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Juventud rural y economía social, el debate que llega a Agroactiva para pensar el futuro del campo

La edición 2026 de Agroactiva volverá a poner en agenda uno de los grandes desafíos del interior argentino: el futuro de las juventudes rurales. Bajo el título “Raíces y Futuro. Desafíos de la Juventud Rural”, representantes de las principales organizaciones agropecuarias del país debatirán sobre el arraigo, la participación de las nuevas generaciones y las oportunidades para construir un desarrollo sostenible en los territorios. La actividad adquiere una relevancia especial en un contexto donde la economía social, el cooperativismo y las organizaciones comunitarias aparecen como herramientas clave para evitar el despoblamiento rural y generar nuevas oportunidades de trabajo y producción.

La actividad se desarrollará el próximo 4 de junio a las 14 horas en el espacio Arena de Agroactiva, en Armstrong, provincia de Santa Fe.

 

La mesa estará integrada por Rodrigo Rosa Diez, del Ateneo de la Sociedad Rural Argentina; Virginia Braunschweig, representante de Juventud Coninagro; Francisco Flores, del Ateneo CRA; y Sebastián Klug, de Juventud Federación Agraria Argentina. La moderación estará a cargo de Manuela Herzel.

 

El desafío del arraigo rural


Uno de los principales problemas que atraviesan las comunidades rurales argentinas es la migración de jóvenes hacia grandes centros urbanos. Las dificultades para acceder a empleo de calidad, educación superior, conectividad y oportunidades de desarrollo profesional generan una pérdida constante de población en muchas localidades del interior.

 

Por eso, el debate sobre juventudes rurales ya no se limita únicamente a la producción agropecuaria. Hoy incluye cuestiones vinculadas a innovación tecnológica, formación profesional, infraestructura, vivienda, conectividad y participación comunitaria.

 

La pregunta de fondo es cómo lograr que las nuevas generaciones puedan desarrollar proyectos de vida en sus propios territorios sin verse obligadas a abandonar sus comunidades.

 

El papel de la economía social


En ese escenario, la economía social y solidaria adquiere una importancia estratégica. Cooperativas, mutuales, asociaciones de productores y organizaciones territoriales han sido históricamente herramientas para generar empleo, fortalecer cadenas productivas y construir servicios donde ni el mercado ni el Estado lograban llegar plenamente.

 

Gran parte de los pueblos rurales argentinos crecieron alrededor de cooperativas agropecuarias, eléctricas, de servicios públicos, de crédito o de comercialización. Esas instituciones permitieron agregar valor localmente, mejorar condiciones de producción y sostener comunidades enteras durante décadas.

 

Para muchos jóvenes rurales, el cooperativismo representa además una forma de participación democrática y construcción colectiva que permite acceder a proyectos productivos que serían difíciles de sostener de manera individual.

 

Nuevos liderazgos para un nuevo campo


La presencia de las juventudes de Sociedad Rural, Coninagro, CRA y Federación Agraria también refleja otro fenómeno importante. Las nuevas generaciones comienzan a asumir espacios de representación dentro de las organizaciones históricas del agro.

 

Se trata de dirigentes que crecieron en un contexto muy diferente al de sus predecesores. Conviven con la digitalización de la producción, la inteligencia artificial aplicada al agro, los cambios climáticos, los nuevos mercados internacionales y transformaciones profundas en las formas de organización económica.

 

Por eso, la discusión ya no pasa solamente por producir más, sino también por construir comunidades sostenibles capaces de retener talento, generar innovación y garantizar calidad de vida.

 

Raíces y futuro


El título elegido para la actividad sintetiza una tensión que atraviesa a gran parte del interior argentino. Las raíces remiten a la identidad productiva, cultural y comunitaria de los territorios. El futuro, en cambio, plantea el desafío de adaptarse a nuevas realidades económicas, tecnológicas y sociales.

 

Entre ambos conceptos aparece la juventud rural como protagonista de una transición que definirá buena parte del desarrollo de las próximas décadas.

 

En ese proceso, la economía social continúa ofreciendo herramientas que combinan producción, cooperación, arraigo y participación. No solo como una alternativa económica, sino también como una forma de construir comunidad y proyectar oportunidades para quienes desean seguir apostando por la vida en el interior.

 

Fuente: Agroactiva 2026 – Mesa de Enlace Joven, “Raíces y Futuro. Desafíos de la Juventud Rural”.

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