Kicillof entre Máximo, Gebel y Bregman, la pelea por el sentido común preballotaje
Kicillof y una ética protestante secularizada
La llegada de Axel Kicillof (AK) a la presidencia del PJ no puede leerse solo como una renovación partidaria. También puede pensarse, en clave weberiana, como el intento de secularizar su primer orden de sociabilización política para elevarse hacia una forma más pragmática de conducción.
Si Max Weber pensó la ética protestante como una moral del trabajo, la disciplina, la racionalización y la adaptación al capitalismo moderno, Kicillof parece obligado a construir una traducción política de esa lógica en el siglo XXI en clave sociopolítica. No abandona las consignas que fueron fundamentales para su crecimiento, como Estado presente, derechos masivos, producción de la económia regional, justicia social y mercado interno.
Ahora con el desafío de no contar con el apoyo directo de CFK, por lo que intenta ordenarlas dentro de una racionalidad más amplia, compatible con el capitalismo argentino de época (hiper-endeudado, niveles socioeconómicos bajos, variables macros sin micros) y las nuevas relaciones liberales de la democracia (vida algorítimica, posdemocracia parcial, grupos concentrados). Pero sobre todo, una sociedad política y civil mucho más fragmentada que la que organizó al kirchnerismo original de la mano de Nestor Kirchner.
En ese punto, su pragmatismo no es solo electoral sino el prelanzamiento de una estrétregia de poder más espaciosa. Es una forma de racionalización política nueva sin perder su indentidad principal que es la narrativa K. De esta maenra, A. Kicillof necesita dejar de ser uno de los herederos técnico, económico y militante de un ciclo para transformarse en el administrador de una coalición ganadora en el 2027. Su desafío es convertir una identidad en método sin perder el arte que inaguró un proceso social y político en el 2003.
Una presidencia del PJ bonarense con acuerdo, pero sin síntesis per saltum
El gobernador AK asumió la presidencia del PJ después de una negociación prolongada con el sector de Máximo Kirchner, con el intento previo de poder ser el presidente del PJ nacional, pero una vez de la postulación de Cristina Fernández de Kirchner (CFK). La operación silenciosa y siligiosa terminó desinflandose por la magnitud de quién tenía al frente.
Así es como en el calor de los twits de Mayra Mendoza agitando la interna y luego con los resultados de las intermedias en provincia de Bs As. Aparecen duros cuestionamientos de CFK tras la derrota de octubre por el desdoblamiento electoral con 49 días de distancia entre dos elecciones. Primero provincial que la estrategia peronista bonarense consiguió un resultado sumamente importante mientras en el plano nacional no fue así ante la victoria de D. Santilli con el contexto de J.L. Espert sobre la mesa.
Sin embargo, se llevó a cabo el cierre partidario ordenando la transición formal con V. Magario de vicepresidente primera y F. Otermin como vicepresidente segundo, pero no resolvió la disputa de fondo. El kicillofismo recibe un partido con acuerdos administrativos, pero con diferencias estratégicas abiertas. A ese cuadro se suma el lanzamiento de Movimiento Derecho al Futuro hace semanas, una herramienta con la que el gobernador busca despegarse de los equipos técnicos del Instituto Patria y construir una base propia, más territorial, más flexible y menos dependiente del núcleo duro kirchnerista-cristinista.
La tensión con Máximo Kirchner (MK) también se expresó en los gestos. Mientras AK asumía el control partidario, el hijo de la ex-pte se mostraba en Santa Fe con intendentes aliados, marcando que conserva volumen nacional, identidad propia y capacidad de gravitación más allá de la estructura formal del PJ. Por el lado, de CFK levantando la imagen de S. Unac, ex gobernador de San Juan repensando un sistema de internas para evitar el sistema de privilegios del posible candidato a presidente del peronismo.
Máximo Kirchner y la religiosidad cristinista
Máximo Kirchner representa la religiosidad cristinista más orgánica. No se trata solo de un dirigente que disputa poder interno. Es la referencia de un segmento ideológico del peronismo con fuerte densidad militante, reactualización doctrinaria del peronismo y emocional del campo nacional y popular.
