La casa como legado, el sueño que una madre quiere dejarle a su hija
“Hoy se siente expectativa, siento esperanza”. Así comienza la nota con esas palabras optimistas, Adriana Schianni describió uno de los momentos más importantes de su recorrido dentro de la Cooperativa Horizonte.
Después de años de aportes y esfuerzo, siente que el objetivo está cada vez más cerca. “Puedo definir que hoy tengo algo de cercanía hacia la concreción de mis sueños”, expresó mientras participaba del proceso de adjudicación.
Detrás de ese sobre depositado en la urna hay tiempo, perseverancia y sacrificio. Pero cuando le preguntaron qué significaba realmente llegar a la casa propia, su respuesta tomó una dimensión mucho más profunda.
“También es como dejar un legado a mi hija”.
La frase resume una idea que atraviesa a muchas familias trabajadoras. La vivienda no aparece solamente como una necesidad presente, sino también como una construcción pensada para quienes vienen después.
“El día que yo no esté, que a ella le quede algo mío”, explicó emocionada.
Según contó, esa forma de pensar viene desde hace muchos años. “Siempre nuestra familia ha tenido esta concepción de dejar algo”. Por eso, para ella, la vivienda representa mucho más que una obra o una inversión.
“En este caso, la casa representa eso”.
Su historia muestra que detrás de cada asociado existen proyectos familiares, sueños compartidos y esfuerzos que trascienden generaciones. La vivienda propia aparece como refugio, seguridad y también como una manera de construir futuro para los hijos.
Porque para Adriana Schianni, llegar a la casa propia no significa solamente cumplir un sueño personal. Significa dejar una huella que permanezca en el tiempo.
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