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Kicillof entre Máximo, Gebel y Bregman, la pelea por el sentido común preballotaje

Axel Kicillof asumió la presidencia del Partido Justicialista en medio de una transición interna que cerró nombres, pero no terminó de resolver sentidos. Entre el cristinismo orgánico de Máximo Kirchner, la irrupción comunicacional de Dante Gebel, el crecimiento público de Miriam Bregman entre juventudes y adultos jóvenes, y su propia apuesta pragmática dentro del panperonismo, el gobernador bonaerense intenta construir conducción en un espacio atravesado por identidades, malestares ciudadanos, disputas metodológicas y una pelea de fondo por la subjetividad política del próximo bloque histórico.

Kicillof y una ética protestante secularizada


La llegada de Kicillof a la presidencia del PJ no puede leerse solo como una renovación partidaria. También puede pensarse, en clave weberiana, como el intento de secularizar su primer orden de sociabilización política para elevarse hacia una forma más pragmática de conducción.

 

Si Max Weber pensó la ética protestante como una moral del trabajo, la disciplina, la racionalización y la adaptación al capitalismo moderno, Kicillof parece obligado a construir una traducción política de esa lógica en el siglo XXI. No abandona las consignas que fueron fundamentales para su crecimiento, como Estado presente, derechos masivos, producción de la económia regional, justicia social y mercado interno.

 

Ahora con el desafío de no contar con el apoyo directo de CFK, por lo que intenta ordenarlas dentro de una racionalidad más amplia, compatible con el capitalismo argentino de época (hiper-endeudado, niveles socioeconómicos bajos), las nuevas relaciones liberales de la democracia (vida algorítimica, posdemocracia parcial) y una sociedad política y civil mucho más fragmentada que la que organizó al kirchnerismo original.

 

En ese punto, su pragmatismo no es solo electoral. Es una forma de racionalización política nueva sin perder su indentidad principal que es la K. De esta maenra, A. Kicillof necesita dejar de ser únicamente el heredero técnico, económico y militante de un ciclo para transformarse en el administrador de una coalición más extensa. Su desafío es convertir una identidad en método sin perder el arte de la narrativa que inaguro un proceso político en el 2003.

 

Una presidencia del PJ bonarense con acuerdo, pero sin síntesis per saltum

 

El gobernador Kicillof asumió la presidencia del PJ después de una negociación prolongada con el sector de Máximo Kirchner, con el intento previo de poder ser el presidente del PJ nacional, pero una vez de la postulación de CFK. La operación silenciosa y siligiosa terminó desinflandose por la magnitud de quién tenía al frente. 

 

As;i es como en el calor de los twits de Mayra Mendoza agitando la interna y luego con los resultados de las intermedias en provincia de Bs As. Aparecen duros cuestionamientos de Cristina Fernández de Kirchner tras la derrota de octubre por el desdoblamiento electoral con 49 días de distancia entre dos elecciones. Primero provincial que la estrategia peronista banarense consiguio un resultado sumamente importante mientras en el plano nacional no fue así ante la victoria de D. Santilli con el contexto de Espert sobre la mesa.

 

Sin embargo, se llevó a cano el cierre partidario ordenando la transición formal con Magario de vicepresidente primera y Otermin como vicepresidente segundo, pero no resolvió la disputa de fondo. El kicillofismo recibe un partido con acuerdos administrativos, pero con diferencias estratégicas abiertas. A ese cuadro se suma el lanzamiento de Movimiento Derecho al Futuro hace semanas, una herramienta con la que el gobernador busca despegarse de los equipos técnicos del Instituto Patria y construir una base propia, más territorial, más flexible y menos dependiente del núcleo duro kirchnerista-cristinista.