Ese espacio conserva capacidad de irradiación sobre cuadros intermedios e inferiores del movimiento justicialista, sobre votantes progresistas convencidos y sobre una franja etaria que podría ubicarse entre los 40 y 55 años. Todo compuesto por trabajadores, profesionales y sectores medios que vienen perdiendo capital económico y crisis cultural tras la llegada del mileismo.
Su piso puede pensarse en una magnitud similar a la de J. Grabois, alrededor del 7%, aunque su fuerza real no se mide solo en votos. También se mide en capacidad de veto con fuerte impacto cualitativo: agenda de sentidos, plataforma de diputados, senadores, legisladores provinciales, intendentes y concejales en el conurbano, estructura militante, presencia territorial en el poder judicial, diplomacia y universidades, además de su volumen simbólico de la narrativa.
Su incidencia socioelectoral no se limita a CABA o al conurbano. También puede proyectarse sobre grandes centros urbanos del país, capitales pampeanas y espacios donde el cristinismo todavía conserva densidad cultural. Dispone de claridadades un lider espiritual que es Nestor Kirchner, referencia estrátegica que es CFK, interlocutor pesado en la provincia como Wado De Pedro (brazo persuasivo) e intendendes como Mayra Mendoza (brazo disuasivo). Para agregar, la pequña burgesia intelectual apoya esta línea indentitaria.
Su puerto es en lo político la centro-izquierda institucional por más que su lenguaje sea izquierda popular la relación mundo-vida cotidiana es un C. Heller con aterrizajes en las esferas del poder formal. Mientras en lo social prima herencias de la económia de bienestar, por el lado de las relaciones internacionales multipolar con sede en los BRICS.
Dante Gebel y la larga avenida del medio con cristianismo
Dante Gebel aparece como una religiosidad distinta, el pastor evangélico, no nace del aparato partidario, sino del escenario comunicacional y emocional como influencer cristiano. Su figura puede disputar el voto enojado, desencantado, confundido, indeciso de inscripcion no peronista que orbita alrededor de Javier Milei (JM). Hoy no es más que un dispositivo de atrasar el avance del adversario principal de la estrátegia libertaria que pueda abrazar estos segmentos electorales que votaron al presidente actual y ahora no volverían a votarlo.
Pero D. Gebel también puede condensar una dualidad. No solo la posibilidad de atrasar, sino también la de intentar levantar una tradición política más larga: la llamada avenida del medio. Un dispositivo equilibrista del status quo, construido para sostenerse entre fuerzas mayores, apoyar candidatos presidenciales sin quedar aplastado por la vida coercitiva y coactiva de las relaciones estatales, y proteger intereses propios bajo una apariencia de moderación.
Esa tradición suele combinar un gradualismo devaluacionista en lo económico, una sensibilidad socialdemócrata en lo social, un progresismo liberal en lo cultural, una inserción internacional ordenada alrededor de los valores occidentales y una matriz neoliberal en lo político. Su lógica no descansa tanto en una doctrina de transformación, sino en la industria electoral de candidatos, en la administración del equilibrio entre las fracciones dominante de poder que tanto sufrieron pre-reforma constitucional de 1994.
La avenida del medio tuvo distintos momentos y distintas intensidades no quiere decir que actuen de forma mecánica ni líneal a las anteriores carateristicas nombradas. Algunos dirigentes expresaron con más claridad esos rasgos; otros los encarnaron de manera parcial o táctica pero siempre delimitados por la coyuntura. En esa genealogía pueden ubicarse desde Domingo Cavallo en 1999 hasta Roberto Lavagna en 2007, entre otros como Hermes Binner en 2011, Sergio Massa y José Manuel de la Sota en 2015, con Alberto Fernández como jefe de campaña, nuevamente Roberto Lavagna en 2019 y Juan Schiaretti en 2023.
Este último, hoy se encuentra con varios obtaculos tras la inclinación de M.A. Pichetto a AK y un actor de contrapeso como es la diputada M. de la Sota. El ex goberndaor con la baja performance en las ultimas dos elecciones, la primera personalizada con su candidatura a presidente no pudo perforar el 8% y la ultima despersonalizada en terminos nacionales con la estrategia de Provincias Unidas pero sin perder el fuerte respaldo de aparatos provinciales, no logró alcanzar el 6%.
