“La alegría es inmensa” y el derecho a soñar la casa propia
La emoción después de 26 meses de espera
“Mirá, hace como te venía contando, 26 meses, así que vengo pagando. La emoción es muy grande, la alegría es inmensa”. Así resume lo que siente Maximiliano, comerciante de 45 años, apenas finaliza el acto de adjudicación. La vivienda llega después de tiempo, de espera y de sostener el compromiso mes a mes.
La adjudicación no se vive como un trámite. Es un punto de inflexión personal y familiar. Un momento en el que el esfuerzo acumulado empieza a transformarse en proyecto concreto.
Empezar a imaginar el hogar propio
“Ahora a soñar un poco cómo va a ser la casa. Pinturas, paredes, vamos a medir un montón de cosas que van surgiendo”. Con esas palabras, Maximiliano describe el instante en el que la casa deja de ser una idea lejana y empieza a tomar forma real.
Al momento de elegir el modelo, la decisión fue clara. “La tipología elegí la B, tres dormitorios”. Luego aparecen los deseos y las mejoras posibles, aunque reconoce que el terreno también marca límites. “El terreno no lo permite, así que vamos a empezar a soñar ahora”. Aun así, el tono es de entusiasmo. El proyecto ya está en marcha.
Confiar en una institución seria
Cuando se le pregunta qué mensaje daría a quienes todavía no conocen la propuesta de la cooperativa, Maximiliano es directo. “Que se lleguen, realmente que se lleguen”. En su respuesta aparece una preocupación social que atraviesa a muchas familias.
“Ha habido tanta gente que hace cosas tan malas. Uno sabe que han pasado cosas tan malas. Hay gente que se aprovecha de la ilusión de las personas”. Frente a ese contexto, subraya la importancia de la seriedad institucional. “Que se lleguen a la cooperativa, que son gente seria, que hay de los que cuentan”.
Un camino que empezó por la recomendación de un amigo
El vínculo con Horizonte comenzó a partir de una experiencia cercana. “Me acerqué por un amigo que venía pagando. Bueno, voy a probar, a ver qué pasa”. Lo que empezó como una prueba se transformó en una decisión sostenida en el tiempo.
En su relato aparece un dato que dimensiona el compromiso. “Hace 96 meses que estoy pagándoles la cuota”. La frase resume el espíritu del cooperativismo. No hay atajos, hay constancia. Y el resultado llega.
El cooperativismo como garantía de acceso a la vivienda
La historia de Maximiliano se suma a la de muchas otras personas que encuentran en la economía social una alternativa real frente a un mercado que excluye. La vivienda no se promete como un milagro inmediato. Se construye con reglas claras, aportes sostenidos y una organización que cuida la ilusión de las familias.
En cada acto de adjudicación, estas historias confirman que el hogar propio puede dejar de ser una meta inalcanzable cuando existe una comunidad organizada que acompaña el proceso.
Fuente: Testimonio de Maximiliano, adjudicado en acto de la Cooperativa Horizonte.
Redacción
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