 

La tensión con Máximo también se expresó en los gestos. Mientras Kicillof asumía el control partidario, Máximo Kirchner se mostraba en Santa Fe, marcando que conserva volumen nacional, identidad propia y capacidad de gravitación más allá de la estructura formal del PJ. Por el lado, de CFK levantando la imagen de S. Unac, ex gobernador de San Juan repensando un sistema de internas para evitar el sistema de privilegios del posible candidato a presidente del peronismo.

 

Máximo Kirchner y la religiosidad cristinista


Máximo Kirchner representa la religiosidad cristinista más orgánica. No se trata solo de un dirigente que disputa poder interno. Es la referencia de un segmento ideológico del peronismo con fuerte densidad militante, reactualización doctrinaria del peronismo y emocional del campo nacional y popular.

 

Ese espacio conserva capacidad de irradiación sobre cuadros intermedios e inferiores del movimiento, sobre votantes progresistas convencidos y sobre una franja etaria que podría ubicarse entre los 40 y 55 años, compuesta por trabajadores, profesionales y sectores medios que vienen perdiendo capital económico y crisis cultural.

 

Su piso puede pensarse en una magnitud similar a la de Juan Grabois, alrededor del 7%, aunque su fuerza real no se mide solo en votos. También se mide en capacidad de veto con fuerte impacto cualitativo: agenda de sentidos, plataforma de diputados, estructura militante, presencia territorial y volumen simbólico de la narrativa. 

 

Su incidencia no se limita a CABA o al conurbano. También puede proyectarse sobre grandes centros urbanos del país, capitales pampeanas y espacios donde el kirchnerismo todavía conserva densidad cultural. Posse un lider espiritual que es Nestor Kirchner, refencia estrátegica que es su madre, interlocutor pesado en la provincia como Wado De Pedro e intendendes como Mayra Mendoza. Para agregar, la pequna burgesia intelectual apoya esta línea indentitaria. 

 

Su puerto es en lo político la centro-izquierda institucional y en lo social económia de bienesta. Relaciones internacionales multipolar con eje en el BRICS.

 

Dante Gebel y la larga avenida del medio


Dante Gebel aparece como una religiosidad distinta, el pastor evangélico, no nace del aparato partidario, sino del escenario comunicacional y emocional como influencer. Su figura puede disputar el voto enojado, desencantado y no peronista que orbitó alrededor de Javier Milei.

 

Pero Gebel también puede intentar levantar una tradición política más larga, la de la avenida del medio. Esa avenida tuvo distintos momentos. Roberto Lavagna en 2007, Hermes Binner en 2011, Sergio Massa y José Manuel de la Sota en 2015 con Alberto Fernández como jefe de campaña, nuevamente Lavagna en 2019 y Juan Schiaretti en 2023. Que hoy se encuentra con varios obtaculos tras la inclinación de Pichetto a Kicillof, la baja performance del ex gobernador de CBA en las ultimas dos elecciones, la primera con no más de 8% y la ultima despersonalizada la estrategia de Provincias Unidas pero con fuerte respaldo de aparatos provinciales no logro alcanza el 5%.

 

Por lo que ese instrumento electoral, denominado ancha avenida del medio por el lider del Frente Renovador. No constituye un voto abstracto. Tiene inscripciones fuertemente pampeanas, productivas agropecuarias, moderadas y antikirchneristas, aunque no necesariamente libertarias. Ahora, con Gebel, podría sumar una expansión hacia el norte y hacia segmentos atravesados por la religiosidad evangélica; convergiendo el desencanto social y la búsqueda de orden emocional frente al ajuste de voto no peronista en lo general y peronistas no kirchnerista en lo particular como cuadros intermedios.

 

Su piso es una incógnita. Pero si logra instalarse como candidato de avenida del medio, podría partir de un 8% y aspirar a un techo cercano al 20%. Según antecedentes de figuras disruptivas que lograron capitalizar una necesidad de novedad entre los dos polos idiológicos. La postura de Gebel es mucho más ambiciosa que la de Lavagna 2019 y Schiaretti 2023 que se mostraba mas racional, ahora el pastor le agrega un sentido de religiosidad a su prematuro aparato. Hay que analizar quiénes se suman a su armado presidencial, que jugadores estarán en districtos fundamentales como Bs As, CABA y su vice.