Por lo que ese instrumento electoral, denominado ancha avenida del medio pareciera que es heredado por el lider de Consolidación Argentina que pretende re-configurar su racionalidad electoral que desde 1999 han tenido cierta influencia en las decisiones electorales, en la conformación de gabinete y agenda de gobierno.
Su comienzo en plena germinación del campo pre-electoral no constituye un voto abstracto ni espontáneo ni amorfo. Tiene un enfoque al voto enojado, herido y ofendido con JM y con inscripciones fuertemente pampeanas, productivas agropecuarias, moderadas y antikirchneristas, aunque no necesariamente libertaria. Ahora, con D. Gebel, podría sumar una expansión hacia las provincias del norte y a segmentos atravesados por la religiosidad evangélica; convergiendo el desencanto social y la búsqueda de orden emocional frente al ajuste de voto no peronista en lo general y peronistas no kirchnerista o/y radicales no macristas en lo particular como cuadros intermedios e inferiores.
Su piso es una incógnita. Pero si logra instalarse como candidato de avenida del medio, podría partir de un 8% y aspirar a un techo cercano al 20%. Según antecedentes de figuras disruptivas que lograron capitalizar una necesidad de novedad entre los dos polos idiológicos. La postura del pastor es mucho más ambiciosa que la de R. Lavagna 2019 y J. Schiaretti 2023 que se mostraba más racional, ahora el pastor le agrega un sentido de relato cristiano a su prematuro armado superestructural.
Hay que analizar cuando realmente son las condiciones de un verdadero aterrizaje de la mano del referente del gremio de los aeronavegante (J.P. Brey) y quiénes se suman a su armado presidencial, que jugadores estarán en districtos fundamentales en lo cuantitativo como Bs. As., C.A.B.A., región pampeana; en lo cualitativo los sellos organizativos, rituales de campaña y marketing electoral; y en lo mixto (cuali-cuanti) quiénes acompañaran en la estructura de vicepresidente, ministerio de económia y demás.
Lo que está claro, es que tiene un paragua hiper limitante para la actual reproducción política libertaria, no solo su intropección electoral sino también su retropección como derecha global. Gebel es un producto estrechamente vinculado a poner en crisis el experimento libertario en latinoamerica pero no eliminarlo, por ende, descolocar a una referencia regional de D. Trump. Además aparece en estos modelos la burgesia agro-financiera y bonarense con estechos vínculos en el MERCOSUR, en donde el presidente de Brasil tiene intereses geopolíticos ambisiosos, y necesidades de minimazar el modelo libertario previo a su campaña presidencial, en específico en el segundo semestre de este año 2026. Este último es más un efecto que una causa llevada a cabo por el establiments progre-financierista norteamericano.
En este puerto, se constituyen espacios liberales repúblicanos en lo político y socialdemócratas el lo económico. Por el lado de lo social, liberales progresista o conservadores tolerantes, y en las relaciones internacionales multipolar con sede en Washington y pocisionar al MERCOSUR en conjunto con la burgesía paulista.
Miriam Bregman, de la juventud, voto de bolsillo al criticismo
Miriam Bregman agrega otra dimensión al tablero. La dirigente trotskista viene ganando presencia en la opinión pública, los intelectuales oganicos del proyecto neo-conservador le ortogar espacios televisivos, no la confrontan como antes o incluso la pocisionan como C. Pagni. Pero ella tiene su plus propio, especialmente entre juventudes y adultos jóvenes menores de 40 años, sectores precarizados, desocupados o golpeados por el voto de bolsillo a logrado mostrarse como referencia concreta.
Su piso puede rondar el 5%, pero su importancia excede la aritmética. Bregman expresa una religiosidad de izquierda -anti-sistema pero necesita del mismo para reproducirse- que no se subordina al peronismo ni se le calla a los libertarios. La diputada que interpela el ajuste de JM desde una crítica frontal y que puede capturar el malestar juvenil sin necesidad de adaptarse al pragmatismo del justicialismo.
Su incidencia territorial parece más fuerte en C.A.B.A. y en el conurbano, donde la combinación entre juventud politizada, precariedad laboral, crisis habitacional y crítica al ajuste puede darle un peso cualitativo superior a su volumen electoral cosechado. En la última eleccion nacional participó el pollo Sobrero como candidato a gobernador, V. Biassi en C.A.B.A. y Del Caño en la vicepresidencia. Vale suponer, que el tecno-feudalismo apoya de manera táctica el crecimiento de esta fueza otrogándole protágonismo en su circuto algorítmico.
