismo de raíces liberales para la division aritmetica de votos, ahi empieza la labor de D. Santilli en fortalecer dichos carruceles de anchas avenidas del medio, en donde Córdoba siempre fue un caldo de cultivo.
Luis Juez como ordenador del malestar opositor pero necesita una nueva síntesis
El senador aparece como uno de los dirigentes más competitivos en términos cuantitativos y como un cuadro con fuerte capacidad de lectura del proceso político en la antesala del plano electoral. Su rol no se limita a una candidatura, sino que puede proyectarse como ordenador de una oposición que necesita romper la domesticación política.
En ese sentido, Juez podría funcionar como una especie de jefe de gabinete del malestar opositor como minima pero también puede hacerlo como maxima como jefe de la opocisión. Ahi esta su punto central, este útimo nodo es la cadena de relaciones que necesita para llegar a romper las restriciones que lo limitaron la últimas vez en el 2023, estrechamente ligadas a que no supo pegar el salto en ser un unico lider opositor licuado con las diferencia dentro por Juntos por Córdoba.
Ahora parece con el gobierno de J. Milei por momento de encontrar el método y el arte de lo político de alguien capaz de transformar la indignación social en estructura política, de articular discursos, gestos y liderazgos en un mismo sentido. En ese marco, la reciente denuncia penal que realizó el tribunal de cuenta puede leerse como un primer paso en la construcción de un relato que busca capitalizar el malestar social. Sin embargo, ese proceso todavía necesita consolidarse en términos afectivos y simbólicos para transformarse en una herramienta electoral eficaz.
Un per saltum seria ser jefe de gabinete de J. Milei, lo cual le proporcionaria un elemento de confianza con el electorado opositor y a su vez con las dirigencias intermedias opositoras. El actual momento del discurso oficial libertario con M. Adorni no atraviesa su mejor performance, es más el dirigente le agregaría su impronta comunicativa a la vida institucional y pre-electoral necesaria para no decir justa, ya que el karinismo es muy denso y voluminoso en el sistema de decisiones.
De Loredo, la disputa y la reactualización de la vieja estrategia opositora
El posicionamiento de Rodrigo de Loredo introduce otra dimensión. Impone intriga y gestos que profundizan el misterio, de los orígenes y formaciones de sus jugadas en este tablero córdobes. A mi por momento me parece dramatismo político instrumentalizado. Puede leerse como una especie de trabajo de acumulación por separado donde cada uno con su carril trabajando para luego demostracoín de fuerza, en otras palabras el famoso poroteo, en esa línea no le sirve reflejar la unidad completa con anticipación, ya que revelaría la estrategia principal frente un modelo de poder con casi 30 años de experiencia de poder.
También puede comprenderse como una estrategia orientada a ampliar las bases opositoras en términos generacionales. Esto abre una discusión entre dos formas de hacer política, una más ligada a los sistemas de comunicación tradicionales analógicos y otra que busca nuevas formas de conexión algoritmicas con el electorado.
Tal dupla opositora no puede sostenerse sin ajustar la vieja lógica del 2023 de una estrategia electoral para Capital (Rodrigo) y otra para provincia (Luis). Debe reactualizar sus formas, sus lenguajes y sus dispositivos de intervención, sin necesariamente modificar el fondo de su estrategia.
Punilla como “Normandía” de la prepolarización provincial y preballotage nacional
Punilla comienza a perfilarse como un territorio de desembarco clave en la etapa previa a la polarización nacional. Allí podrían ordenarse dos polos en tensión, por un lado el nuevo peronismo nacional, y por otro con interlocutores libertarios o pan-libertarios como Boroboni y Juez como figuras centrales. Todo con perpectivas a los escenarios sociales pre-ballotage nacional, empujando una pre-polarización provincial.
Este enfoque no representa todavía la disputa final, sino una fase de instalación, medición y ensayo socio-político. Una especie de Normandía electoral donde se testean discursos, liderazgos y capacidades de movilización antes del enfrentamiento principal.
Villa María y Villa Nueva, calendarios electorales, estrategia local y futuro de Perret y Tagni
En ese marco, la figura de Pablo Perret adquiere mayor relevancia. Hace pocas semanas se separó del bloque opositor villamariense y conformó su propio monobloque. Su presencia en el encuentro del juecismo abre una incógnita sobre su estrategia futura, si buscará proyectarse como candidato a intendente o si intentará integrarse a un frente opositor competitivo en Villa María- hay una carrera es entre Capitani y Sosa.
La variable clave es el calendario electoral. La elección villamariense no coincide necesariamente con la nacional ni con la provincial, lo que puede licuar compromisos preelectorales, aunque no eliminarlos. Esos acuerdos pueden transformarse en herramientas de negociación o acumulación política.
Del otro lado del río, en Villa Nueva, el escenario es distinto. El intendente Ignacio Tagni tiene la facultad de definir el momento electoral, lo que le otorga una ventaja táctica. En la última elección recibió un fuerte caudal de votos, impulsado en parte por el respaldo del exintendente de Córdoba y otras variables locales.
Este diferencial convierte a Villa Nueva en un tablero más flexible, donde el tiempo político se vuelve una herramienta de poder. Pero no quiere decir que sea todo lineal, ya que una atomización de la opocisión cordobesa restaria votos y en lo cualitativo si Mestre participa de nuevo por fuera de la estructura opositora encabeza por Juez, abriria nuevos interrogantes.
Escribe Lic. Luciano Chialvo
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