 

Lo que está claro, es que tiene un paragua mucho más amplio vinculado a poner en crisis el experimento libertario en latinoamerica, por ende, descologar a una referencia regional de D. Trump. Además aparece en estos modelos la burgesia agrofinanciera y bonarense con estechos vínculos en el MERCOSUR, en donde el presidente de Brasil tiene intereses geopolíticos ambisiosos, y necesidades de minimazar el modelo libertario previo a su campana de elecciones en el segundo semestre de este ano 2026.

 

En este puerto, se constituyen espacios liberales repúblicanos en lo político y socialdemocrata el lo socioeconómico. Relaciones internacionales multipolar con sede en Washintong y pocisionar al MERCOSUR.

 

Miriam Bregman, juventud y voto de bolsillo

 

Miriam Bregman agrega otra dimensión al tablero. La dirigente trotskista viene ganando presencia en la opinión pública, especialmente entre juventudes y adultos jóvenes menores de 40 años, sectores precarizados, desocupados o golpeados por el voto de bolsillo.

 

Su piso puede rondar el 5%, pero su importancia excede la aritmética. Bregman expresa una religiosidad de izquierda que no se subordina al peronismo ni se le calla a los libertarios. Ella que interpela el ajuste de Milei desde una crítica frontal y que puede capturar malestar juvenil sin necesidad de adaptarse al pragmatismo del PJ.

 

Su incidencia territorial parece más fuerte en CABA y en el conurbano, donde la combinación entre juventud politizada, precariedad laboral, crisis habitacional y crítica al ajuste puede darle un peso cualitativo superior a su volumen electoral. En la última eleccion nacional participo el pollo sobrero como candidato a gobernador, V. Biassi en CABA y Del Cano en la vicepresidencia. Vale suponer, que el tecnofeudalismo apoya de manera táctica el crecimiento de esta fueza otrogándole protágonismo en su circuto algorítmico.

 

En este puerto, se constituyen un proyecto internacional trostkista, que lejos esta de la izquierda popular y nacioal, sino más bien cercana a la famosa izquierda liberal, terminá siempre fusionandose de forma indirecta con el otro extremo.

 

PASO, generales y balotaje


El recorrido de Kicillof para reordenar el sentido común preballotage tiene tres estaciones su propio partido político (enfoque conurbano), la demografía electoral (enfoque pampeano) y morfología dirigencial (enfoque federal). Primero, un debate cualitativo con Máximo Kirchner, que puede volverse cuantitativo si no llegan a un acuerdo antes de las PASO. El diputado nacional ya dejó en claro, "CFK Libre o no hay apoyo". Allí se definirá si el cristinismo entra al proceso de síntesis o conserva una autonomía táctica para condicionar desde afuera sin participar en las PASO.

 

Luego vendrán las PASO, en esa síntonia aparece jugadores como Massa, Gravois o Britos (est último fogneado por Monzó) y otros vínculados a los gobernadores como puede ser R. Quintela, también aparece M. Pichetto y Guillermo Moreno. Las generales ya son otras instancias se ratifica lo anterioremente nombrado sin PASO o con PASO pero luego en octubre la historia empieza abrirse donde D. Gebel y M. Bregman se verán disputada su sociabilización electoral. Siempre y cuando el ballotage esten los dos actores más competitivo actualmente como Kicillof y Milei.

 

Vale aclara, que la dirigente trostkista y el pastor quizás ninguno de los dos juegue pensando seriamente en ganar pero sí sembrar condiciones y cosechar sorpresas, por lo que  la arquitectura de sus campañas será decisiva no solo su narrativa sino su plataforma legislativa. El modo en que nombren el ajuste de Milei, la crisis social, la religión, la juventud, el trabajo y el futuro puede modificar el sentido común disponible para un eventual ballotaje.