De este modo, la hipótesis MB introduce una variable incómoda para el dispositivo electoral de AK en lo inmediato no a mediano plazo. Si la dirigente lograra aproximarse al 15% que ciertos intereses de consultoría buscan performar como escenario posible, dejaría de ocupar el lugar clásico de candidatura testimonial para convertirse en una jugadora con capacidad de alterar los pagos del juego electoral. En las PASO y en las generales podría capturar una porción del voto progresista, juvenil, urbano o desencantado peronista que, en otro contexto, podría haber funcionado como periferia electoral del kicillofismo.
Pero su impacto más complejo aparecería en un eventual balotaje. Allí, el voto de Bregman no debería suponerse automáticamente transferible. Podría expresar menos un "abstencionismo duro'' que un escepticismo activo similar al de carta abierta al votar D. Scioli. Así aparce una forma de participación crítica que no abandona la política, pero tampoco acepta disciplinarse sin condiciones detrás de Kicillof como metáfora del mal peor.
En este puerto, se constituyen un proyecto internacional trostkista, que lejos esta de la izquierda popular y nacional, sino más bien cercana a la izquierda liberal, terminá siempre fusionandose de forma indirecta con el otro extremo. Tiene gran apoyo del proletariado intelectual, fuerza estudiantil y presencias federales en temas ambientales, genero y culturales. Este trostkismo pareciera por momento no tan doctrinario como en la década del ochenta ni tan agnótico como en el principio siglo, la existencia mediada por internet y tecnología digital le ha otorgado vitalidad e insumos para desarrollarse en una nuevos vehículos sin perder su religiosidad.
La busqueda del sentido común: PASO, generales y ballotaje
El recorrido de AK para reordenar el sentido común preballotage tiene tres estaciones; primero la situacionalidad de su propio partido político (enfoque conurbano y grandes urbes), moral cristinista; segundo la demografía electoral (enfoque pampeano) y morfología dirigencial (enfoque federal), moral cristiana. Y por último, no perder credibilidad tras el relato anti-sistémico que propone el trostkismo (para abrarzar nuevos voto peronistas y progresista), moral criticista.
Primero, tiene un debate cualitativo con Máximo Kirchner, que puede volverse cuantitativo si no llegan a un acuerdo antes de las PASO. El diputado nacional ya dejó en claro, "CFK Libre o no hay apoyo". Allí se definirá si el cristinismo entra al proceso de síntesis o conserva una autonomía táctica para condicionar desde afuera sin participar en las PASO.
Luego vendrán las PASO, en esa síntonia aparece jugadores como Massa, Gravois o Britos (est último fogneado por E. Monzó pero sería un massismo semi-periférico) y otros vínculados a los gobernadores como puede ser R. Quintela, también aparece M.a. Pichetto y G. Moreno. Las generales ya son otras instancias se ratifica lo anterioremente nombrado sin PASO o con PASO pero luego en octubre la historia empieza abrirse donde D. Gebel y M. Bregman se verán disputada su sociabilización electoral del sentido común pre-ballotaje. Siempre y cuando en este, aparescan los dos actores más competitivo como AK y JM mandato cumplido [1].
Vale aclara, que la dirigente trostkista y el pastor quizás ninguno de los dos juegue pensando seriamente en ganar pero sí sembrar condiciones y cosechar sorpresas, por lo que la arquitectura de sus campañas será decisiva no solo su narrativa sino su plataforma legislativa e incidencias en las provincias, en específico Gebel. El modo en que nombren el ajuste de Milei, la crisis social, la religión, la juventud, el trabajo y el futuro puede modificar el sentido común disponible ante un eventual ballotaje.
Finalmente, AK necesitará llegar a esa instancia con capacidad de construir un sentido común aglutinado. No le alcanzará con el aparato del Partido Justicialista y su coalicción ni con la identidad kirchnerista. Deberá persuadir a masas de votantes que no pertenecen orgánicamente al peronismo, pero que podrían verlo como opción frente al gobierno nacional que no logra despegar la económia con sus efectos derrame.