 

Finalmente, Kicillof necesitará llegar a esa instancia con capacidad de construir un sentido común aglutinador. No le alcanzará con el aparato del PJ ni con la identidad kirchnerista. Deberá persuadir a masas de votantes que no pertenecen orgánicamente al peronismo, pero que podrían verlo como opción frente al gobierno nacional que no logra despegar la económia con sus efectos derrame.

 

Palabras finales

 

El problema de fondo no es solo quién conduce formalmente el PJ de Bs As. La pregunta real es qué subjetividad política logra ordenar el panperonismo y qué vínculo puede construir con la base social enojada, herida y huerfana con el actual gobierno nacional.

 

Máximo Kirchner representa una religiosidad cristinista de fuerte densidad ideológica, militante y doctrinaria. Dante Gebel aparece como una religiosidad del enojo, la emoción pública y la avenida del medio. Miriam Bregman expresa una religiosidad juvenil, antiajuste y de izquierda, con capacidad para capturar voto bronca y voto de bolsillo entre sectores precarizados. Kicillof, en cambio, intenta construir una ética pragmática, territorial y metodológica pero con restricciones de todo tipo. La diaria desfinanciamiento, la institucional frenos legislativos bonarense y la geopolitica que se le presenta una fragmentacion identitaria (Maximo), eletoral (Gebel) e imaginaria (Bregman) de fuerte dinámica de cara a ese proceso de articulación preballotage.

 

Ahora bien, puede haber un efecto sorpresa? sí, el indulto o giro judicial del procesamiento de CFK por lo cual la base sustancial del goberandor de Bs As se encuentra movible, ya que la ex presidenta representa una figura con más contudencia pero fuerte restricciónes de cara al ballotage. También puede ocurrir que la atomización del mundo oficialista provoque el triunfo en primera vuelta por más de diez puntos de diferencias.

 

En ese marco, a la estrategia contrahegemonica que encabeza Kicillof, puede ser una contradicción colaborativa la disputa. Ya enfrenta una cuarta religiosidad libertaria inscripta en el mundo neoconservador liberal argentino, todavía organizada en torno a la promesa de ruptura, sacrificio y redención económica al nuevo tecnoneoliberalismo. Frente a ella, Mauricio Macri pretende ocupar el lugar de líder racional, ordenador y pragmático como plan ligth si próspera o plan B si fracasa.

 

Mientras Victoria Villarruel intenta mostrarse como una figura más institucional y racional, aunque en el fondo conserve postulados dogmáticos sobre orden, autoridad y tradición militar. También aparece la diputada Pagano, ex libertaria y la histótica fuerza de Gómez Centurión, quiénes se rearman para su candidatura presidencialista. No me extraniaria que aparescan en escena Espert con una nueva candidatura a presidente como fue el 2019.

 

En definitiva, allí vuelve Max Weber: A. Kicillof parece intentar salir de su primera comunidad de pertenencia para entrar en una racionalidad política más amplia con efecto secular. Pero esa racionalización también tiene su riesgo. La política moderna puede construir eficacia, método y administración, pero también puede encerrar a sus dirigentes en una jaula de hierro hecha de cálculos, alianzas, pragmatismos y renuncias simbólicas.

 

El desafío de Kicillof será demostrar si puede usar esa jaula como estructura de poder o si terminará atrapado dentro de ella. Ya que este proceso ya comenzo, por un lado larretizarlo, por el otro albertizarlo y manemizarlo.

 

Fuentes:

 

https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.4456/ev.4456.pdf 

 

https://www.0221.com.ar/la-plata/con-axel-kicillof-como-flamante-jefe-el-pj-denuncio-la-asfixia-del-gobierno-y-convoco-marchar-la-cgt-n127053

Información

Escribe Lic. Luciano Chialvo

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