Pero también tendrá que capitalizar los errores no forzados de la estrategia libertaria que no puede salir de su tecnisimo político perdiendo poco a poco el metódo y el arte que lo caracterizó.
Palabras finales
El problema de fondo no es solo quién conduce formalmente el Partido Justicialista de Bs As. La pregunta real es qué subjetividad política logra ordenar el pan-peronismo y qué vínculo puede construir con la base social enojada, herida y huerfana con el actual gobierno nacional sin llegar a un ballotaje desgastado.
Máximo Kirchner representa una religiosidad cristinista de fuerte densidad ideológica, militante y doctrinaria. Dante Gebel aparece como una religiosidad cristiana del enojo, la emoción pública y la avenida del medio. Miriam Bregman expresa una religiosidad criticista con base juvenil, antiajuste y de izquierda, bajo la capacidad de capturar voto bronca y voto de bolsillo entre sectores precarizados cercanos al peronismo y progresismo.
Mientras AK, en cambio, intenta construir una ética pragmática, territorial y metodológica pero con restricciones de todo tipo. La diaria desfinanciamiento a su aparato bonarense; la institucional frenos legislativos provincuales, avances contrahegemónicos en su territorio; y en la geopolitica se le presenta una fragmentacion de su sentido común original -con Maximo-, competencia de alianzas electorales -con Gebel- e imaginarias -con Bregman. Todo con fuerte dinámica de cara a ese proceso de articulación preballotage.
Ahora bien, ¿puede haber un efecto sorpresa? sí, el indulto o el giro judicial del procesamiento de CFK por lo cual la base sustancial del goberandor de Bs. As. se encuentra movible. Ya que la ex presidenta representa una figura con más contudencia pero fuerte restricciónes de cara al ballotage. También puede ocurrir que la atomización del mundo oficialista provoque el triunfo en primera vuelta por más de diez puntos de diferencias. Pero supongo que aparecerá un arquimedes que detenga dicho proceso de fracaso rotundo en primera vuelta de la derecha argentina fragmentada.
En ese marco, a la estrategia contrahegemonica que encabeza AK, puede ser una contradicción colaborativa la disputa. Ya enfrenta una cuarta religiosidad libertaria inscripta en el mundo neoconservador liberal argentino, todavía organizada en torno a la promesa de ruptura, sacrificio y redención económica al nuevo tecno-neoliberalismo. Frente a ella, Mauricio Macri pretende ocupar el lugar de líder racional, ordenador y pragmático como plan ligth si próspera o plan B si fracasa.
Mientras Victoria Villarruel intenta mostrarse como una figura más institucional y racional, aunque en el fondo conserve postulados dogmáticos sobre orden, autoridad y tradición militar. También aparece la diputada M. Pagano, ex libertaria y la histótica fuerza de Gómez Centurión, quiénes se rearman para su candidatura presidencialista. No me extrañaría que aparescan en escena J.L. Espert con una nueva candidatura a presidente como fue el 2019 limando la estrucutra electoral libertaria.
En definitiva, allí vuelve la clave weberiana: A. Kicillof parece intentar salir de su primera comunidad de pertenencia para entrar en una racionalidad política más amplia con efecto secular para poder superar al oficialismo. Pero esa racionalización también tiene su riesgo. La política moderna puede construir eficacia, método y administración, pero también puede encerrar a sus dirigentes en una jaula de hierro hecha de cálculos, alianzas, pragmatismos y renuncias simbólicas.
El desafío de AK será demostrar si puede usar esa jaula como estructura de poder o si terminará atrapado dentro de ella. Ya que este proceso ya comenzó, por un lado larretizarlo (que pierda en las PASO), por el otro Sciolizarlo (que pierda en las generales), y albertizarlo (solo tenga una estrategia de ganar y no de gobernar).
Fuente:
Nota de Pie:
[1] No observó un presidente que sea destituido por juicio político o que renuncie, ni que sea un J. Kennedy argentino, el peronismo lo ayudo armar lista a crecer en minutos televisivo con la supocisión de que podría ganar en primera vuelta con más de 10 puntos, lo va ayudar a terminar.
Escribe Lic. Luciano Chialvo
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